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DE
RÍO A RÍO - TRAVESÍA DESDE EL ISÁBENA AL NOGUERA POR LA ERMITA DE SIS
El
problema técnico que padece nuestro autobús a la hora de partir, se
soluciona cambiando de vehículo (precisamente el rotulado con anagramas
de Peña Guara en su 75 aniversario), circunstancia que retrasa bastante
la salida y en consecuencia los horarios previstos para la travesía que
tenemos previsto realizar.
Estamos en Beranuy dispuestos con ilusión a iniciar la excursión en un
día tan espléndido como ha salido. Este último domingo de Septiembre es
seguro que lo vamos disfrutar mucho todos cuantos nos encontremos por
el monte. Ascendemos desde la carretera en el barrio bajo (940 m.) hacia
el alto, por el puente de origen medieval y enseguida encontramos el
poste indicador señalando las direcciones a seguir hacia el Mirador del
Mallo y Ermita de Sis, así como hacia Bonansa y Cajigar por el G.R.18
partiendo del P.R.HU-47. Por la calle ascendente llegamos en este barrio
alto hasta las últimas casas, efectuando una breve visita a la remozada
iglesia en la que es de destacar su original torre de los siglos XI-XII.
El
ascenso continúa ahora por una cómoda senda-cabañera empedrada de
antiguo y que depara preciosas vistas desde cualquiera de sus lazadas
mientras se observa cómo Beranuy va quedando cada vez más diminuto. Al
final por una cresta con bastante hierba encontramos un nuevo indicador,
en el que aparte de señalar las direcciones a Beranuy, Bordas y Ermita
de Sis, invita a visitar el Mirador del Mallo en un trayecto de cinco
minutos. En esta ocasión nos dirigimos directamente a las Bordas de
Beranuy para dar buena cuenta del almuerzo que hemos traído. Este paraje
a 1.465 m. nos es ya muy familiar a algunos, por cuanto es precisamente
aquí donde montamos el campamento en los distintos campos de trabajo que
llevamos a cabo para el adecentamiento de la Ermita de Sis desde hace
algunos años.
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Desde las Bordas continúa el camino para enlazar con el G.R.18 a Bonansa
o Cajigar y nosotros tomamos el que desciende a la ermita -en unos
treinta minutos-, ahora señalizado y con amplia plataforma flanqueada en
dos tramos por bancos de madera que pusimos en Junio pasado. Y ya
estamos en uno de los centros de espiritualidad del Valle del Isábena
(1.345 m.), cuya Virgen de Sis tuvo una devoción importante por cuanto a
ella acudían en diversas romerías desde los núcleos de Beranuy, Bonansa,
Betesa, Cirés, Serraduy, Ballabriga, Calvera y Pardinella. El cuidado de
la ermita se repartía entre Beranuy y Pardinella, aunque la titularidad
de la misma corresponde a la primera. La romería principal se celebraba
el martes anterior a la festividad de la Ascensión. Los que no la
conocían se quedan maravillados tanto por su rusticidad románica como
por su conservación y el entorno en que está ubicada. En cambio los que
sí hemos venido más veces nos quedamos amargamente sorprendidos por
cuanto ha desaparecido el libro de firmas que dejamos sobre la mesa
altar y que en el pasado Junio tenía ya doce hojas escritas por
visitantes que habían plasmado sus impresiones en el mismo. A finales de
Agosto vino Jesús con su hijo a colocar la puerta en el muro sur de la
ermita y ya constataron su desaparición. Queremos pensar que alguien lo
ha cogido para ojearlo detenidamente con intención de devolverlo. Que
así sea.
