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Travesía nº 251 / 17 de Mayo de 2009 /
BIELSA – CAMINO DEL CANAL – TELLA – LAFORTUNADA
Por el camino del canal, desde Bielsa a Lafortunada siguiendo al Cinca
El pasado domingo 17 de mayo 44 senderistas nos juntábamos en la estación
intermodal de Huesca para poner rumbo a Bielsa. Inicialmente, la travesía
programada para este día unía las localidades de Bielsa y Tella por el Portiello
de Tella, situado a 2060 metros de altitud, pero la gran cantidad de nieve
acumulada en la cara norte de este paso hizo aconsejable el realizar la travesía
entre estas dos localidades por el camino del canal, que transcurre por una cota
mucho más baja.
Con el fin de ahorrarnos los 150 metros de desnivel que hay desde Bielsa hasta
enlazar con el camino del canal se decidió comenzar la excursión en el embalse
de Pineta, donde llegábamos cerca de las nueve y media de la mañana, con un día
soleado y, de momento, con pocas nubes, lo que hacía prever una buena jornada
senderista. Tras cruzar la presa nos internamos en un bosque en el que
predominan los pinos, aunque también hay hayas y arces y en el que hay multitud
de violetas, hepáticas y prímulas. El camino, ancho y llano, es la antigua vía
de servicio del canal que lleva las aguas del Cinca desde Pineta hasta la
central hidroeléctrica de Lafortunada y que fue construido en las primeras
décadas del siglo pasado.
A los diez minutos de andar nos desviamos unos metros del sendero para ir a un
mirador desde el que se domina Bielsa. De nuevo en la senda, y siempre por
bosque, muy agradable para caminar, pero no tanto para los amantes de la
fotografía, que se lamentan de los juegos de luces que les impiden hacer buenas
fotos, llegamos a un pequeño claro del bosque donde hacemos un alto para
almorzar, que el viaje desde Huesca había sido largo y ya hacía horas que
habíamos desayunado.
Tras reponer fuerzas reanudamos la marcha. Pasamos junto a un tramo del canal
actualmente en desuso y más adelante junto a un abrevadero para el ganado. El
camino cruza varios barrancos y más adelante atraviesa una glera en la que se
han colocado unas cadenas que ayudan a superar un punto donde el sendero se ha
desprendido. Pasamos por aquí sin ningún problema, aunque algunos con un punto
de emoción, y llegamos a una zona en la que el sendero se ha tallado en la roca
y que incluye túneles. En la roca podemos ver ramondias, también llamadas oreja
de oso, en plena floración. Esta planta, que únicamente se encuentra en el
Pirineo, es un vestigio de épocas mucho más cálidas y su nombre está dedicado a
Louis Ramond de Carbonnières, naturalista, botánico y geólogo que exploró los
Pirineos y a quien se atribuye la primera ascensión oficial al Monte Perdido en
1802.
Casi sin darnos cuenta vamos cambiando la orientación, lo que se traduce en un
cambio gradual de la vegetación, y empezamos a ver quejigos, carrascas, aliagas,
alguna corona de rey, … y el calor que aprieta cada vez más. La panorámica desde
la senda es espectacular: a vista de pájaro tenemos el Cinca, la confluencia del
Cinqueta con el Cinca, Salinas, Saravillo, Peña Montañesa, Punta Llega, …
Llegamos a un tramo donde la senda va por encima de la plataforma de hormigón
del canal y allí hacemos un pequeño alto para descansar. De nuevo sobre el canal
vemos que en algún punto la caída de piedras ha abierto boquetes en el hormigón
que permiten ver las aguas del Cinca que se dirigen presurosas a general
kilovatios.
Pasamos junto a los restos de los antiguos barracones y en un cruce de caminos
perfectamente señalizado abandonaremos el PR-HU 137 para coger el GR 19 que se
dirige a Tella. Ganamos altura y llegamos a unos prados. La senda desemboca poco
después en una pista, que en pocos minutos nos lleva al dolmen de Tella, con una
vista magnífica del Castillo Mayor, y donde se realiza la parada para comer.
Las nubes van ganando terreno al sol y cerca de las cuatro de la tarde
proseguimos la excursión. A algunos les cuesta un poco arrancar y se lo toman
con bastante calma. Siguiendo las marcas blancas y rojas del GR 19 y el GR 15,
que coinciden en este tramo, llegamos a Tella. Entramos en Tella por su calle
principal y en una calle que sale a la izquierda vemos una tablilla de madera
que nos indica la dirección a seguir. Pocos metros más adelante la senda se
bifurca y nosotros proseguimos por la de la izquierda. La de la derecha nos
llevaría a Hospital de Tella pasando por Cortalaviña.
La senda en este tramo es de firme calizo y descompuesto y se interna en un
bosque de pinos y carrascas. Pasamos junto a un depósito que almacena el agua
del canal de Cinca y desembocamos en una pista que se ha trazado sobre el
antiguo sendero y que desciende sin compasión por un terreno muy irregular. Unos
mojones a la izquierda de la pista nos invitan a retomar el antiguo sendero,
mucho más agradable. Un poco más adelante ya podemos ver Lafortunada situada en
el fondo del valle y Badaín, en el que sobresale su iglesia. Por medio de
numerosas lazadas vamos perdiendo altura y tras pasar junto a unos huertos
minúsculos colgados en la ladera y unos gallineros llegamos a Lafortunada, donde
nos espera el autobús. Minutos más tarde iniciamos el viaje de regreso a Huesca,
con parada en Escalona, donde nos cayeron las primeras gotas de lluvia y que, de
modo intermitente, aunque con mucha intensidad en algunos puntos, nos acompañó
hasta Huesca, donde llegamos a las ocho y media de la tarde.
La próxima excursión está programada para el día 7 de junio y en ella
recorreremos paisajes de la Ribagorza. La travesía, con inicio y fin en Cerler
pasará por Burroyo y Ardonés.
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