10 de Mayo de 2009 - Ruta nº 115

Pradera de Ordesa – Camino de Turieto – Torla

     

 

Colores senderistas por el Valle de Ordesa

El grupo realizó la salida 115, marchando por senderos del Parque hacia Torla

El pasado domingo terminó siendo un regalo para los componentes de la sección de “Rutas por la Provincia”. Los 90 peñistas que habían pensado realizar esta excursión se levantaron mirando hacia el cielo temiendo que las lluvias pronosticadas para la zona que teníamos previsto visitar se hiciera realidad.

 Las perspectivas no eran muy halagüeñas. El grupo, subió a los autobuses y a las 7’30 de la mañana emprendió rumbo al puerto de Monrepós. Siempre es un lugar de referencia para saber lo que te espera por la zona pirenaica. Al encarar la parte norte del puerto el paisaje era digno de ver; el contraste de los rayos del sol atravesando las nieblas e iluminando los pueblos de Serué, San Vicente y Aquilué era espectacular. Al fondo, las nubes cubrían el Pirineo.

 Pasado Biescas, comenzamos a subir el puerto de Cotefablo, de no muy buenos recuerdos para los que suelen pasarlo mal en las zonas de curvas. No fue demasiado mal este tramo carretero; tuvieron mucho que ver nuestros amigos Luis y Pablo, buenos conductores que hicieron todo lo posible por llevarnos hacia Torla en las mejores condiciones. Pasadas las 9 llegamos dicha población (1.032 m.s.n.m.), entrada natural del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido. La mejor noticia era que la lluvia no hacía acto de presencia, aunque sí parecía que la noche había sido pasada por agua.

 Dejando a la izquierda la estrecha entrada natural hacia el Valle de Bujaruelo, iniciamos el último tramo carretero que lleva hacia la explanada del Parque (1.300 m.). Allí llegamos hacia las 9’30. Una buena temperatura nos esperaba al bajar de los autobuses. Había que prepararse el calzado correspondiente y, en la mochila, chubasqueros y paraguas… por si acaso.

 En pocos minutos, desde la pradera, emprendíamos la marcha hacia el fondo del valle,  siguiendo el sendero que por la margen derecha del río Arazas atraviesa la pradera de La Vaqueriza y la Laña de Pascual para llegar a la confluencia de caminos, junto al rústico altar dedicado a la Virgen del Pilar; dejamos a la izquierda la senda que lleva a Cotatuero y seguimos por el camino principal; al lado, el río Arazas, hoy especialmente caudaloso y ruidoso.

 El sendero se empina un poco entre el bosque de abetos, pinos y hayas; en éstas las hojas acaban de brotar y los colores verdes claros daban una tonalidad especial al sendero, ¡qué contraste con los ocres del otoño…!  Vamos ganando altura, dejando abajo el río y tras unas curvas llegamos a contemplar la primera cascada importante, la de Arripas (1.400 m); la inmensa cantidad de agua hace que nos detengamos unos minutos para hacer unas fotos. Un poco más en ascenso hasta encontrar un desvío a la derecha que nos lleva al puente que cruza el Arazas por un puente de tablas, buen sitio para reunir al grupo y decidir que el mirador de los Bucardos es un buen lugar para detenernos a almorzar.

 De nuevo en marcha; por la orilla izquierda del río volvemos en dirección a la pradera; las nieblas se van retirando de las laderas boscosas y, entre brumas, podemos contemplar el gran circo de Cotatuero, donde se observa una gran cascada de agua, igualmente la zona del Gallinero y el siempre imponente Tozal del Mallo, ilusión y desafío para los enamorados de la escalada. A lo largo del camino vemos que las nieves del invierno y el posterior deshielo se han llevado por delante algunos ejemplares de pinos y hayas jóvenes, caídos en medio de camino.

 Poco a poco, entre el bosque, vamos descendiendo hacia la zona denominada Cubilar de las Vacas; pasamos al lado de unas grandes rocas entre las que crecen unas hermosas hayas, cuyas raíces se arrastran entre las rendijas de la piedra antes de introducirse en el suelo. Alguien del grupo, “de cuyo nombre no me quiero acordar”, comenta que éste “es un lugar de hayas… y de hadas…” (cosas suyas). Dejamos a la derecha el puente de las Fuentes y un poco más abajo hacemos un pequeño alto para reagruparnos. A partir de este lugar iniciaremos la última parte del recorrido por la senda de Turieto Bajo.

 A los pocos minutos, abandonamos la senda principal para bajar al mirador de la cascada Tamborretera. Por un limpio sendero descendemos y abandonamos el interior del Parque. Pasamos por una zona donde gran cantidad de troncos de pinos se amontonan cortados a los lados de la senda; son el recuerdo de un gran alud caído hace unos pocos años. Contemplamos desde las alturas la orilla contraria por donde sube la carretera hacia la pradera; desde aquí se tiene una vista aérea de las cascadas de Molinieto. Ya se observa la entrada del vecino Valle de Bucaruelo y podemos observar las cumbres nevadas de Mondarruego.

 Vemos a lo lejos, entre prados verdes, la localidad de Torla; ha cambiado la vegetación, ahora distinguimos algunas flores, bojes y gran cantidad de seneras que destacan en la zona con sus flores de colore blanco. Llegamos de nuevo al río. Un poco más arriba se han unido Arazas y Ara y bajo el puente de Glera, por el que cruzamos, discurre una enorme corriente.

 Ya sólo queda una pequeña subida, rodeamos el túnel que cruza el pueblo y llegamos a los autobuses. Es la hora de la comida así que nos dirigimos al restaurante donde recibimos las atenciones de nuestros amigos del Hotel Ordesa que nos esperan con la comida preparada. Un poco de sobremesa y a las 5 de la tarde emprendemos el regreso, comentarios referidos al buen día pasado y, también, el recuerdo de la siguiente salida. Será al Valle de Tena para campar por el monte Pazino y las praderas del entorno de Sallent de Gállego. Allí nos veremos.

 

 

 

     

 

P. A.