Partimos de nuevo por la senda en dirección Pardinella y a los pocos
minutos tomamos a la izquierda en dirección ascendente un evidente
rastro por el que transita el ganado, devorando lentamente, sin apenas
pausas, la fuerte pendiente que nos está permitiendo contemplar un
paisaje precioso en todas direcciones y de paso la reconfortante
panorámica del Turbón bajo un cúmulo de nubes que parece quererlo
engullir. Unos minutos más de esfuerzo y ya estamos en el punto más alto
de la travesía: L’Amurriadó o Tusal de Santifonts a 1.795 m. Nos tomamos
un breve y merecido descanso junto a la torre de vigilancia forestal
recientemente instalada, mientras nos solazamos con los 360º de
impresionantes panorámicas. Hasta aquí se puede llegar con vehículos
todo terreno partiendo de Bonansa o de Betesa.
Ahora viene la bajada, otro fuerte descenso de más de 500 m. en
dirección a Soperún y que hay que realizarlo con cuidado y cierto
esfuerzo, sobre todo desde su parte intermedia ya que no hay rastros
evidentes de un continuado sendero. Todos agrupados vamos perdiendo
altura hasta alcanzar una canal por la que se evidencia el paso. Un poco
más y ya estamos pisando las herbosas parcelas de Soperún. Se trata de
unas paredes casi verticales de conglomerado que vistas desde abajo dan
la impresión que no sean transitables y en su contemplación descansamos
el tiempo suficiente para comer. La deshabitada aldea de Soperún a 1.240
m. forma parte del conjunto de Cornudella de Baliera, perteneciente a su
vez al municipio de Arén. Sus casas, algunas con arreglos recientes,
están muy dispersas y sus tierras y monte sirven para el pastoreo.
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Son
las cuatro de la tarde y… aun estamos a la mitad del recorrido. O sea
que reemprendemos la marcha en dirección a Pallerol prácticamente a
campo través, cruzando barrancos, zonas boscosas y de matorral, campos
de cultivo despedregados y ya hace años abandonados, casetas con restos
de parideras, alineaciones de terrazas, sendas preciosas en algunos
tramos pero irreconocibles en otros por la ingente vegetación que las
cubre y todo ello y más, acompañado por un inmenso silencio que sólo es
roto por el de nuestro caminar, ya que ni pajarillos hay por estos pagos
que en otro tiempo fueron tan transitados. Nos volvemos a reagrupar en
el Pilaret del Coll de Espina, cruzamos la pista y continuamos
descendiendo por similar terreno al comentado, contemplando de fondo
durante breves minutos el núcleo de Betesa y durante algunos más el de
Santorens a pleno sol. Hemos alcanzado las marcas amarilla y blanca de
un P.R. que discurriendo después junto a un pequeño barranco, nos
conducirá hasta lo alto del roquedo en el que asienta la pequeña aldea
de Pallerol a 1.055 m., hasta la cual se puede acceder cómodamente por
una estrecha y bien asfaltada carretera al parecer no apta para grandes
vehículos.
Conforme vamos llegando tomamos asiento en unos estupendos bancos
situados junto a una casa en restauración sin perder de vista la
reducida iglesia románica de San Ramón, obra popular del s. XII. Echamos
buenos tragos de agua que amablemente nos es ofrecida por un joven
matrimonio, puesto que algunas cantimploras ya hacía un buen rato que
“no manaban”. Con el autobús averiado al salir, hubiésemos podido volver
a Huesca desde aquí. El que llevamos es más grande y no puede resolver
algunas curvas. Sabemos que nos está esperando en el cruce de Betesa, lo
cual quiere decir que por el estupendo sendero señalizado en dirección a
Santorens llegaremos hasta él. Antes de pisar asfalto contemplamos
arruinadas casas de gran empaque cercanas al barranco d’Aulet, así como
los restos del molino de Seneta. El camino a Santorens continúa al otro
lado de la carretera y pocos metros más abajo ya divisamos el cómodo
habitáculo desde el que regresaremos a casa. A algunas personas mayores
que pasean por la carretera no les cabe en la cabeza que por afición
hayamos hecho semejante recorrido. Pues ya está hecho. Aproximadamente
20 kilómetros desde el Isábena al Noguera con unos desniveles acumulados
de subida y bajada cifrados en 1.225 y 1.235 m. respectivamente. |