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Un brillantísimo día para comenzar
Completa travesía por los valles de Hecho y Ansó, una
jornada en la que acompañó el buen tiempo, tras el parón
veraniego
Tras tres meses de `vacaciones veraniegas`, Turismo por el
Alto Aragón retomaba el programa de senderismo con una
travesía que no se pudo efectuar la primavera del año pasado
debido a las dificultades que plantearía descender el
collado de Petrechema dada la gran cantidad de nieve que
observamos el día que fuimos a reconocerla.
Tras un viaje un poco largo pudimos comprobar que la
carretera que une los valles de Hecho y Ansó está casi
acabada y sólo falta solucionar el interior de los dos
túneles que hay al final, también la animación que se
adivinaba en el pueblo de Ansó donde estaban todos
preparados para disfrutar de las vaquillas en uno de sus
actos festivos más singulares, así como que la carretera que
lleva a Zuriza ha sido mejorada en varios tramos pero sigue
sin mejorarse el tramo que desde su camping lleva a Linza y
hay que decir que el amplio aparcamiento del refugio estaba
casi al completo (1.340 metros).
Poco después de las nueve y media, 44 senderistas
iniciábamos la senda que parte del puentecito que hay al
lado del refugio para ir tomando altura de forma suave y
continúa hasta cruzar el barranco de Linza, que presentaba
algunos charcos donde bebía un bonito y solitario caballo
blanco, y entonces dejar la senda que sube hacia La Mesa de
los Tres Reyes y dirigirnos en dirección este buscando un
buen lugar, con buen paisaje, para almorzar.
Por supuesto que lo encontramos. Cómodamente sentados
teníamos a nuestra derecha el magnífico cono que dibuja el
pico Chamanchoia, a lo lejos las blancas laderas de Peña
Ezcaurri por donde caminaban nuestros compañeros del
Cursillo de Montañismo y enfrente el Chinebral de Gamueta
que nos recordaba una travesía `pasada por nieve` hace
algunos años. Un emocionado recuerdo a nuestro amigo y
compañero Toño recientemente fallecido, mochilas a la
espalda y con su imagen y su buen hacer en la mente, pues,
adelante.
La senda va ascendiendo pegada a una cortada que nos
permitía ver, muchos metros por debajo, la senda que
transcurre por el fondo del barranco de Petrechema y que se
juntará con la que seguimos nosotros en el Puerto de Ansó o
collado de Petrechema (2.080 metros) adonde llegábamos, tras
soportar la altas temperaturas que había en las vaguadas que
íbamos atravesando sólo mitigadas por alguna racha de
viento, sobre la una y cuarto de la tarde.
Este collado es un ejemplo diáfano de las diferencias entre
nuestro Pirineo y el Pirineo francés. Mientras nosotros
hemos llegado por una senda que asciende con suavidad entre
piedras y zonas herbosas, la parte francesa del collado, no
desciende, se desploma por un pedregal por el que hay que
caminar con mucho cuidado sin que puedas levantar la mirada
para contemplar las enormes paredes que lo jalonan, hablo de
las Agujas de Ansabere, unos mini Mallos de Riglos pero de
color blanquecino.
Bajando el objetivo es encontrar una senda que rodeando al
pico Sobarcal por la vertiente francesa nos evite tener que
descender hasta la cabecera del valle francés de Lescún pues
luego volver de nuevo a España bien por el collado o por el
ibón de Acherito nos supondría tener que remontar un fuerte
desnivel. La senda aunque maltrecha en algunos tramos nos
evitó esfuerzos y así a las dos de la tarde estábamos de
nuevo en España a los pies del Mallo de Acherito (1.900
metros).
Un descanso para beber y recuperarnos de la subidita, ya que
un día luminoso en la montaña también supone un día
caluroso, sobre todo a esa hora del día, hacer fotografías
al majestuoso circo calcáreo que conforman el Mallo Acherito,
la Foya de Gamueta, la Gorreta d`os Gabachos y el pico
Anzotiello y comenzar el largo descenso que tenemos por
delante. Al principio, por terreno un poco pedregoso hasta
alcanzar las Tascas de las Ferrerías donde comienzan los
pastizales que, igualmente, obligan a llevar los ojos bien
abiertos ya que el numeroso ganado vacuno que por la zona
pasta no cumple el protocolo a la hora de plasmar sus
exigencias vitales.
En este devenir supone una sorpresa agradable encontrar a
pie de senda un poste con una tablilla explicativa de las
características del Túmulo-Dolmen de las Ferrerías. Por aquí
comienzan a brotar los primeros manantiales que originarán
el barranco de Acherito, junto al cual vamos descendiendo,
pero todavía no hemos gozado de la sombra de un árbol desde
que iniciamos la marcha. Ahora iremos buscando una zona
sombreada y aparente donde comer y la encontramos en una
zona pedregosa, las vacas no gustan de este terreno, a la
sombra de pequeñas pero frondosas hayas y cercana al
barranco que desciende del collado de Petraficha.
Allí aguantamos hasta las cuatro y media en que no hubo más
remedio que salir del `cado` y proseguir una hora más de
caminar hasta llegar al autobús que nos esperaba en la zona
de La Mina de Oza, justo donde empieza la pista que sube a
Aguas Tuertas.
La próxima travesía para el día 5 de octubre será por
Francia: Les Eaux Bonnes, en el inicio de la carretera que
sube al Aubisque, hasta Les Eaux Chaudes en la carretera
francesa del Portalet. Si las hayas han cambiado de color el
espectáculo está garantizado.
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