“RUTAS” CENTENARIAS

 La salida 100 caminó por tierras de La Sotonera, rememorando la primera excursión realizada por esta actividad de “Peña Guara”
 

No era un día normal; no era una excursión más de “Rutas por la Provincia”. En el año en que Peña Guara cumple 75 años de actividades, esta sección desarrollaba su salida número 100. Y eso se notaba en la cara de los más de noventa expedicionarios deseosos de participar en tan señalada fecha.

Para ello nos reunimos en la Intermodal, a las 8’30 de la mañana del pasado domingo más de noventa senderistas; desde aquí partieron los autobuses, conducidos por Rubén y Manuel que tenían su destino en la entrada de la villa de Bolea. A más de uno le vino a la memoria un domingo 11 de enero de 1998; ese día, “Rutas” realizaba la primera salida y el domingo pasado, diez años más tarde, se repetía esa marcha como recuerdo de dicha efemérides.

A las 9’30 desde este lugar (645 m.s.n.m.), rodeando la población por el noroeste, comenzábamos el paseo que nos ocupó prácticamente toda la mañana. A los pocos metros tomamos el camino señalizado en dirección a la ermita de Santa Quiteria. Al poco cruzamos el barranco de San Andrés. Tomamos la pista de la derecha, la que parte hacia la izquierda concluye en el pueblo de Aniés.

Pasando por unas carrascas y unos cuidados olivares, en los que están recolectando la aceituna, en apenas media hora podemos observar a la izquierda, entre pinos, la ermita de Santa Quiteria (670 m.); alargada construcción a la que acuden en mayo los integrantes de la cofradía y gentes de los lugares cercanos. Nuestro amigo Pedro Bergua, alcalde de La Sotonera, que realiza con nosotros la excursión de hoy, nos enseña detenidamente la ermita y sus habitáculos anexos, hablándonos de la utilidad de cada uno de ellos. Decidimos tomar el bocadillo en este lugar para hacer el resto de la andada sin interrupciones.

Continuamos por la misma pista unos metros más hasta llegar a una nueva bifurcación. Tomamos a la derecha y ya, por senda, al comienzo entre aliagas que casi taponan la senda, avanzamos hacia el fondo de la vallonada.

Al cruzar un pequeño barranco, se pasa por un antiguo corral o paridera. Hay un desvío unos cientos de metros más adelante, pero ambos senderos se unen unos metros más adelante. Posteriormente se alcanza la cabecera de una nueva barrancada, que sirve para mandarse un saludo entre los senderistas que van en cabeza y los más rezagados.

No se distingue aún la zona del eremitorio de San Cristóbal, pero el paisaje y el fondo del valle con las paredes erosionadas con formas caprichosas dan idea de un entorno que fue especialmente elegido por las personas que, hace siglos, decidieron llevar una vida de recogimiento; realmente, encontraron un lugar adecuado.

Siguiendo el estrecho sendero llegamos al fondo del barranco, ya dentro del término de Aniés; cercanas están las fuentes que sirven de nacimiento al río Sotón; estamos sobre el cauce del barranco (885 m.) y hay que cruzarlo porque encima de nosotros, colgado en la roca, observamos la ermita de San Cristóbal (915 m.).

Un fuerte subida con aviso de que hay que tener cuidado hasta alcanzar unas escalera de piedra sin pretil  y, a unos metros, ya podemos ver el interior, compuesto por varias estancias: varias celdas y la zona utilizada como iglesia, en la zona central; aquí se encuentra el altar y, en la pared artificial, la pintura antigua representando a un ángel .

Perdimos tiempo en este lugar, ya que nos concentramos mucha gente en tal reducido espacio. Hacia el mediodía comenzamos a desandar el camino. Lo hacemos hasta llegar al desvío que se encuentra cercano a la ermita de Sta. Quiteria; aquí, girando bruscamente a la izquierda, tomamos una pista en mal estado que, tras pasar por un campo de almendros, gira hacia el este, rodeando una gran balsa de agua de reciente construcción; de este lugar, parte una pista en buen estado por la que vamos contemplando unos hermosos ejemplares de olivos.

En un cuarto de hora estamos en un cruce de pistas, giramos a la derecha para cruzar el barranco Fondo y, tras dejar a la izquierda la desaparecida ermita de San Andrés, avanzamos contemplando ya la villa de Bolea con la alta silueta del tozal donde está enclavada la colegiata. Antes, dejamos a la izquierda una nueva pista que nos llevaría a la ermita de La Trinidad; en poco más de diez minutos los primeros andarines entran en Bolea y se dirigen, callejeando, en ascenso, al punto más elevado de la villa. Comprobamos las obras realizadas en el entorno de la colegiata, volvemos a contemplar el magnífico retablo interior y, ya en el exterior, contemplamos la hermosa vista del territorio de La Sotonera y tierras más lejanas.

Es este un buen momento para echar el telón a la excursión número 100; buena ocasión, también, para repasar las distintas secuencias de cada una de las excursiones, con múltiples y variadas anécdotas acumuladas a lo largo de los últimos diez años. Un adecuado lugar y momento para recordar al guía que, aquel 11 de enero nombrado, comenzó con esta andadura, acompañado de un grupo de buenas gentes. Nuestro recuerdo y cariño, amigo Santiago.

Bajando por las empinadas calles, la parada final fue en el Restaurante “Casa Rufino” donde, como siempre, nos obsequiaron con un excelente menú; dimos cuenta de unas buenas judías y un delicioso ternasco que nos vienen fenomenal; naturalmente, no faltó la tarta al haber concluido esa jornada la excursión número 100; además, tuvieron la paciencia de aguantarnos un buen rato tras los postres ya que el remate final de la celebración, conllevó unas palabras de los organizadores, de nuestro “presi” Manolo y del alcalde Pedro que nos acompañó y sirvió de cicerone a lo largo de la jornada.

El colofón, como cada final de año, llegó con el reparto de regalos que la “peque” Isabel fue sacando de su bolsa; detalles aportados por Agrigán, La Reina de las Flores, Museo de Huesca, CAI e Ibercaja, así como otros de nuestro amigo senderista Ricardo. Además, el grupo de “ruteros” guardaba una muy entrañable sorpresa para los organizadores que este año entregan el testigo al grupo que, a partir de ahora, va a ser el encargado de elaborar y preparar las nuevas “Rutas por la Provincia”.

Si a ello añadimos que el presidente de la Peña adelantó que a Santiago Agón se le había concedido una merecida medalla en reconocimiento a la dilatada labor en pro de Peña Guara, la jornada no podía terminar de mejor manera. Las notas de unas jotas dedicadas a Santa Quiteria nos acompañaron hasta los autobuses; había que emprender el regreso a Huesca.

“Rutas” no descansa. Dentro de unos días recibiremos la nueva programación. En enero nos vemos para recorrer caminos del entorno de Ayerbe. Allí estaremos todos.