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La Puebla de Fantova fue el punto
de partida de la andada del pasado domingo, 12 de marzo. Antes, la
reunión en el lugar de siempre, en la estación Intermodal de la capital.
Allí fueron llegando los noventa y tres senderistas que habían elegido
esta ruta para disfrutar de la jornada dominical. Salida a las 8 de la
mañana y después de una hora de recorrido, llegada a la citada población
Ribagorzana.
Para acercarnos al lugar escogido
para iniciar la marcha pasamos por Barbastro y Graus; al llegar a las
Ventas de Santa Lucía, parte la pista asfaltada que se dirige a La
Puebla, antiguo ayuntamiento hoy anexionado al municipio de Graus, a 709
m de altitud, que acoge hoy alrededor de 130 vecinos. La visita cultural
tuvo como escenario dicha población al finalizar la andada; veremos
algunos datos más adelante.
El autobús nos dejó en el desvío
de la pista que se dirige a los pueblos de Erdao y Bafaluy, a unos 200
m. de la población, que nos recibió de la mejor manera: con un día
espléndido de sol y temperatura, Nos acercamos a la población y por una
pista señalizada que indica la dirección al Castillo de Fantova
comenzamos a recorrer los 5 km que nos separan de dicho Castillo. Tras
pasar un cruce donde se unen dos caminos que vienen de La puebla,
seguimos andando sin dejar la pista, ahora ya asfaltada y al tiempo
contemplando a izquierda y derecha unos olivares en los que destacan
algunos ejemplares notables que quieren dejar constancia de la
antigüedad centenaria del hábitat en estos lugares. Un poco más
adelante, una imagen con almendros en plena floración nos recuerda el
inicio de la primavera que está a punto de llegar.
Con la torre del Castillo cada vez
más cercana y nítida a los objetivos de los aficionados a la fotografía,
un desvío a la izquierda nos indica la dirección que tenemos que coger
para presentarnos en lo alto de la loma; a media subida tenemos la
ocasión de elegir una senda o continuar por la pista; en apenas cinco
minutos aparece ante nosotros el Castillo de Fantova (1.007 m.),
espectacular mirador y estratégico vigía de un extenso territorio.
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El recinto es un conjunto
fortificado del S. XI. La espectacular torre, restaurada actualmente, ya
estaba construida en el año 1015. Dentro del estilo constructivo, es
innovador y al mismo tiempo espectacular la bóveda de arista de su
estancia principal y son destacables igualmente los siete vanos
defensivos abiertos en la tercera planta.
Al suroeste de la torre se sitúa
la ermita construida en el S. XII bajo la advocación de Santa Cecilia.
Tiene la curiosidad de que está construida bajo el soporte de la
espadaña que parece pertenecer a uno de los cubos de muralla que cerraba
el primitivo castillo en el que se abrieron dos ventanales con funciones
de campanario; lugar que es aprovechado para conseguir el enfoque
fotográfico de la espectacular visión de la torre del homenaje.
Después de la historia, el
paisaje. La elevada situación en la que nos hallamos nos abre un abanico
inmenso de naturaleza. Contemplamos los cercanos lugares deshabitados de
Erdao y Bafaluy y una mesa informativa nos señala la dirección en la que
se encuentran algunos de los picos sobresalientes del Pirineo, ahora
nevados y hoy totalmente despejados y nítidos: Turbón, Monte Perdido,
Macizo Tendeñera y a la izquierda, en dirección sur, se observan en la
lejanía las cumbres del Cabezo de Guara, Cubilas y Pico Guara. Una
última mirada a los alrededores antes de empezar la bajada. En pocos
minutos retomamos la pista; pronto la abandonamos, dejando a la derecha
la que se dirige a Güel; la pista que cogemos también la dejamos unos
cientos de metros más adelante para tomar otra a la izquierda; por ella,
en continua bajada, nos dirigimos en dirección oeste por un pinar de
repoblación y algunos ejemplares de robles.
Pasado el kilómetro 9 nos
encontramos con el barranco Rialarez (680 m.) que viene de la zona de
Bafaluy. Caminamos bordeando su cauce lo que queda de recorrido. Una
ligera subida y recorriendo medio kilómetro nos encontramos con el
desvío de la pista que accede a Erdao (700 m.); en descenso en unos
minutos cruzamos el puente de la Ribera (625 m.) y más tarde el barranco
de Los Pinares (615 m.), carente de puente, nos hace buscar el lugar más
apropiado para evitar mojarnos. Salvado este obstáculo, llaneando,
cubrimos los últimos 2 km. que nos separan de puente de La Bodegueta; en
él terminamos la andadura y allí nos esperan los autobuses que nos
tienen que acercar a La Puebla de Fantova.
En compañía de Sergio, presidente
de la Asociación Virgen de Laude, recorremos la historia de la localidad
a través de sus casas llenas de historia. Nos nombra y enseña las de
Santana, Borbón, Espona, Palacín, Rafelo (antigua herrería), en la cual
el color oscuro del fuego se observa aún en parte de la fachada, y las
torres Pariz (fechada en 1573) y Chirón. Recuerdos de los siglos XVI y
XVII aparecen en los pasadizos que hacen de cruces de calles. Con la
visita a la iglesia parroquial de la Asunción, típica del S. XVI, con
influencias italianas y representativa de tiempos relacionados con el
desarrollo del pueblo. Destaca la torre, elevada sobre una de las
capillas laterales.
Con ello, concluyó la actividad cultural. Son las tres de
la tarde y es buena hora para reunirnos en torno a una mesa para
saborear la comida que nos tienen preparada en el restaurante del
cámping Bellavista, Buen menú y hermosas vistas desde el comedor del
pantano de Barasona y su entorno. A las 17´30 regreso a Huesca y a
pensar en la próxima salida del mes de abril. Será por los alrededores
siempre espectaculares de Nocito. |