Itinerario: Ermita de La Encontrada - Chía - Seira

Visita: Museo de la Electricidad
 
     

 

¡¡ Con un tiempo inesperado ¡!

La ruta nº 105 nos llevó desde la Ermita de la Encontrada en Chía hasta Seira.

Con los muy lluviosos antecedentes del viernes y sábado pasado, el domingo día 11 íbamos llegando a las siete y media de la mañana a la estación Intermodal  con serias dudas de cómo pasaríamos la jornada. El cielo de Huesca presentaba muchas nubes pero con buena voluntad y fijando bien la mirada se podían ver algunas “ventanitas” azuladas que parecían anunciar que de momento no era inminente la lluvia. Tras cruzar Graus el panorama era bastante halagüeño,  hacia la zona que nos dirigíamos el cielo se presentaba de un azul intenso y solo algunas nubes blancas se quedaban agarradas en las cumbres de la zona de Cotiella y del Turbón.

Doscientos metros más allá del desvío a Castejón de Sos hay que desviarse a la izquierda y encarar la pronunciada pendiente que presenta la zigzagueante carretera que sube al pueblo de Chía. Pasado el pequeño túnel, en un ensanchamiento junto a la carretera, nos dejaron los autobuses y  los 71 senderistas nos dirigimos hacia la ermita de la Virgen de la Encontrada (1.200 m).

Se halla esta ermita en la parte alta de ladera por lo que es un magnífico mirador de todo el Solano de Sos, se pueden ver Urmella, Arasanz y Liri, por debajo de nosotros quedan Castejón de Sos y El Run y a lo lejos, mirando en dirección al Turbón se deja entrever Gabás.

Allí estuvimos almorzando y gozando del luminoso y soleado día. ¡¡Quién lo iba a decir!!.

Por una bonita senda enmarcada entre bojes, fresnos y cerezos, con un bonito tapial forrado de musgo en varios trechos y teniendo enfrente su nevada sierra llegamos al pueblecito de Chia a las 11 de la mañana.

Por la parte baja del pueblo nos dirigimos, siguiendo las marcas amarillas y blancas,  a cruzar el barranco de las Cortinas y comenzar a ascender por una pista de forma suave bajo una densa y variada vegetación. Conforme vamos alcanzando altura el panorama se amplía, a nuestras espaldas se queda la sierra de Cambra y más a lo lejos el Escorbet que podemos ver a intervalos cuando las blancas y pasajeras nubes no lo cubren. Lo mismo nos ocurre cuando miramos hacia Gallinero pero la visión del Turbón y Baciero, al otro lado del Congosto de Ventamillo,  es diáfana.

La pista, en algún tramo encharcada, deja a la izquierda la senda que desciende a El Run y sigue su suave ascensión entre verdes campos hasta llegar al punto más alto de nuestra ruta (1.335 m). Aquí una bifurcación posibilita seguir subiendo y dirigirse hacia Plan pero nosotros optaremos por empezar a descender para encontrar  muy pronto la Fuen d’es Escanarells de la que brotaba un buen chorro de agua. Ahora vamos bordeando la sierra de Chia por su parte sur por lo que la vegetación ha cambiado, ahora son robles y cajigos en lugar de fresnos y lo que fueron campos de cultivo se han convertido en campos de aliagas que empiezan a florecer y gabarderas.

Después de un pequeño alcuerce por el antiguo camino, frente a nosotros aparecen dos grandes bordas en buen estado de conservación y la pista se desdibuja y desaparece en un corral natural cercado por un pastor eléctrico donde descansaban un rebaño de vacas. Cuando después de haberlo cruzado  pregunté a varios senderistas si se habían fijado en cuántos animales había, nadie supo decir ni siquiera un número aproximado amparándose en :

-Sí, como para fijarme en cuántas vacas había estaba yo.

-¡Ah! Pero ¿dónde estaban las vacas?

-Yo con el rabillo del ojo he visto que había animales pero nada más.

Acabábamos de pasar “ el más hermoso, resbaladizo y pringoso chabesque que imaginarse pueda” y claro la mirada era de las de “ante todo vigilar donde piso”. Pero la naturaleza es así, un poco antes y un poco después, nos cruzamos con buscadores de muchardinas, senderuelas o carrerillas que son los nombres que reciben unas pequeñas y codiciadas setas que forman corros o bandas en prados y lugares herbosos en primavera y otoño.

Una bien señalizada senda va a comenzar el descenso hacia unas bordas que se ven algo más abajo debiendo recorrer antes  una inclinada lastra de piedra que dejará ante nuestros ojos a la derecha las cumbres nevadas que conforman el Circo de Armeña y el pueblecito de Barbaruens y muy por debajo de donde estamos el cauce del río Ésera que separa los dos núcleos que forman el municipio de Seira.

Se continua el descenso a base de  numerosas lazadas por en medio de un robledal hasta llegar al barranco del Puenet (o será del Puenté pues tiene un puentecito) que nos introduce en una ladera muy floreada con abundantes y esbeltos asfódelos o gamones y las vistosísimas flores amarillas de las aliagas. Los asfódelos se han difundido mucho por todo el mundo como flores ornamentales gracias a sus grandes y vistosas flores y la facilidad de su cultivo, requiriendo pocos nutrientes, escasa humedad y mucha luz.

         
         

Unos minutos después cruzaremos el barranco del Abrebadó y llegaremos a la ermita de la Piedá. Por delante de la ermita pasa una acequia que discurre por una lastra y junto a ella va la senda, podemos seguirla o bien continuar por la pista que hay a la derecha, ambas se juntarán unos metros más abajo y tras pasar un aljibe veremos unos indicadores en rojo y blanco que señalizan  la PR 15, sendero de gran recorrido que viene desde Bonansa y se dirige a Saravillo tras cruzar el Circo de Armeña y el ibón de Plan.

Entraremos en Seira Viejo por la calle Benás, bajo un arco, y deberemos tomar la primera calle a la izquierda que con una fuerte pendiente nos pondrá en la carretera por la que cruzaremos el  puente sobre el río Ésera y llegaremos a Seira Nuevo o La Colonia donde nos esperaban los autobuses para trasladarnos a comer al Hotel Pirineos de Castejón de Sos. Eran las dos de la tarde.

A las cinco de la tarde nos abrieron las puertas de Museo de la Electricidad que hay en Seira; José María, que desde pequeño había trabajado como empleado de mantenimiento,  fue explicándonos los contenidos del Museo y algunas anécdotas ocurridas durante la construcción y ampliaciones de la central eléctrica así como de los trabajos de reparación y conservación. 

La próxima ruta la efectuaremos el día 8 de junio por el Balneario de Panticosa.