TURISMO POR EL ALTO ARAGÓN

15/06//2008 – Travesía 236

Superbagnêres – Coume de Bourg – Espingo - Astau

 
 
 
 



 

Por Francia con niebla y lluvia De la estación de esquí de Superbagneres de Luchon a las Granjas d’Astau rodeando el lago de Òo

Casi todas las temporadas Turismo por el Alto Aragón programa una travesía por el Pirineo Francés a sabiendas de las dificultades que comporta debido a que el desplazamiento exige recorrer muchos kilómetros, y por ello muchas horas de autobús, y a que el tiempo en la vertiente francesa es mucho más húmedo y la posibilidad de que salga un día lluvioso es alta. Esta primavera tanto da la vertiente pirenaica que se elija, agua y más agua para cada fin de semana. Pues bien, ambas previsiones se cumplieron: lluvia, niebla y casi diez horas de autobús.

Los despertadores tuvieron que empezar a sonar antes de las cinco de la mañana pues una hora después estábamos cincuenta y un senderistas dispuestos a subir al autobús con la sana idea de almorzar sobre las diez y media junto al esplendoroso hotel de la estación de esquí de Superbagneres de Luchon. Pues no fue así. A esa hora tuvimos que almorzar a la vera de una leona que amamanta a sus cachorros, es decir, en una de las plazas de Luchon ya que al llegar a esta población el chofer nos anunció que para cumplir la normativa vigente debía detener el autobús durante cuarenta y cinco minutos. En resumen, a las doce menos cuarto empezábamos a caminar en dirección suroeste en la famosa estación francesa bajo un cielo grisáceo y siguiendo las marcas rojas y blancas que balizan la GR-10 transpirenaica.

La senda muy bien trazada y cuidada, como todas las que recorrimos a lo largo del día, discurre ganando altura poco a poco a base de abundantes lazadas por unos terraplenes herbosos impresionantes. Frente a nosotros queda el valle de Lys bajo el circo de Crabioules y siguiendo con la vista hacia la izquierda vamos reconociendo los grandes colosos del Pirineo: Aneto y Maladetas y en primer término la cara norte de los que conforman el Hospital de Benasque, los picos de La Mina, Salvaguardia, Sacroux y Puerto Viejo.

Al alcanzar la cota dos mil empezamos a sentir unas finísimas gotas de lluvia que ya muy próximos al collado de la Coume de Bourg (2.272 m.) se habían convertido en suave lluvia, y peor aún, del otro lado iba apareciendo una espesa niebla. Hicimos un reagrupamiento a pocos metros del collado para “coger aire y velocidad” y taparnos bien, pues tal y como suponíamos al cruzarlo el viento era muy fuerte y helador. La lección la aprendimos bien pues esta situación se iba a repetir en los tres collados siguientes que debíamos superar. Al otro lado empezamos a perder altura con celeridad hacia un profundo valle pero ya se advertía que la senda continuaba a media ladera formando un amplio arco bajo los resaltes rocosos dirigiéndose al collado que se veía a nuestra izquierda. En este trayecto tuvimos que superar las primeras lenguas de nieve, cortas pero que siempre dan un tinte de emoción al caminar.

Pasado el segundo collado debimos perder un poco más de altura y luego recuperarla en otro arco mucho más amplio y espectacular aunque poco a poco la niebla iba limitando el campo de visión, sobre todo en dirección al valle. Al cruzar el tercer collado la niebla se disipó lo que nos facilitó contemplar la cabecera de un valle mayor que los anteriores al que fuimos descendiendo por unas lazadas enmarcadas por rododendros hasta llegar a su primer rellano para desde allí entre tasca al principio, pequeños neveros y abundantes pedreras ir ascendiendo, entre una fina llovizna que fue degenerando en niebla cada vez más espesa, hacia la Hourquette des Hounts (2.267 m. - 15:30 h).

Al cruzar el collado la niebla había desaparecido impulsada por un ventarrón racheado que inutilizó paraguas, desgarró capas e hizo caminar a todos encogidos y sujetando las gorras y capuchas con las manos pero … ¡Qué paisaje!.

El collado está cuatrocientos metros en vertical por encima del grandioso y bello Lac d’Òo. Este ibón represado de aguas azuladas con una silueta perfectamente ovalada y rodeado de una espesa vegetación, es de por si, soberbio, pero a la izquierda una impresionante cascada blanca y estruendosa se precipita desde unos doscientos metros de altura a la orilla del lago y al elevar la vista quedan ante nuestros ojos los picos que cierran el sur del Circo de Espingo y las numerosas escorrentías y cascadas que en ellos nacen. Un lugar para sentarse, disfrutar, fotografiar y volver a fotografiar pero en el que el domingo no se podía estar. Procedía perder altura con rapidez para salir del vendaval y porque además el idílico paisaje había desaparecido. La magia de la niebla actuando de nuevo.

La senda, yo no recuerdo haber visto en todo el Pirineo otra con tantas lazadas y tan bien hechas, en su tramo final pierde su verticalidad y se desplaza hacia la izquierda para unirse con la senda que sube del Lac d’Ôo unos cincuenta metros por debajo del collado que da entrada al valle donde están los ibones de Espìngo y Saussat.

Un grupo optó por descender hacia el lago para comer en las proximidades de la presa. Otro, más numeroso, decidió subir un poco más alto y acercarse al refugio de L’Espingo en la confianza de que se nos permitiría comer dentro, como así fue. A las cinco y media de la tarde emprendimos la bajada hacia el Lac d’Ôo para ir reagrupándonos con los que ya estaban allí e iniciar el camino y luego pista que tras tres cuartos de hora lleva a las Granjas d’Astau donde nos esperaba el autobús.

El regreso se hizo larguísimo y sólo se mitigó un poco tras conocerse la noticia de que el Huesca ya estaba en 2ª división y gracias al vídeo. Hubo que parar en Parzán por el obligatorio cambio de conductor ya que la jornada laboral permitida al chofer había concluido y además una “parada técnica” en Ainsa por lo que llegábamos a Huesca cuando ya los operarios municipales terminaban de recoger los restos de la celebración en la Plaza de Zaragoza. Total, casi la una de la madrugada.

El programa de senderismo cesa durante dos meses y será el próximo 21 de septiembre cuando retomaremos nuestras travesías para pasar del alto valle de Ansó, Linza, al alto valle de Hecho, Oza, por el collado de Petrechema. ¡¡Buen verano senderistas!!