por la provincia

ARROYOS Y PRADERAS DEL VALLE DE AÍSA

   

11 de Junio de 2.006

Con esta salida nos tomamos un descanso hasta septiembre

 
             
 

Ya llega el calor; como todas las campañas de excursiones de “Rutas por el Altoaragón” con la salida de junio se cierra la primera parte de las programadas este año. Para esta ocasión se organizó una salida hacia el Valle de Aísa, que suele ser una zona muy agradable y llena de atractivos para visitar en estas fechas. Dispuestos a disfrutar de un completo día de montaña, nos reunimos más de ochenta  amigos en el sitio de costumbre, en la estación Intermodal. A las siete y media, los autobuses emprendieron la salida para llegar a Jaca y desde allí recorrer la estrecha carretera que discurre por la solana del río Aragón y se dirige a Aísa tras pasar Banaguás, Nevés y Esposa. 

Pasamos por Aísa y nos dirigimos en dirección Norte hasta llegar al final de la asfaltada pista donde unas puertas metálicas nos impiden continuar. Para llegar todos a este sitio ello, el autobús pequeño necesitó hacer tres viajes desde los alrededores de Aísa; la estrecha carretera fue un obstáculo para el otro autobús. En grupos comenzamos la andadura desde el pequeño aparcamiento de Igüer (1.490 m.s.n.m.), lugar donde se respira el fresco sabor de la naturaleza que nos ofrece el Pirineo. Unos metros de pista y pronto nos adentramos por una senda que surge a la derecha entre bojes hasta cruzar la corriente de agua (1.505 m.).

 En unos minutos, entre los árboles, surge ante nosotros la preciosa y nítida visión de las altas cumbres que nos van a acompañar a lo largo de la excursión. Una inmensa ladera por la que discurre el barranco Estarrún y una hilada de picos entre los que se encuentra la trilogía compuesta por el Aspe, Llana del Bozo y Llana de la Garganta. Según vamos subiendo por la orilla del cauce, a la derecha, no tardaremos en dirigir la vista hacia el conjunto de los picos denominados Lecherines con unas formaciones que atraen por su originalidad.

         
         

Ganamos altura en lazadas para hacer más llevadero el esfuerzo y al tiempo observamos la cantidad y variedad de flores que nacen en el magnífico entorno en el que nos encontramos cercano a la surgencia de Rigüelo; las rosas silvestres, las orquídeas … hacen más llevadero el ascenso. La subida termina encima del manantial; llevamos recorridos cerca de 3 kilómetros. Desde aquí (1.665 m.), tomamos dirección Oeste a lo largo de unos cientos de metros hasta enlazar con el sendero marcado que tomando altura en dirección Este se dirige hacia el collado del Turbillón o Magdalena; en pocos minutos, en la cota 1.655 nos juntamos con el primer grupo; observamos que el tercero ha comenzado ya el ascenso hacia la surgencia que sirve de nacimiento de las aguas que transcurren por el citado barranco Estarrún. La vista hacia el sur en realmente atrayente en un día soleado como el que hoy tenemos la suerte de disfrutar.

 Es mediodía y aún nos esperan nuevas sensaciones. Nos hallamos en el cambio de vertiente y ante nosotros aparecen los llanos de Napazal o Igüer, lugar atravesado por el barranco llamado igualmente de Igüer, que cierra espectacularmente en forma de circo el fondo superior del valle. Un buen momento para recordar la excursión de “Rutas” llevada a efecto el mes de septiembre del pasado año; sobre todo repasar en la memoria la fuerte ascensión hacia el collado del Bozo del que no olvidamos las hermosas vistas. Ahora lo observamos nítidamente a nuestra izquierda.

Los que deciden hacer completa la excursión, con la ascensión al Plano de Izagra emprenden la marcha a media ladera hasta alcanzar el fondo del circo; tenemos recorridos unos 5 kilómetros. Aquí comienza unos de los momentos más interesantes ya que se realiza la subida por una pendiente formada por lajas erosionadas de caliza que sirven de asidero para ascender; así, hasta llegar al cercado que delimita el cubilar; apenas cien metros nos separan del dolmen conocido como Cubilar del Barranco I (1.810 m.). Junto a él recordamos la utilidad de estas construcciones prehistóricas y la cultura de la época. También contemplamos la excepcional vista que tenemos desde esta zona. Vemos en el fondo al resto del grupo a los que nos uniremos después de bajar con cuidado por la inclinada pendiente.

           
           

 Llegados a la cabecera del barranco Igüer emprendemos el regreso por la orilla derecha; avanzamos por los prados de los llanos de Igüer dirigiendo continuamente la vista hacia la izquierda para observar hacia el Este los imponentes mallos de Los Lecherines.

Cerca de la confluencia con el barranco Estarrún, observamos unas gradas que hacen saltar las aguas y pasamos poco después por el refugio Saleras (1.575 m.); pasamos junto a él y enlazamos con la pista abierta no hace mucho tiempo que sirve para abastecer y controlar el ganado de esta zona alta del valle. Lástima que al llevar a cabo su construcción en la ladera haya quedado cortado el sendero que bajaba hasta el aparcamiento. Sería bueno que se adecentase este tramo con alguna escalinata para evitar el corte brusco de la antigua senda.

 Apenas nos queda un kilómetro para llegar al punto de partida; este último tramo lo hacemos casi en paralelo al que cogimos por la mañana para llegar hasta la surgencia Rigüelo. Nuevamente nos encontramos en las puertas, ahora de salida y en pocos metros finalizamos el recorrido donde el pequeño autobús ha de hacer la misma operación que por la mañana: diversos viajes para dejarnos a las puertas de Alberque-Restaurante Valle de Aísa donde nos reciben para la comida, muy buena, muy abundante y, también, un trato exquisito.

 La visita cultural, tras la comida, recorrió las calles del núcleo de Aísa, localidad situada a lo largo de una loma a 1.045 m. de altitud. Está orientada hacia la cabecera del hermoso paraje que hemos recorrido a lo largo de la mañana. En la visita observamos la arquitectura local y la compleja configuración del núcleo urbano. Destaca la iglesia parroquial, dedicada a La Asunción, levantada en el siglo XVIII; Casa Gañán, Casa Maestra, el rincón de mosen Juan y el pasadizo de Patricio han sido otro de los lugares observados.

 Hacia las 6 de la tarde, de nuevo a los autobuses. El viaje de regreso sirve para recoger las “notas” semestrales de las salidas realizadas en los seis primeros meses; parece que, al final, todo ha salido bien, aunque algunos no quieren reconocer que el aprobado ha sido un tanto “justito”. Tenemos un par de meses de vacaciones, tras ellos reanudaremos la actividad senderista realizando una visita que nos acercará al Valle del Aragón.

P.A.