por la provincia

SENSACIONES EN EL VALLE DE NOCITO

   

14 de Mayo de 2.006

La salida 85, recorrió agradables senderos en el entorno del Valle de Pineta

 
             
 

COLORES DE PRIMAVERA EN VALLE DE BIELSA

Para disfrutar de esta andada de “Rutas” era menester disponer de un día claro para poder contemplar los paisajes del itinerario previsto, pensando, además, que esta época es una de las más atractivas para dar una vuelta por el norte de la provincia y observar la sensación que causan los contrastes y los tonos primaverales. Había que madrugar, pero a las 7´30 de la mañana ya estaban dispuestos para subir a los autobuses 93 andarines. Cerca de dos horas de viaje hasta el aparcamiento situado en las afueras de Bielsa (1.115 m.s.n.m.).

 A dicho aparcamiento llegamos cerca de las 9´30. El frescor húmedo de la mañana se agradecía al descender de los autobuses y animaba a comenzar la andada un tanto abrigados. Una equivocación; de haber echado una hojeada al perfil del itinerario hubiésemos visto que, de aperitivo, el desnivel era corto pero pronunciado. Cercano al aparcamiento parte la senda que marca la dirección a seguir para llegar por la R-HU 137 a Tella por el Canal del Cinca, al Mirador de Bielsa y al Embalse y Refugio de Pineta; por ella empezamos a ganar altura con rapidez. El camino, sombrío, hace llevadero el esfuerzo. Buen momento para comenzar a observar la gran variedad de flora que veremos a lo largo de la mañana. Para empezar, un bosque de avellanos donde se mezclan bojes y pinos que, según vayamos ganando altura, serán mayoría.  

Los coches del aparcamiento van reduciendo su tamaño. Pasados los algo más de cien metros de desnivel (1.140 m.) nos hayamos en la bifurcación de la senda que viene del embalse de Bielsa y el Mirador; marchamos ahora en dirección sur donde una tablilla informativa nos indica que siguiendo la senda podríamos llegar hasta el pueblo de Tella por el canal del Cinca. Avanzamos un par de kilómetros hasta encontrarnos con un paso que, con motivo de las últimas lluvias, no se encontraba en las mejores condiciones. Decidimos detenernos allí y llevar a efecto el almuerzo.

         
         

 Media hora para el descanso y para reponer fuerzas. También para disfrutar del paisaje con una amplia vaguada a nuestros pies. Tras ello, continuamos la marcha; para ello, volvemos sobre nuestros pasos los dos kilómetros que nos separan desde que cogimos el desvío; dejamos a la derecha la bajada por la que comenzamos la andadura desde el pueblo de Bielsa y siguiendo un ancho camino tomamos dirección norte; bajo nuestros pies pasa el canal soterrado que sirve de cauce a las aguas que vienen de la presa de Pineta que más tarde veremos. Poco más tarde perdemos unos minutos en el magnífico mirador de Bielsa, ambientado con paneles que rememoran historias diversas de avatares sucedidos en el siglo pasado.

 A diez minutos aparece una bifurcación a la derecha que en continuo descenso nos llevaría hasta el cauce del río. No dejamos la ruta principal, que gira a la izquierda y sube durante durante un corto tramo; en el llano, observando una gran variedad de flora, hacemos un alto en un pequeño mirador con panel explicativo de la zona que abarca el horizonte. Leyendo reconocemos el pueblo de Bielsa, los picos que marcan el horizonte y, además, sabemos que hasta esta zona del valle llegan los restos del antiguo glaciar que ocuparía el Valle de Pineta. 

Seguimos la ruta y en veinte minutos aparece ante nosotros la presa de Pineta (1.150 m.) que recoge las aguas del río Cinca y, al fondo del valle, casi perdidos entre nubes, tres de los picos más emblemáticos del Pirineo: Cilindro, Monte Perdido y Soum. Un buen sitio para estar cerca del agua represada y realizar diversas fotos, entre ellas de la zona de Planzarnés cuyas praderas recorrimos en una pasada excursión de “Rutas”.  

         
         

Lástima que después de estar unos minutos disfrutando de la naturaleza tengamos que acercarnos a Javierre por carretera asfaltada, al haber desaparecido la senda que llevaba a la mentada población. En pocos minutos llegamos a ese núcleo urbano (1.120 m.), lo atravesamos pasando por la iglesia que tiene una hermosa torre y un ábside hoy cubierto con una capa de cemento. No vemos el interior de la reconstruida iglesia pero conserva un bonito frontal de altar del s. XIV dedicado a Santa Eulalia.  

Seguimos la marcha; para llegar a Bielsa antiguamente bajaban por un sendero cubierto de vegetación; actualmente, las nuevas construcciones hacen de enlace entre Javierre y la capital del valle. Llegamos al final del destino del recorrido de hoy sobre las 14 horas. Unos minutos de descanso y por el puente de madera nos presentamos en los aledaños de la plaza mayor de Bielsa, en tiempos de Cuaresma abarrotada de visitantes celebrando los carnavales que rememoran antiguas costumbres que tienen su origen en las actividades agro-pastoriles que ocuparon a la población del valle. Ahora, el turismo y el comercio, sobre todo desde la apertura del túnel, han aparecido como nuevas fuentes de riqueza.

 Buena comida en el Bar-Restaurante Pineta y unos kilómetros de autobús para llegar a Ligüerre de Cinca, lugar elegido en esta ocasión para la visita cultural. José Antonio Rufas, gerente del Centro de Vacaciones Ligüerre de Cinca nos acompañó en un interesante y largo paseo por los principales rincones de este pueblo con origen medieval y que quedó abandonado al comienzo de la construcción del embalse de El Grado. Cedido en 1986 a la Unión General de Trabajadores, desde entonces los esfuerzos se han dedicado a la rehabilitación total del lugar destinado en la actualidad para usos turísticos, sociales y agropecuarios; hoy día, Ligüerre es un referente en el tema de rehabilitación de núcleos urbanos. 

Hacia las 6, de nuevo a los autobuses. Nos separan 89 kilómetros hasta Huesca donde llegamos a media tarde. Una nueva ruta nos ha hecho disfrutar de un día extraordinario. Pero hay que pensar en la próxima salida. El entorno de Aísa nos espera. De nuevo nos acercaremos al Pirineo.

P.A.