TURISMO POR EL ALTO ARAGÓN

05/10/2008 – Travesía 238

EAUX BONNES – LES EAUX CHAUDES

         
   

De las aguas buenas a las calientes - Recorrido por el valle de Ossau

A las 7 de la mañana del domingo 5 de octubre 52 senderistas nos juntábamos en la estación intermodal de Huesca con el objetivo de realizar la travesía desde Eaux Bonnes a Les Eaux Chaudes, pueblos situados en el valle francés de Ossau. El recorrido previsto es una de las etapas de la vuelta al valle de Ossau.

Llegados al alto de Monrepós, el día empezaba ya a clarear y vimos que amanecía completamente despejado, lo que hacía prever un buen día. Cuando pasamos con el autobús por el puerto de Portalet todavía quedaban en los prados restos de la nevada que había caído el viernes anterior. El descenso del puerto por el lado francés se nos hizo un poco largo y tras pasar por Artouste, Gabas y Les Eaux Chaudes llegamos al desvío que nos llevaría a Eaux Bonnes, pueblo situado en la subida, o bajada, según como se mire, de uno de los puertos míticos del Tour de Francia, el Aubisque.

A las nueve y media llegábamos a Les Eaux Bonnes, donde paramos junto a un parquecillo. Como indica su nombre, tiene fama por la calidad de sus aguas, y como muchas sucede en otras estaciones termales parece que ha vivido tiempos mejores y ahora tiene un aspecto algo decadente. En la parte trasera del magnífico edificio del casino, utilizado como multiusos del lugar, confluyen el inicio de una pista y el paseo horizontal, construido en el siglo XIX con motivo de la estancia en el balneario de la emperatriz francesa de origen español Eugenia de Montijo. Nosotros cogemos la pista, que se interna en un bosque y que ya desde el primer momento asciende. Unos cientos de metros más adelante pasamos junto a un recinto equipado con puentes tibetanos, tirolinas, … Siempre por bosque mixto de hayas y abetos, sin prisa pero sin pausa, vamos subiendo por la pista, que luego se convierte en senda. Cuando llevamos una hora caminando, y aunque el sitio elegido no es del gusto de todo el mundo, hacemos una parada para almorzar, ya que hacía horas que habíamos desayunado y había que echar algo al cuerpo para recuperar las fuerzas.

Aproximadamente a las once de la mañana reanudamos la excursión, siempre por bosque, que poco a poco va clareando y nos permite ver y disfrutar los primeros rayos de sol. Salimos a un pequeño prado en el que la senda, debido a que ha llovido y al paso de las vacas por ella se ha convertido en un auténtico barrizal. Intentando esquivar el barro y manchar las botas lo menos posible, aunque sea una batalla perdida de antemano, vamos ganando altura y podemos ver a lo lejos el puerto del Aubisque, y más cerca, la mole caliza del Ger, pico de 2613 metros de altitud y que preside la estación de esquí de Gourette. Hacia el norte, y en el fondo del valle, vemos Laruns y muchos otros pueblos y casitas.

Tras pasar junto a la cabaña de Laga de Haut la senda cambia de orientación, y pasamos por una zona de lajas de piedra. Nos internamos de nuevo en un bosque de hayas, y ya luego salimos a una zona de brezos donde todavía hay restos de nieve. Ya por prados y por senda muy poco marcada llegamos al punto más alto de la excursión, la meseta de Gourzy, situada a 1577 metros de altitud y en la que había unos caballos pastando. Cuando dirigimos la vista hacía el sur podemos ver, entre otros y ya con nieve, el Midi d’Ossau y el Sesques. En el fondo del valle vemos la carretera por la que hemos venido y somos conscientes no sólo del desnivel que hemos superado, sino del que nos espera en el descenso.

Después de reagruparnos empezamos la bajada. Los primeros metros, y hasta llegar a la cabaña de Lacarre, los hacemos por una ladera bastante vestida donde el ganado ha marcado trazas de sendas a distintas alturas, aunque todas nos llevan hasta la cabaña. Pasamos junto a la cabaña y por una zona de prados con unos acebos descomunales y un poco más abajo, antes de que la senda se interne de nuevo en el bosque, hacemos un alto para comer. La temperatura es muy agradable y hace calor. Después de comidos y descansados seguimos bajando, ahora ya por bosque. La pendiente aumenta y las rodillas empiezan a quejarse. Llegamos a una pista y la remontamos durante un pequeño trecho. Entonces nos desviamos para coger lo que hasta hace un mes eran antiguas pistas y tiraderas destinadas a sacar madera, pero que de nuevo han vuelto a usarse. El paso de las máquinas y las lluvias recientes han convertido lo que era una bajada bastante agradable por hierba en un auténtico lodazal y se han llevado por delante todos los montoncitos de piedras que se habían colocado para señalar los desvíos. Con la mirada puesta en el suelo llegamos de nuevo a una pista y allí ya podemos relajarnos un poco y contemplar el bosque que nos rodea. Proseguimos por la pista y en una curva la dejamos para coger una senda, que pasa junto a un depósito de agua y que desemboca en Les Eaux Chaudes, donde llegamos pasadas las cinco de la tarde. Les Eaux Chaudes tiene un establecimiento termal de aguas sulfurosas indicado para tratamientos de vías respiratorias y reumatológicos.

A las cinco y media de la tarde iniciamos el regreso hacia Huesca. La subida del puerto de Portalet coincidió con la vuelta a casa de muchos franceses que habían subido a la frontera, por lo que había tráfico bastante denso e incluyó dos paradas: la primera en la estación de servicio de Formigal y otra frente al convento de Santa Teresa, en las inmediaciones de Huesca, donde el autobús amenazó con dejarnos allí, aunque finalmente nos llevó hasta la estación intermodal.

La próxima salida se llevará a cabo el 19 de octubre. La excursión programada nos llevará de Nerín al área de Puyarruego pasando por Vió, Buerba y Gallisué, en la comarca del Sobrarbe.