La travesía 227 nos llevó desde Albalatillo, a orillas del
Flumen, hasta rodear la Laguna de Sariñena.
El luminoso cielo que presidió nuestra fiesta
de Carnaval se transformó, durante la noche del sábado al domingo día 3, en un
cielo encapotado que sembró dudas entre los 62 senderistas que a las 8 de la
mañana tomábamos el autobús para trasladarnos, tras pasar por Sariñena, a la
localidad de Albalatillo.
Cuando bajamos del autobús para recorrer el
pueblo hasta el mirador que hay junto a la iglesia desde donde se contempla la
amplia hondonada por cuyo centro discurre el río Alcanadre, hacia más que fresco
pero no parecía que en breve fuera a llover. Al sur del pueblo, tras sobrepasar
la ermita de la Virgen de la Xarea que dejamos a nuestra derecha, llegamos al
primer campo de placas solares móviles instalado en nuestra provincia. Consta de
una veintena de soportes que giran al compás del sol para mantener siempre sus
colectores solares perpendiculares a él y conseguir el máximo rendimiento de
cada uno de los 18 módulos que sustenta cada soporte.
Un senderista natural del pueblo me hablaba
de la importancia del campo de aviación que durante la guerra funcionó en el
saso del pueblo, como avanzadilla del ejército republicano, para poder
bombardear las posiciones defensivas de Zaragoza y Huesca por lo que el pueblo
fue también objetivo de las tropas franquistas “ y sufrió más de lo debido los
rigores de la Guerra Civil”. El campo de aviación, acabada la guerra, fue
escuela de vuelo sin motor y dejó de funcionar al inagurarse el de Monflorite.
Todavia queda a la vista lo que fue pista de aterrizaje.
Volvimos de nuevo al pueblo para junto al
cementerio dejar la carretera y dirigirnos hacia el cauce del Flumen. Otra
curiosidad que me contó es que para los naturales del pueblo el río fue siempre
“La Isuela” y así lo señalaban los carteles que había junto al puente pero hace
unos treinta años los cambiaron “ahora pone Flumen pero para mi sigue siendo La
Isuela porque no te puedes hacer idea de la cantidad de almejas que cogiamos,
eso si, por más que las cocías seguían siendo más elásticas que el chicle y
además no nos podiamos bañar porque el agua era salada y sabía muy mal” .
En un pequeño altozano a orillas del río, a
resguardo del vientecillo y frente al sol, almorzamos. Proseguimos luego por una
pista junto a pinos piñoneros (¡qué bonito porte tienen estos árboles con sus
copas redondeadas y sin ramas secas!) pero pronto la dejamos para introducirnos
por la ladera de un pinar por el que tuvimos que caminar un buen rato sin
rastros de senda y salvando las dificultades que la sinuosidad del terreno
presentaba hasta llegar y cruzar la carretera que lleva a Castejón de Monegros y
subir al saso desde el que se podía ver a lo lejos Sariñena.
Caminando ahora de cara al norte el suave
vientecillo “nos animó” a sacar de la mochila prendas de abrigo, desde los
forros polares hasta los pasamontañas pasando por los guantes y sólo se mitigó
un poco cuando descendimos un amplio talud que nos puso a las orillas de la
Laguna justo enfrente del Puesto de Observación de Aves número 5. A él se
accede por un sendero entre un inusual bosquecillo de tamarices y es una
sencilla, aunque amplia construcción en madera, que deja aberturas para poder
contemplar las aves con prismáticos.
La Laguna de Sariñena, declarada Refugio de
Fauna Silvestre, tiene una superficie de 204 ha. y un perímetro de unos 8 km. y
reúne excelentes condiciones para la reproducción, invernada, paso y descanso de
las aves acuáticas en un paisaje dominado por la aridez y la estepa y en la que
se puede ver, en determinadas épocas, la mayor concentración de aves acuáticas
de la Comunidad.
La horizontalidad e impermeabilidad de los
estratos arcillosos impedía la formación de redes de drenaje por lo que el
agua de lluvia quedaba retenida pero cuando está se evaporaba dejaba el fondo
del vaso con sus partículas disgregadas a merced de los fuertes vientos
dominantes que poco a poco iban ahondando el terreno. Así se explica la
orientación de la cubeta de NO-SE coincidente con la dirección del pertinaz
cierzo aragonés. El agua que contenía la cubeta era salada debido a la gran
riqueza de sales del suelo pero como consecuencia de la implantación de regadios
y la llegada de aguas sobrantes de riego, el volumen de agua aumentó hasta el
punto de hacerse necesario abrir un desagüe hacia el río Flumen, con lo cual
perdió su carácter endorreico asi como la salinidad de sus aguas.
El camino que seguimos a continuación dejó la
Laguna a la derecha e iba paralelo a la franja de vegetación perilagunar que se
ordena en función de la tolerancia de las especies a la inundación: aneas,
enormes carrizales y tamarices en la parte más externa. Los suelos salinos se
extienden alrededor de la Laguna y dejan sus claras huellas en forma de costras
blanquecinas, el salitre.
Tras pasar un pinar de repoblación deberemos
dejar la cubeta y alcanzar una pequeña terraza desde la cual se tiene la mejor
vista de toda la zona noroeste de la Laguna, mirador nº 8. El camino nos
conduce a una pista que nos llevará hasta la carretera de Lanaja por la que
tendremos que transitar un pequeño trecho para en la glorieta de la nueva
carretera a Grañen, aún sin inagurar, descender de nuevo a la orilla de la
Laguna. El arenoso camino entre espartales, tomillos, y tamarices queda cortado
por un carrizal y tiene que ascender hasta encontrar la carretera que hay que
seguir otro tramo hasta casi llegar frente al Centro de Interpretación de la
Laguna. A él llegábamos un poco después de las dos de la tarde y como ya estaba
cerrado pues nos contentamos con mirar a través de los cristales, hacer unas
fotos, protegernos del viento y proseguir hacia Sariñena porque amenazaba lluvia
y en el restaurante nos esperaban a las tres de la tarde con la mesa puesta.
El próximo domingo día 17 la travesía 228 se
iniciará en la Casa del Municionero (carretera de Jaca a Puente la Reina) y tras
pasar por Atarés llegaremos al Monasterio Nuevo y Viejo de San Juan de la Peña
para posteriormente descender a Santa Cruz de la Serós
FOTOS DE LA TRAVESÍA