Itinerario: Ayerbe - Castillo - Erés. - Visita: Edra, Bodega y Viñedos

 
     

 

DE AYERBE A ERÉS, UN PASEO POR LA GALLIGUERA

Domingo 13 de enero. A las ocho de la mañana la estación intermodal presenta un ambiente muy animado. En las dársenas,  varios autobuses llevan a socios de Peña Guara a participar en  sus actividades, unos a esquiar y otros a recorrer nuevas rutas por la provincia.

Tras el reencuentro y las felicitaciones, el propósito de continuar un nuevo año disfrutando de nuestros paisajes en unas agradables jornadas, compartiendo mesa y mantel.

 Se anuncia la salida: En nuestro caso  96  senderistas  tomamos los autobuses para desplazarnos hasta la próxima Villa de Ayerbe. Tras las lluvias de los últimos días amanece despejado auque algo fresco lo que augura una jornada agradable en el monte.

Llegados a Ayerbe nos recibe la fresca (del día). Una vez pertrechados con  las mochilas nos dirigimos hacia la plaza. Una pequeña invasión pues somos un grupo numeroso. En la plaza echamos un rápido vistazo a la Torre del Reloj (exenta) y tomamos la dirección de la ermita de S. Miguel, muy bien indicada.

La calle, en cuesta, pronto se convierte en camino y, posteriormente, en senda que serpentea a través del pinar hasta el punto más alto, 708 m. Subiendo podemos apreciar, hacia abajo, unas buenas panorámicas de la Villa al tibio sal de la mañana envuelta entre la ligera bruma y el humo de sus chimeneas y, hacia arriba, la serpiente multicolor de los senderistas quitándose el frío con el esfuerzo de la cuesta, 120 m de ascensión.

La ermita de S. Miguel es un edificio del s. XII con restos de estilo románico, rehabilitada en sucesivas ocasiones. Al llegar nos encontramos con el ábside que tiene adosada una pequeña construcción con una terraza o mirador. Más propio sería el titulo de mirador porque desde el mismo se puede apreciar una espectacular vista de la Hoya y entorno de Ayerbe hasta las sierras exteriores. A la ermita se accede por una verja situada en el atrio que está orientado al oeste, es de una sola nave y tiene un retablo con la imagen del patrono S. Miguel.

Desde la ermita sale “to tieso”  hacia el norte un sendero que conduce a las ruinas del castillo de Os Muros. En el interior del recinto se conservan restos de un aljibe. Siguiendo la senda se alcanza un pequeño mirador, que no permite la asistencia de todo el público interesado y por ello se van haciendo turnos de “miradores”.  Desde ahí se pueden observar los Mallos de Riglos y Agüero e incluso el nevado Moncayo.

Volvemos sobre nuestros pasos. Tomamos una pista, a la derecha, que va descendiendo entre el pinar siguiendo las indicaciones de Sierra Estronad. Hay varios cruces  y cortafuegos pero está bien indicado.

En uno de estos cruces, junto a unas paredes de piedras, hacemos un alto para almorzar y reponer fuerzas. El restaurante está bien orientado y los menús son muy variados por lo que todo resulta satisfactorio para la clientela.

Al terminar el almuerzo continuamos la marcha por unas pistas algo embarradas, por el deshielo, en dirección a la ermita de S. Pablo en la que no entramos por el mal estado del edificio.

Ahora el camino desciende hacia el barranco Bardanés y, en el cruce, tomaremos la dirección de Erés, siguiendo las marcas de la media maratón de Ayerbe.

Pronto divisamos el pueblo de Erés al que llegaremos siguiendo un tramo recto para girar luego a la derecha. Una breve parada en la plaza y seguimos hasta la iglesia de S. Jorge del s. XVII.

Junto a la misma iglesia sale el camino marcado, azul y blanco, como Senderos del Gállego que discurre por la orilla izquierda del río hasta el puente de hierro.

Es un sendero preparado y balizado. Tiene carteles informativos sobre las funciones del río, la flora, la fauna, aprovechamientos,…  (Pág. Web: www. galliguera.com).

Las nevadas y lluvias recientes han dado lugar a un aumento importante del caudal. La senda, frondosa y húmeda va paralela al río, a veces entrando en el cauce, con alternativas en caso de crecida. La vegetación es la propia de ribera.

Hacia las 13 horas alcanzamos el puente de hierro de Sta. Eulalia, construido a principios del s. XX. Antes de tener acceso por puentes se cruzaba el río con una barca que salía de las proximidades del Molinaz, molino amurallado cuyas ruinas se contemplan desde el puente. Allí, en el puente, nos esperan los autobuses.

Como  hay dos turnos de comida, por el número elevado de comensales, uno de los autobuses se dirige a la bodega Edra y otro irá al restaurante y luego a la inversa.

Abandonamos la provincia de Zaragoza para adentrarnos en la de Huesca y continuar hasta el saso de Ayerbe donde está la bodega. Es de nueva creación. Está rodeada de un emparrado de hiedra para crear un microclima en el edificio, de ahí el nombre de Edra (hiedra).

Nos muestran todo el proceso de elaboración del vino y las características del mismo procediendo a una degustación de un tinto Merlot-Cabernet-Syrah muy logrado.

De vuelta a Ayerbe nos dirigimos al nuevo restaurante El Callejón de Belchite donde ya han terminado los comensales del primer turno que han salido hacia la bodega. Degustamos el menú tradicional: judías o macarrones y carne o pescado todo muy bien cocinado.

Un paseo por la Villa para comprar las típicas tortas de Ayerbe y regreso a Huesca sobre las seis de la tarde.

La próxima excursión será el domingo 10 de febrero por tierras de La Fueba