|
Llegados a
la cabecera del barranco Igüer emprendemos el regreso por la orilla derecha;
avanzamos por los prados de los llanos de Igüer dirigiendo continuamente la
vista hacia la izquierda para observar hacia el Este los imponentes mallos
de Los Lecherines.
Cerca de la
confluencia con el barranco Estarrún, observamos unas gradas que hacen
saltar las aguas y pasamos poco después por el refugio Saleras (1.575 m.);
pasamos junto a él y enlazamos con la pista abierta no hace mucho tiempo que
sirve para abastecer y controlar el ganado de esta zona alta del valle.
Lástima que al llevar a cabo su construcción en la ladera haya quedado
cortado el sendero que bajaba hasta el aparcamiento. Sería bueno que se
adecentase este tramo con alguna escalinata para evitar el corte brusco de
la antigua senda.
Apenas nos
queda un kilómetro para llegar al punto de partida; este último tramo lo
hacemos casi en paralelo al que cogimos por la mañana para llegar hasta la
surgencia Rigüelo. Nuevamente nos encontramos en las puertas, ahora de
salida y en pocos metros finalizamos el recorrido donde el pequeño autobús
ha de hacer la misma operación que por la mañana: diversos viajes para
dejarnos a las puertas de Alberque-Restaurante Valle de Aísa donde nos
reciben para la comida, muy buena, muy abundante y, también, un trato
exquisito.
La visita
cultural, tras la comida, recorrió las calles del núcleo de Aísa, localidad
situada a lo largo de una loma a 1.045 m. de altitud. Está orientada hacia
la cabecera del hermoso paraje que hemos recorrido a lo largo de la mañana.
En la visita observamos la arquitectura local y la compleja configuración
del núcleo urbano. Destaca la iglesia parroquial, dedicada a La Asunción,
levantada en el siglo XVIII; Casa Gañán, Casa Maestra, el rincón de mosen
Juan y el pasadizo de Patricio han sido otro de los lugares observados.
Hacia
las 6 de la tarde, de nuevo a los autobuses. El viaje de regreso sirve para
recoger las “notas” semestrales de las salidas realizadas en los seis
primeros meses; parece que, al final, todo ha salido bien, aunque algunos no
quieren reconocer que el aprobado ha sido un tanto “justito”. Tenemos un par
de meses de vacaciones, tras ellos reanudaremos la actividad senderista
realizando una visita que nos acercará al Valle del Aragón. |