| |
|
De celebración por el Sobrepuerto
Desde el túnel de Cotefablo al pico Erata y pasando por Yésero hasta Gavín
El pasado domingo día 3 hubo que madrugar un poco más de lo normal ya que a las
tres y media teníamos la comida preparada en un restaurante de Biescas pues
estábamos de celebración. Turismo del Alto Aragón, una de las secciones de
senderismo de Peña Guara, que comenzó su andadura el mes de octubre del año
1.994 y que durante la temporada viene realizando dos salidas mensuales, el
primer y tercer domingo de cada mes, culminó su travesía número 250.
A las ocho y media de la mañana en la salida este del túnel de Cotefablo (1.423
m.) nos dejaron los autobuses con un día claro, soleado, diáfano, y… ¡vamos,
ideal! El tiempo y el Presidente de la Peña estaban con nosotros y todo
montañero y senderista sabe que con unos aliados como éstos a nuestro lado el
éxito y el disfrute está casi asegurado. Una senda que allí se inicia comienza a
ascender pasando por encima de la boca del túnel y gana altura de forma cómoda a
base de numerosas lazadas. Pronto se sale del bosque y se llega a una zona de
pastizales que nos regala una magnífica vista de toda la sierra de Tendeñera
realzada por los nevados picos de Sabocos, Tendeñera y Otal.
Teniendo a nuestra derecha el valle de Yésero y a nuestra izquierda el de Linás
de Broto, pueblo que se ve en la lejanía, comenzamos a ascender por un camino en
dirección sur hacia el collado de Otal. Conforme se gana altura siguiendo una
antigua pista de las varias que por esta zona dejaron los petroleros en sus
prospecciones, nos iremos aproximando a la cresta, desviándonos hacia nuestra
izquierda ya que en su última fase presenta una pronunciada inclinación por lo
que se impone realizar algunas lazadas. La amplia cresta (1.900 m) es un
magnífico mirador que pone ante nuestros ojos una panorámica que al norte se
extiende desde Peña Telera, a nuestra izquierda, hasta la zona de las Tres
Sorores y que contrasta con la zona del Sobrepuerto que queda al sur y que deja
entrever al fondo el pueblecito de Otal que cuenta con una encantadora iglesia
del mozárabe serrablés y que fue restaurada hace unos veinticinco años por
Amigos del Serrablo. La cresta hacia el este se alarga hasta el archiconocido
Pelopín y hacia el oeste alcanza su máxima altura en el Erata, detrás de él
queda Oturia y bastante más al sur Peña Cancias.
Con tan bellos horizontes y gana de comer que se había hecho, eran las diez y
media, se imponía descanso, darle al bocadillo y comprobar y comparar la calidad
de las distintas botas y sobre todo de sus contenidos. A las once y cuarto
mochilas a la espalda y acusado desnivel de bajada para llegar al collado de
Otal donde nos encontramos con las marcas rojas y blancas de la GR-15 que a
partir de ahora acompañarán nuestros pasos. Por un terreno herboso, salteado de
pinos, que asciende con suavidad nos fuimos acercando al collado del Erata.
Desde aquí al pico (2.003 m) hay unos veinte minutos de fácil caminar por lo que
la mayoría de los senderistas optó por hacer cima y descender a la otra
vertiente campo a través pues es zona de pastizales y bajando en diagonal se
realiza con sencillez. Un pequeño grupo tras atravesar en diagonal la nevada
ladera norte prosiguió por la senda claramente balizada hasta llegar al collado
de Yésero (1.650 m) donde se había fijado el reagrupamiento.
Por una buena y marcada senda, teniendo siempre enfrente los pueblos de Espierre
y Barbenuta, se desciende por pastizales hasta el amplio collado que nos
posibilita acceder a una pista que nos llevaría a los pueblos citados o bien
pasar a la ladera norte que se presenta cubierta por pinos y un tupido
sotobosque de bojes, gabarderas, chinebros, etc.. A través del hermoso pinar
desciende la senda que en algunos tramos se hace muy incómoda de bajar, debido a
lo resbaladizo de las zonas húmedas y a la fuerte pendiente, ya que la antigua
senda fue cortada y ocupada por trochas que se hicieron con una gran inclinación
para facilitar el deslizamiento de los troncos cuando se extraía la madera.
Pasadas estas tiraderas la senda se hace cómoda y desciende a través del pinar
con suavidad en múltiples lazadas que nos dejarán junto al depósito de agua del
pueblo de Yésero una hora más tarde.
En la fuente que hay junto a la iglesia se paró durante un buen rato tanto para
refrescarnos como para reagruparnos y emprender la última etapa hasta llegar a
los autobuses. Del pueblo se sale por una estrecha carretera en dirección oeste,
luego se convertirá en pista y habrá que ir atentos pues deberemos dejarla para
tomar una senda a la derecha (GR-15-señal blanca y roja) que está debidamente
amojonada y que nos aproximará descendiendo varios bancales hasta la orilla del
barranco del Sía que baja con un buen caudal de agua. Teniendo ya a la vista las
casas de Gavín, al otro lado del barranco y por encima de nuestras cabezas,
hemos de pasar por una ladera de margas descompuestas que exigen un cierto
cuidado al cruzarlas tanto porque rezuman humedad y están resbaladizas como
porque si se pierde pie puede uno darse un inesperado baño.
Un pequeño puente cruza el Sía y sube en dirección al pueblo pero dado que los
autobuses nos esperaban en el que hay en la carretera que va a Barbenuta, un
poco más abajo del camping de Gavín, proseguimos por la orilla izquierda del
barranco lo que nos llevó de nuevo a la pista que da un gran rodeo y que en
buena parte obviamos tomando una senda que discurre entre los bancales de
antiguos campos de cultivos y que termina junto al canalizado barranco del Sía.
A los autobuses llegábamos a las tres y media de la tarde. Era necesario
cambiarse con rapidez para que nos bajaran a Biescas donde teníamos reservada la
comida.
Para el domingo día 17 esta programada la travesía que partiendo del embalse de
Pineta asciende hacia el Portillo de Tella para luego bajar a Lafortunada pero
dado las excepcionales cantidades de nieve que hay en todo el Pirineo será
preciso evaluar la posibidad de realizarla por ese itinerario o bien buscar otro
alternativo por la misma zona pero sin ascender tan alto.
|