por la provincia

LOS MONEGROS: PAISAJES PERDIDOS

   

12 de Febrero de 2.006

La salida 82, recorrió entre nieblas la denominada "Ruta del Saso en Castelflorite

 
             
 

 La salida de la Intermodal de los más de ochenta integrantes del grupo se realizó a las 8 de la mañana. Si alguien llegó a pensar que era demasiado temprano para recorrer una parte de la cercana Comarca de Monegros, no tardaría en darse cuenta de que la agenda iba a ser un tanto apretada en el tema horario.

Pasamos por Sariñena y un par de kilómetros más adelante, dirección Fraga, tomamos el desvío a la izquierda que nos lleva directamente a Castelflorite, donde llegamos cuando faltaban pocos minutos para las 9, con la niebla cerrada desde unos kilómetros antes de aparcar.  La parada se realiza a unos metros del ábside de la iglesia de San Miguel (312 m.), monumento tardío del gótico aragonés. Castelflorite, cercano al barranco de la Clamor Vieja, se documenta en 1226 y se encuentra situado al pie de un tozal en forma tronco de cono en cuya zona alta, al parecer, existió un castillo al que debe su nombre. Actualmente, buena parte de su término es de regadío.          

 
         
         

Al iniciar la marcha bordeando el pueblo, tomamos un camino durante unos metros hasta llegar a una tablilla informativa que nos indica la dirección de “La ruta del Saso”; ésta gira unos metros más adelante a la derecha por la que nos desviamos. Caminamos hasta cruzarnos con una pista (km. 2). Aparece ante nosotros un gran estanque artificial de los varios construidos en la zona para el regadío. La pista con la que nos hemos encontrado se dirige hacia el oeste y el grupo toma dirección este hasta localizar una baliza de madera que nos indica que tenemos que coger la senda a la izquierda para comenzar la subida al saso, zona de mayor altitud en el día de hoy; iniciamos el ascenso con la esperanza de que la niebla no llegue hasta la zona alta.

Siguiendo unas cuantas balizas más, observando la escasa vegetación de la zona, entre la que destacan unos grandes ejemplares de retamas, llegamos al vértice denominado de Montija (452 m.). Nos encontramos en el inmenso Saso de Santa Cruz. A lo largo de casi 4 km. lo bordearemos caminando con poca visibilidad; nuestra ilusión por ver algo de claridad termina al llegar al vértice donde, rodeados de una espesa niebla, paramos unos minutos para el almuerzo.

Cuando llevamos recorridos más de 7 km., en la zona norte del saso, al poco de encontrarnos con una gran plantación de almendros, dentro ya del término de El Tormillo, una nueva baliza nos indica que, por la izquierda, bajando, nos encontraremos con la  cabañera real (350 m.s.n.m.) por la que continúa el recorrido balizado como indica una tablilla informativa y por la que seguiremos nuestro caminar, con niebla alta y mejor visibilidad, prácticamente hasta el final. Resulta llamativo el gran número de mases semiderruidos que se encuentran esparcidos por los distintos campos. Son otros los elementos constructivos del paisaje monegrino que surgieron con el cultivo extensivo de la zona y que perdieron su función con la progresiva mecanización del medio rural.

Por la citada cabañera, con las laderas del saso de Santa Cruz a la izquierda recorremos los últimos tres kilómetros que nos quedan para dar fin al recorrido. Con el pueblo de Castelflorite en el horizonte recordamos el terreno árido que hemos recorrido en la marcha y el pensamiento que viene a la memoria es la contradicción de que los Monegros fueron denominados así (Montes Negros), por la sensación que producían desde la lejanía las grandes masas forestales de coníferas... Ya en el pueblo, tras una pequeña charla con gentes del lugar, cambio de ropa y calzado, emprendemos un viaje de unos veinte minutos hacia Monzón. Nos queda la actividad cultural, antes de la comida, en la que visitaremos el Castillo de Monzón.

         
         

Las distintas épocas del castillo, con sus correspondientes acontecimientos históricos, fueron pasando página a página ante el grupo de visitantes por boca de una guía muy especial, nuestra amiga Mª Ángeles Mur, perfecta conocedora de los hechos históricos de la fortaleza. Con ella, recorrimos las distintas estancias: Caballerizas, Torre de Jaime I, Dormitorios, Torre del Homenaje (con una interesante exposición de reproducciones de láminas antiguas y diferentes piezas recuperadas en recientes actuaciones arqueológicas), la impresionante Sala Capitular, utilizada en la actualidad como auditorio y salón de congresos, y finalizando el recorrido en el Templo, construido allá por el siglo XII donde hoy se puede visionar un interesante audiovisual que relata la historia de la Orden del Temple de Monzón, quienes a partir de 1143 y hasta su caída fueron los habitantes de este recinto medieval. Repasando el recorrido es necesario un recuerdo dirigido a la Concejalía de Turismo del Ayuntamiento de Monzón, miembro de la Ruta del Temple “Domus Templi”; esta institución está trabajando de manera constante para mejorar de forma continuada este monumento y desde este grupo de “Rutas” le hacemos llegar nuestro ánimo.

El descenso por el empinado piso empedrado nos dejó de nuevo en la puerta de acceso. Aquí nos despedimos de Mª  Ángeles, junto a la cual hemos saboreado unos retazos importantes de la historia de nuestra provincia.

                  Ya es un poco tarde y vamos justos de hora para llegar al próximo destino, el restaurante “Piscis”. José nos tiene preparado el menú a base de crema de verduras, fideuá de marisco, guisado de ternera, tarta y café que todos saboreamos pues la mañana excursionista ha sido completa. Una buena tertulia con comentarios diversos relacionados con el día y... al autobús; en una hora descendemos del mismo con la excursión finalizada y, como siempre, los deseos de volvernos a reunir para la siguiente “Ruta” del 12 de marzo; haremos un recorrido circular: La Puebla de Fantova - Barranco de Bafaluy - Castillo de Fantova y finalizando en el punto de partida, La Puebla de Fantova.

P.A.