por la provincia

PAISAJES DE CANFRANC

   

10 de Septiembre de 2.006

 

La salida 87 transcurrió, en un día magnífico, por el entorno de la Estación Internacional

 
             
 

Se acabó el veraneo, amigos de “Rutas”. Y la sensación es que los componentes del grupo estaban deseando ver a los conocidos y, de paso, realizar un paseo con ellos. De nuevo en la Intermodal oscense, con ganas de contar sus avatares veraniegos y, sobre todo, comenzar con la dinámica mensual de reunirnos para disfrutar de los diversos y variados paisajes de la provincia. Tras dos meses de ausencia de marchas, el pasado domingo se reanudaron con una visita que nos llevó al Valle del Aragón, buscando senderos cercanos al pueblo y estación del ferrocarril.

Tras hora y media de autobús, desde dicha estación ferroviaria, a las 10 de la mañana comenzamos la andadura por una senda que pasa cercana a la iglesia (1.180 m.s.n.m.). Se sube unos metros y, cruzando una pista asfaltada, nos elevamos siguiendo las indicaciones que marcan dirección a “Olla de Estiviellas” y “Vivero de Secras”. Estamos en una zona que tiene señalizados variados recorridos circulares para elegir cada paseante que visite la zona el que se aproxime a sus posibilidades. Nosotros subimos hasta alcanzar la primera bifurcación a la derecha sin tomarla. Apenas llevamos un kilómetro de ascensión entre el bosque y alcanzamos los 1.315 m.

En una de las curvas, aparece una tablilla indicadora, anunciando la situación de una caseta de falsa bóveda; no podemos pasar sin ver esta muestra de la antigua técnica de construcción llamada “piedra seca”, levantadas con la finalidad de servir de cobijo a las personas ante las inclemencias del tiempo.

Pasado el segundo kilómetro, sin dejar de ganar altura, tampoco cogemos, por el momento, la segunda bifurcación (1.370 m); la tablilla anuncia en este punto “2ª travesía” y “Barranco de Estiviellas”. Antes de dirigirnos por ella, está la opción de alcanzar el mirador de Secras, hacia allí nos dirigimos y en catorce giros, zigzagueando, se llega al denominado mirador (1.425 m); es una zona con una preciosa vista de todo el Valle. Hacia el norte, las montañas pirenaicas y Coll de Ladrones; a los pies, impresionante vista de la estación de Canfranc, y, hacia el sur, una completa visión de Valle del Aragón hasta alcanzar con la vista, al fondo, el Monte Oroel.

 
         
   
         

Retrocedemos el kilómetro andado hasta llegar a la anunciada segunda bifurcación para coger la senda que, en ligera subida, nos lleva al barranco de Estibiellas. Precioso barranco cubierto de vegetación que baja bruscamente en dirección a Canfranc Estación. Lo cruzamos por uno de los diques de hormigón armado, construidos a lo largo del barranco como contención de avalanchas y fuertes riadas; ahora estamos en el punto más elevado de la “ruta” (1.465 m) y con una buena vista aérea de la estación.

Desde aquí se comienza el descenso por una senda que traza su itinerario entre un tupido bosque de pinos, abetos, hayas, avellanos y algún ejemplar de acebo. En poco más de un kilómetro, girando a la derecha llegamos a la llamada “Fuente del Burro” (1.375 m); probamos sus aguas y retrocedemos hasta la bifurcación dejada atrás apenas unos metros.

A partir de aquí podemos disfrutar del bosque realizando la bajada de forma suave y buscando el sol entre las altas ramas de los árboles. Casi finalizando el descenso giramos a la izquierda para recorrer el Paseo de los Ayerbe hasta el final. Con cuidado, tras cruzar la carretera, hay que andar unos metros por el arcén hasta cruzar el Puente la Casilla y coger el Paseo de los Melancólicos; a un lado tenemos los vetustos andenes de la estación ferroviaria y al otro un magnífico bosque de pinos. Disfrutando del llano y plácido paseo, en poco más de un kilómetro, encontramos una bifurcación, tomamos la dirección a nuestra derecha para, después de cruzar las vías de la estación, llegar al final de la marcha de hoy. Buen momento para que  el “rutero” Benito dé rienda suelta a la imaginación, pasando por su cabeza quién sabe cuántas historias de temas ferroviarios, de los que es un apasionado aficionado.

         
     
         

Unos minutos de descanso para que el grupo visite la excursión y se tome un merecido refresco. Ya en autobús, en pocos kilómetros, estamos en el comedor del Refugio Sargantana. Nacho y su equipo nos han preparado un menú que agradecemos después de realizar la primera excursión post-verano.

La visita cultural la dedicamos a recorrer el pueblo de Canfranc, localidad destruida por el fuego en 1944 y que, a pesar de haber resurgido en su totalidad, conserva restos que rememoran aquella fecha. Observamos el Castillo de Canfranc, situado al norte del casco urbano; el muro oriental, maltrecho por el paso del tiempo, es el único resto visible actualmente de todo el conjunto. A continuación vemos la Torre de Aznar Palacín, llamada así porque se la relaciona con la torre fortificada que el rey Pedro III encargó su terminación a dicho Aznar, a mediados del siglo XIV. La iglesia de La Trinidad, visitada a continuación, fue sede de un centro asistencial, fundado allá por el siglo XVI; junto a la iglesia se fundó una “cambra”  o granero para guardar trigo destinado a los pobres de la zona. Finalizamos la visita acercándonos al llamado “Puente de Abajo”, magnífico ejemplar de tipología medieval; es uno de los puentes más conocidos del “Camino de Santiago”. Pasaremos por él en una próxima excursión.

Las nubes marcando tormenta que venían hacia nosotros provenientes del Pirineo nos animan a subir al autobús para recorrer la distancia que nos separa de Huesca. En el trayecto, tertulia para recordar que hemos pasado un buen día, destacando el buen tiempo que nos ha acompañado a lo largo del recorrido. ¡Hasta pronto, amigos! El Valle de Benasque nos espera el mes próximo.

P.A.