Por fin
la realizamos y con un tiempo excelente
Esta travesía hubo
de suspenderse el año pasado ya que en el Alto de Bonansa estaba nevando
copiosamente en el momento de comenzarla por lo que hubo de improvisarse otro
itinerario alternativo por una zona más al sur y con mejores condiciones
meteorológicas, pero además cuando hubo que reconocerla y marcarla las
dificultades fueron grandes tanto como consecuencia de otra nevada que nos
dificultó localizar y seguir la senda como porque carece de todo tipo de marcas
e indicaciones lo que contrasta negativamente con lo bien señalizados que están
los recorridos de zonas limítrofes.
A las 8 de la
mañana nos acomodábamos en los asientos setenta y siete senderistas para
sobrellevar las más de dos horas que emplearon los autobuses para cruzar Graus y
tomar la carretera que discurre junto al río Isábena, pasar bajo ese magnífico
pueblo que es Roda, admirar las abruptas paredes del sureste del Macizo del
Turbón, entrar en el Congosto de Obarra y ascender al Alto de Bonansa.
Tras estirar las
piernas, preparar las mochilas, dejar ropa en el autobús ya que el día parecía
inmejorable en cuanto a temperatura y luminosidad, hacer acopió de frutos secos
y alguna que otra galleta comenzamos a ascender por una pista hacia el cercado
que protege el depósito de agua del pueblo de Bonansa, que se veía un poco más
abajo de por donde nosotros caminábamos (10:15 h – 1.420 m altitud).
El camino asciende
de forma decidida por una ladera orientada al norte. Primero entre un frondoso
bosque de pinos y bojes para un poco más arriba alternarse con hayas y volver de
nuevo a pinares cuando ya en la parte alta aparecen unos amplios y soleados
llanos. La pronunciada subida, con rampas cortas pero duras, se hace llevadera
gracias al fresco que proporciona la abundante vegetación y a algunos corrillos
de nieve que hay que cruzar. Entre los claros del bosque nos fuimos
distribuyendo para almorzar y hablar de todo lo divino y humano. (11:20 h.1.740
m).
Para llegar a la
“Creu de Bonansa” todavía debemos ascender un poco más por el camino de nuestra
izquierda, teniendo en cuenta que luego hemos de regresar a este mismo punto
para tomar el camino de la derecha por el que iniciaremos el descenso.
La Creu de Bonansa
está en el límite septentrional de la sierra de Sis y es el nombre que recibe un
punto geodésico que constituye un magnífico mirador que con una panorámica de
180º nos permite contemplar a nuestra izquierda el llamativo Macizo del Turbón,
la zona de Cotiella, la sierra de Chía y más al fondo el macizo de Posets.
Frente a nosotros queda la ladera sur de las Tucas (Gallinero, Urmella y Basibé)
que conforman la estación de esquí del Ampríu y los valles que tienen como
cabeceras a Las Paules y Castanesa. Justo muy por debajo de nosotros se ve el
pueblo de Alins y el valle de Espés. Más a la derecha se aprecia el corte
profundo por donde transcurre la carretera que lleva al túnel de Viella y las
más altas cumbres del Pirineo leridano.
El paisaje, la
excelente temperatura, el sol primaveral, la nitidez y claridad de la atmósfera
y lo barato y cómodo que resulta presionar el disparador de las cámaras
digitales invitaban a quedarse más tiempo, y más del programado estuvimos, pero
eran ya cerca de las 13 horas y había que iniciar el descenso hacia Calvera. La
senda comienza tras cruzar una amplia y herbosa vaguada que queda por debajo de
nosotros en dirección sur desde el desvío antes mencionado. Es muy evidente al
principio pero exige caminar con cuidado pues en algunos puntos esta muy
cubierta de bojes, y lo que es más peligroso de gabarderas, mientras que en
otros tramos discurre por un pequeño reguero de agua que hay que cruzar en
varias ocasiones. Queda ya perfectamente clara cuando deja el fondo del barranco
y comienza a ascender suavemente por una senda flanqueada por bojes y chinebros
que de improviso pone ante nuestros ojos la parte central de la sierra de Sis y
por debajo una vastísima hondonada que termina en el que será nuestro comedor:
el pueblecito de Calvera.
Llegar a él no
resulta tarea cómoda pues la pedregosa senda desciende de forma suave por la
ladera pero debe contornear todos los salientes rocosos y barranqueras lo que
supone muchos pasos, que además hay que dar con cautela por las numerosas
piedras y las punzantes aliagas que en algún tramo la bordean.
Calvera está
situado sobre una ladera en plena solanera y presidido por un castillo del cual
solo queda el cuerpo y una torre rectangular. La iglesia parroquial dedicada a
San Andrés está en la parte baja del pueblo que nos presenta calles, escalinatas
y muros empedrados con mucho gusto así como dos o tres casas dignas de admirar.
En la parte alta
del pueblo un indicador nos informa de por donde deberemos bajar hacia Obarra y
allí nos fuimos reuniendo a las cuatro de la tarde para comenzar a descender,
tras pasar por el cementerio y teniendo siempre enfrente el Paso de la Croqueta,
por una cómoda senda que cuarenta minutos después nos dejaba ante el Monasterio
de Obarra.
A la entrada del
pintoresco congosto del mismo nombre, denominado también garganta de la
Croqueta, y a orillas del río Isábena destaca este Monasterio, declarado
monumento histórico-artístico, cuyo edifico más emblemático es la iglesia
románica lombarda de Santa María del siglo XI, con tres naves y sus respectivos
ábsides decorados con arquillo ciegos. Al lado la pequeña iglesia de San Pablo
pudo ser la primitiva iglesia del monasterio. Tras un breve descanso nos
dirigimos hacia el aparcamiento que está junto a la carretera donde nos
esperaban los autobuses para regresar a Huesca.
La próxima
travesía de T.A.A., el día 20 de abril, se iniciará en el pueblo de Piedrafita
para tras subir, rodeando La Cuniacha, a la base del arco geológico, bordear el
ibón de Piedrafita, descender al barranco de Gorgol y terminar en Tramacastilla
de Tena.