por la provincia

SENDEROS CON HISTORIA

   

10 de Diciembre de 2006

La salida 89, con un recorrido por el camino de los peregrinos, dio fin a las excursiones del 2006

 
             
 

    

El pasado domingo, 10 de diciembre, la sección de Peña Guara “Rutas por la Provincia” concluyó la temporada 2006 paseando un tramo del Camino de Santiago. La cita, como de costumbre, en la estación para subirnos al autobús conducido por Raúl que, tras pasar por Sabiñanigo y Jaca, aparcó en una explanada dentro del pueblo de Canfranc (1.045 m.s.n.m.). A las 9’30, partimos de la plaza de esa localidad tomando un sendero que, cercano al río, nos llevó hasta el puente enclavado al final del pueblo; cruzándolo, todos nos sentimos a partir de ese momento y hasta el final del recorrido, uno más de esos miles de personas que a lo largo del año peregrinan por este camino histórico.

 Da gusto empezar una jornada de montaña observando la gran cantidad de agua que discurría por el río Aragón, caudal que pudimos observar y escuchar a lo largo de muchos momentos de la jornada.

 El camino es bonito y agradable; apenas nos damos cuenta que llevamos media hora caminando cuando llegamos al túnel por el que transcurre la carretera. Pasamos por debajo y en un par de minutos llegamos a una pequeña área de descanso, lugar que elegimos para reponer fuerzas entre la niebla que se aleja, dejando que el sol nos haga compañía; algunos comentan, con razón, que el camino está marcado con unas grandes flechas en tono amarillo pintadas de forma aleatoria que afean en parte la belleza del sendero.

 Partimos de nuevo (10’45 horas) y volvemos a pasar, al momento, por debajo de la carretera para retomar la orilla izquierda del río Aragón (995 m). Llevamos recorridos unos 2 km y seguimos contemplando, a nuestra derecha, las aguas del río Aragón, ahora encañonadas y con un fuerte rumor; de frente, en la lejanía, bellos paisajes adornados por la niebla, aprovechados por los aficionados a la fotografía que disfrutan con los contraluces.

         
         

Más adelante, tras una ligera subida, el camino gira a la derecha en unos metros en los que hay que tener cuidado al pasar por las piedras húmedas.  Enfrente vemos una central eléctrica. En apenas 10 minutos, vemos a la izquierda una tablilla indicativa que marca la dirección para realizar un sendero temático. No vamos a recorrerlo hoy, pero sí dejamos por un momento la senda peregrina para acercarnos a visitar uno de las construcciones megalíticas de las tres que hay en esta zona: el dolmen de las Güixas, donde repasamos la función para la que se levantó hace miles de años. En los siguientes minutos pasamos por un panel de interpretación relacionado con temas de la zona, una nueva señalización a la izquierda nos indica la dirección hacia Collarada y al refugio de La Trapa; también vemos la entrada a la cueva de las Güixas, ya visitada en otra excursión de Rutas. En pocos cientos de metros llegamos a Villanúa.

Una señal informativa nos da dos opciones para seguir el camino hacia Castiello. A la derecha dejamos el denominado “histórico”. Vamos a coger, en esta ocasión, el ramal izquierdo, el que pasa por la parte antigua de Villanúa (953 m). Pasamos por la iglesia sobre las 11’30 horas y al llegar a un cruce de caminos, al final del pueblo, tomamos el de la derecha, aunque paramos un instante para tomar provisión de agua en la fuente. Unos cientos de metros por pista asfaltada para alejarnos de Villanúa y encarar una de las escasas y poco pendientes subidas que encontramos. Al comienzo de la subida dejamos a la derecha el camino de Orbil; un poco más arriba, un letrero nos indica una fuente a la derecha.

Se acaba la pista asfaltada en unas curvas a derecha e izquierda en cuyas orillas observamos unos hermosos ejemplares de arces y robles y cantidad de arañones o endrinos. En 45 minutos alcanzamos la cota 950 y en otros 15 minutos llegamos al cruce de caminos que nos indica a la izquierda el itinerario para llegar a la ermita de Santa María de Iguácel, uno de los mejores exponentes del románico en la provincia; nosotros giramos en bajada a la derecha por la GR 63.3.1; por ella, en 5 minutos en la cota 900 cruzamos un puente sobre el Barranco de la Selva y, un poco más adelante, bajo un puente de tablas que también cruzamos, vemos bajo nuestros pies las vías del ferrocarril por el que diariamente discurre ese “canfranero” que continuamente tenemos en boca por unas circunstancias u otras.

           
           

En unos metros cruzamos la carretera nacional y en subida pasamos por la parte alta del pueblo de Castiello, bordeando la iglesia de San Miguel, con origen románico y en la actualidad muy reformada. Es un pueblo con bonitas vistas. Sólo nos queda bajar por sus calles medievales para llegar de nuevo a la carretera general. Cruzándola llegamos a los autobuses, cambiamos el calzado y pasamos a reponer fuerzas en el Mesón de Castiello donde siempre nos reciben con amabilidad.

Tras la comida, aparte de los momentos de tertulia, unos minutos más en los que nuestro presidente, Manolo Bara puso especial énfasis en lo que representa aún nuestro guía Santiago para los componentes de “Rutas”, principal responsable de que este grupo pueda disfrutar un día al mes de las sorpresas que esta provincia conserva en forma de naturaleza y arte.

A los que componemos el grupo nos quedará siempre su recuerdo y la ilusión de que muy pronto, podremos participar en un certamen fotográfico a nivel nacional que, patrocinado por Peña Guara, llevará como denominación “Santiago Agón”.

 El obsequio entregado a los que han sido fieles a lo largo de todas y cada una de las salidas de esta temporada, un sorteo de regalos y más tarde la visita al pueblo de Barós, donde tuvimos la oportunidad de contemplar la espléndida ermita románica de San Fructuoso gracias a la amabilidad de Mª Jesús, de Casa Viscasillas, dio fin no sólo a la jornada sino a la campaña. Ya tenemos la nueva programación de Peña Guara en las diversas secciones para 2007 y no podemos perder tiempo, el próximo mes de enero tenemos previsto un recorrido interesante por tierras de Almudévar donde, aparte de recorrer un inesperado bosque de carrascas y encinas, tendremos ocasión de contemplar las espléndidas bodegas, el Museo del Vino y el espectacular Pozo Chelo.

P.A.