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En un reciente fin de semana de
venturoso recuerdo, once componentes de Peña Guara y más concretamente
de la actividad “La Provincia Paso a Paso”, nos hemos vuelto a dar cita
en una actividad fuera del senderismo habitual, a la que desde hace
algunos años le profesamos un gran cariño: un nuevo campo de trabajo en
la ermita de Sis y Bordas de Beranuy.
Comenzamos el viernes por la tarde
subiendo materiales, utillaje e intendencia por la pista, para todo
terrenos, que desde Bonansa asciende a las Bordas de Beranuy en donde
nos disponemos a desbrozar el terreno para plantar las tres tiendas de
campaña. Noche preciosa de cielo estrellado y temperatura agradable. El
sábado a primera hora llega el resto del grupo y en pocos minutos ya
sabemos cada uno cual es nuestra misión. Lo primero bajar hasta la
ermita bolsas de arena, cemento, cal, carretillo, motosierra,
desbrozadora, etc., etc. y volver a subir hasta las bordas para hacer
otro viaje de material. En fecha anterior dos intrépidos -padre e hijo-
bajaron una puerta construida por ellos con un peso de 30 kilos y que en
el muro sur intentaremos dejar colocada. Bajar cuesta ahora -por la
amplia senda señalizada- unos veinte minutos y subir hasta las bordas…
un poco más. En este segundo viaje también nos hemos bajado la comida.
Hay que decir que hace mucho calor pero se aguanta bien puesto que
bastantes tramos del recorrido se hacen a la sombra del arbolado.
Vamos depositando los materiales en el
interior de la ermita y a trabajar se ha dicho. Ninguno somos
profesionales en las tareas que nos hemos fijado realizar pero con tesón
e ilusión se pueden hacer muchas cosas. Paramos a comer junto al hoy
caudaloso barranco situado unos metros más abajo, en el camino que nos
llevaría a Pardinella y tras breves minutos de descanso, otra vez a la
faena en dura tarde de trabajo. Una gozada vernos los once “trajinar”
sin más descanso que para beber agua. Se va notando con satisfacción lo
que estamos haciendo hoy y más si cabe al contemplar lo ya realizado en
ocasiones anteriores. Como en este mes de Junio los días son tan largos,
aprovechamos a tope la celeste luz y a eso de las nueve de la tarde
estamos de nuevo en las bordas.
Ahora toca algo muy esperado y comentado
mientras subíamos como es echar fresco trago de cerveza con gaseosa en
el porrón. Indescriptible. Después una buena cena recién hecha de bien
elaborada pasta y tortilla de patata, con algún traguete de vino y mucha
agua. La temperatura es extraordinaria y estrellas… todas en una noche
tan oscura. Como estamos cansados y mañana nos espera otra dura jornada,
a las tiendas donde descansamos muy bien y cómodos.
Amanece un domingo radiante y sin
ninguna nube en la inmensa panorámica que se divisa desde este
privilegiado emplazamiento de las bordas. Aseo en la cercana fuente de
oculto grifo y a desayunar escuchando los preciosos trinos de los muchos
pajarillos que nos hacen compañía. En la pequeña borda que habitualmente
utilizamos como cocina, nos vamos aprovisionando de agua y contemplamos
de paso la nueva puerta construida e instalada por “padre e hijo”.
Lástima que el hijo (Jesús-Mari) no haya podido venir. Lo tenemos
“fichado a perpetuidad” ya que por su juventud y fortaleza es capaz de
realizar el trabajo de tres o cuatro de nosotros y además disfruta.
La cuestión es que ya estamos de nuevo
en la ermita y sin más tregua nos dedicamos de nuevo a “lo nuestro”. En
el libro de firmas que dejamos hace poco tiempo sobre el altar, ya se
han rellenado doce hojas con diversas alusiones a las visitas realizadas
por excursionistas que hemos tenido el placer de llegar hasta aquí.
Seguimos con lo que dejamos ayer y en nuevos tajos, haciendo una breve
parada para “echar bocao y trago”. Casi nada lo que queda por hacer para
restaurar lo que el paso del tiempo y el abandono han ido destruyendo.
Se trabaja con ahínco hasta la hora establecida, las tres de la tarde,
en que recogemos los útiles y repartidos entre todos…cara para arriba
pensando en el fresco porrón que degustamos nada más llegar. Nos lo
hemos ganado. Después la estupenda comida a base de un plato combinado
de ensalada a la que no le faltaba -ni sobraba- nada. En la foto de
familia apareceríamos Chon, Pepa, Silvia, Virginia, Antonio, Jaime,
Jesús, Jorge, José-Ramón, Josete y Santiago.
La sobremesa la hacemos desmontando las
tiendas, recogiendo y cargando todo en los tres coches y el remolque,
que parece que no, pero nos lleva un buen rato. Por último echar una
exhaustiva ojeada para que salvo la hierba chafada, no se note para nada
que hemos estado.
Sin pretender reseñar todo cuanto estos
días hemos hecho, sí cabe mencionar algunas faenas como blanquear e
instalar nueva puerta en la borda, desbroce y limpieza de un tramo de la
senda, así como retirada de piedras y ramaje caídos sobre su plataforma.
En la ermita recalce del dintel de la puerta de entrada y rejuntado de
sus jambas. Retirada de las piedras que cegaban la aspillerada ventanita
del ábside y elementos añadidos junto al altar, rejuntado de sillares en
la puerta sur (sin haber podido colocar la nueva puerta por falta de
tiempo) y en este mismo muro, reconstrucción con piedra toba de su
ventana abocinada. En el paramento norte, confección de un canalillo
para acelerar el desagüe del tejado, limpieza del interior y en el
exterior desbroce y eliminación de vegetación, fundamentalmente en la
zona absidal.
Nuevas jornadas, deliciosas en todos los
aspectos y en las que aparte el trabajo realizado, hemos consolidado más
si caben esos lazos de entrañable amistad que une a este pequeño grupo
de senderistas de Peña Guara, empeñados en aportar granitos de arena
para que sigan con vida las piedras que conforman “nuestra” románica
ermita de Nuestra Señora la Virgen de Sis.
Algunos posiblemente volvamos antes,
pero en cualquier caso lo haremos el 28 de Septiembre con motivo de la
386 travesía que partiendo de Beranuy hacia las bordas y la ermita,
continuará ascendiendo a L’Amurriadó para descendiendo hasta Soperún,
finalizarla en Pallerol. Feliz verano a todos.
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