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TRAVESIA Nº 248 * 5 DE ABRIL DE 2009
Travesía por el camino del Santo Grial
San
Juan de la Peña, Ermita de San Salvador, Monte Cuculo, Fuente Los
Cormos y Arbués
El pasado domingo 5 de abril y previendo un día
primaveral, cincuenta y siete senderistas pertenecientes a Turismo del
Alto Aragón de Peña Guara tomábamos el autobús a las 7,30 horas de la
mañana para realizar la 248 travesía por las tierras que fueron las
raíces del Reino de Aragón y caminar por uno de los primeros tramos
del camino que el Santo Grial realizo en su largo recorrido hasta
Valencia a finales de la Edad Media.
Empezamos la marcha a las 9,30 horas en la
explanada de San Indalecio del Monasterio Alto de San Juan de la Peña,
junto a la nueva hospedería. Al Oeste de esta explanada, junto a las
ruinas de lo que fue una antigua nevera, tomamos la pista que
atraviesa un frondoso pinar, lleno de las tan frecuentes bolsas de
procesionaria en muchos pinares y salpicado por el brillo de las hojas
de los abundantes acebos que crecen entre los pinos. Procedentes del
fondo del bosque llegaban a oírse los trinos de distintos pájaros,
señal inequívoca de que estamos atravesando unos parajes ricos tanto
en flora como en fauna.
Al cabo de un kilómetro de marcha, al girar la
pista a la derecha, seguimos de frente por una senda que recorre la
cresta de las Peñas de San Juan, quedando el bosque a nuestra derecha,
a la izquierda bajo los escarpes de conglomerados, los llanos que van
desde Botaya a Arbués y más al sur y a pesar de la neblina se
divisaban las sierras de Riglos Agüero y Villalangua.
Vamos ganando altura poco a poco caminando junto a
la cornisa, pasamos por un repetidor de Telefónica y alguien contó que
en su tiempo, en aquella prehistoria tecnológica, era una instalación
fundamental para las comunicaciones entre el Norte, Aragón y Cataluña.
Junto a las bucheras y los pinos todavía quedan manchas de nieve, a
alguno le salió la vena infantil y no se resistió a lanzar alguna bola
de nieve. Sobre nuestras cabezas además de la línea eléctrica que nos
acompañó un buen rato fueron apareciendo planeando abundantes buitres
y una pareja de alimoches.
El estómago nos decía que ya era hora de reponer
fuerzas, pero decidimos esperar un poco más y llegar hasta la ermita
de San Salvador situada a 1.570 m. de altura. Valió la pena, el
mirador es impresionante. Al carasol de la misma y con los bancos que
hay en su interior improvisamos el comedor y cómodamente dar buena
cuenta de los bocadillos, probar los vinos de distintas botas y
gracias a los termos y un pequeño nevero cercano pudimos elegir entre
tomar el café caliente o granizado. Un grupo se acerco hasta el
espolón del final de los escarpes: La Atalaya, obteniendo así una
increíble vista de pájaro de la última parte del recorrido hacía
Arbués.
CUELLO BETITO Y CUCULO
Continuamos la marcha dirección Norte descendiendo
un pendiente cortafuegos todavía cubierto con abundante nieve hasta
Cuello Betito (1.410 m). Excepto un pequeño grupo que optó por
esperarnos allí, el resto sin mochilas para ir mas ligeros, en
desbandada como la tropa de Pancho Villa, cada uno a su ritmo
ascendimos el cordal hasta el Pico Cuculo (1.557 m) punto de área y
espectacular panorámica de toda la Canal de Berdún, Campo de Jaca y
Pirineos Occidental y Central.
A las trece horas estábamos de regreso en el
collado, agrupados y en fila de a uno descendimos hasta la fuente Los
Cormos por una pendiente senda pero alfombrada con hojas de hayas.
Cogemos agua fresca y continuamos dejando atrás el bosque para ganar
por un camino de vacas el cordal que transcurre por las crestas de
Matasierra, Sarratuero y Losera, adentrándonos en una zona que fue
pasto de las llamas en el verano de 1994 y lo convirtió en un paraje
casi estepario, alguien comentó que parecía habíamos pasado
directamente de la Montaña a los Monegros.
Sobre las tres de la tarde, cuando ya habíamos
salvado los toboganes de la cresta, paramos a comer y descansar en una
larga sobremesa que a algunos les dio tiempo hasta de echar una
siestecita.
Reanudamos la marcha por el barranco D"a Cuello
tras salvar la valla de alambres que protege una zona de pinos
repoblada hasta encontrar la pista por la que transitaríamos unos dos
kilómetros y sobre las 5,15 horas llegábamos a Arbués donde cogimos
los autobuses para apearnos nuevamente a la entrada de Bailo y, tras
realizar una visita turística al pueblo, volvimos a tomarlos para
regresar a Huesca siendo las 7,45 horas cuando llegamos a la
Intermodal.
La próxima excursión será el día 19 de abril, un
interesante recorrido partiendo del Alto del Serrablo, ascender a las
fuentes donde nace el río Alcanadre y tras crestear la sierra de
Galardón bajar hasta Fiscal. |