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La salida de la Intermodal
de los más de ochenta integrantes del grupo se realizó a las 8 de la
mañana. Si alguien llegó a pensar que era demasiado temprano para
recorrer una parte de la cercana Comarca de Monegros, no tardaría en darse cuenta de que la agenda iba a ser un
tanto apretada en el tema horario.
Pasamos por Sariñena y un par de kilómetros más adelante,
dirección Fraga, tomamos el desvío a la izquierda que nos lleva
directamente a Castelflorite, donde llegamos cuando faltaban pocos
minutos para las 9, con la niebla cerrada desde unos kilómetros antes de
aparcar. La parada se realiza a unos metros del ábside de la iglesia de
San Miguel (312 m.), monumento tardío del gótico aragonés. Castelflorite,
cercano al barranco de la Clamor Vieja, se documenta en 1226 y se
encuentra situado al pie de un tozal en forma tronco de cono en cuya
zona alta, al parecer, existió un castillo al que debe su nombre.
Actualmente, buena parte de su término es de regadío.
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Al iniciar la marcha bordeando el
pueblo, tomamos un camino durante unos metros hasta llegar a una
tablilla informativa que nos indica la dirección de “La ruta del Saso”;
ésta gira unos metros más adelante a la derecha por la que nos
desviamos. Caminamos hasta cruzarnos con una pista (km. 2). Aparece ante nosotros un gran estanque artificial de los
varios construidos en la zona para el regadío. La pista con la que nos
hemos encontrado se dirige hacia el oeste y el grupo toma dirección este
hasta localizar una baliza de madera que nos indica que tenemos que
coger la senda a la izquierda para comenzar la subida al saso, zona de
mayor altitud en el día de hoy; iniciamos el ascenso con la esperanza de
que la niebla no llegue hasta la zona alta.
Siguiendo unas cuantas balizas más, observando la escasa
vegetación de la zona, entre la que destacan unos grandes ejemplares de
retamas, llegamos al vértice denominado de Montija (452 m.). Nos
encontramos en el inmenso Saso de Santa Cruz. A lo largo de casi 4 km.
lo bordearemos caminando con poca visibilidad; nuestra ilusión por ver
algo de claridad termina al llegar al vértice donde, rodeados de una
espesa niebla, paramos unos minutos para el almuerzo.
Cuando llevamos recorridos más de 7 km., en la zona norte
del saso, al poco de encontrarnos con una gran plantación de almendros,
dentro ya del término de El Tormillo, una nueva baliza nos indica que,
por la izquierda, bajando, nos encontraremos con la cabañera real (350
m.s.n.m.) por la que continúa el recorrido balizado como indica una
tablilla informativa y por la que seguiremos nuestro caminar, con niebla
alta y mejor visibilidad, prácticamente hasta el final. Resulta
llamativo el gran número de mases semiderruidos que se encuentran
esparcidos por los distintos campos. Son otros los elementos
constructivos del paisaje monegrino que surgieron con el cultivo
extensivo de la zona y que perdieron su función con la progresiva
mecanización del medio rural.
Por la citada cabañera, con las laderas del saso de Santa
Cruz a la izquierda recorremos los últimos tres kilómetros que nos
quedan para dar fin al recorrido. Con el pueblo de Castelflorite en el
horizonte recordamos el terreno árido que hemos recorrido en la marcha y
el pensamiento que viene a la memoria es la contradicción de que los
Monegros fueron denominados así (Montes Negros), por la sensación que
producían desde la lejanía las grandes masas forestales de coníferas...
Ya en el pueblo, tras una pequeña charla con gentes del lugar, cambio de
ropa y calzado, emprendemos un viaje de unos veinte minutos hacia
Monzón. Nos queda la actividad cultural, antes de la comida, en la que
visitaremos el Castillo de Monzón. |
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Las distintas épocas del castillo,
con sus correspondientes acontecimientos históricos, fueron pasando
página a página ante el grupo de visitantes por boca de una guía muy
especial, nuestra amiga Mª
Ángeles Mur, perfecta conocedora de los hechos históricos de la
fortaleza. Con ella, recorrimos las distintas estancias: Caballerizas,
Torre de Jaime I, Dormitorios, Torre del Homenaje (con una interesante
exposición de reproducciones de láminas antiguas y diferentes piezas
recuperadas en recientes actuaciones arqueológicas), la impresionante
Sala Capitular, utilizada en la actualidad como auditorio y salón de
congresos, y finalizando el recorrido en el Templo, construido allá por
el siglo XII donde hoy se puede visionar un interesante audiovisual que
relata la historia de la Orden del Temple de Monzón, quienes a partir de
1143 y hasta su caída fueron los habitantes de este recinto medieval.
Repasando el recorrido es necesario un recuerdo dirigido a la Concejalía
de Turismo del Ayuntamiento de Monzón, miembro de la Ruta del Temple
“Domus Templi”; esta institución está trabajando de manera constante
para mejorar de forma continuada este monumento y desde este grupo de
“Rutas” le hacemos llegar nuestro ánimo.
El descenso por el empinado piso empedrado nos dejó de
nuevo en la puerta de acceso. Aquí nos despedimos de Mª Ángeles, junto
a la cual hemos saboreado unos retazos importantes de la historia de
nuestra provincia.
Ya es un poco tarde y vamos justos de hora para llegar al próximo
destino, el restaurante “Piscis”. José nos tiene preparado el menú a
base de crema de verduras, fideuá de marisco, guisado de ternera, tarta
y café que todos saboreamos pues la mañana excursionista ha sido
completa. Una buena tertulia con comentarios diversos relacionados con
el día y... al autobús; en una hora descendemos del mismo con la
excursión finalizada y, como siempre, los deseos de volvernos a reunir
para la siguiente “Ruta” del 12 de marzo; haremos un recorrido circular:
La Puebla de Fantova - Barranco de Bafaluy - Castillo de Fantova y
finalizando en el punto de partida, La Puebla de Fantova. |