Travesía Número 394 - 31 de Mayo. RIBAGORZA - Cerler - Bordas de Posinqueso - Castanesa.

HERMOSA PRIMAVERA ENTRE VALLES 

TRAVESÍA POR LOS VALLES DE BENASQUE Y CASTANESA 

               A las nueve y media de la mañana de este último domingo de Mayo, llevamos dos horas y media de autobús desde que hemos salido de Huesca, pero al fin hemos llegado hasta el gran aparcamiento de El Ampríu situado a 1.915 m. de altitud. Estiramos las piernas mientras apreciamos que ha llovido bastante en las últimas horas por todo el Valle de Benasque, permaneciendo todavía muchas brumas. La temperatura es muy buena y las ganas de emprender la travesía se van incrementando conforme vamos admirando la extensa panorámica que depara la altitud en que nos encontramos, contemplando montañas, grandes palas de nieve y menores neveros, barrancos y escorrentías, cascadas y verde por doquier.

Como “nos hemos traído” el autobús de Alosa pintado con los anagramas de Peña Guara con motivo del 75 Aniversario del Club, nos hacemos una foto junto a él antes de emprender la salida. A los pocos minutos de marcha ya pisamos algunos neveros contemplando cómo sus fundentes bordes van originando pequeños cursos de agua entre los verdosos prados y que en algunos puntos delatan la gran cantidad de nieve que los ha cubierto durante muchos meses. Caminamos pausadamente bajo los cables, pilonas y cañones de agua de la estación de esquí, alternando tramos de pista con senderos en zig-zag, mientras nos solazamos viendo la multitud de “infantiles” florecillas -orquídeas incluidas-que conforman la ascendente rampa. Otras muchas todavía no han salido, con lo que estos prados dentro de unos diez o quince días, estarán de un precioso subido. En esta occidental ladera vamos haciendo breves paradas, que hacen más grata la ascensión, hasta hacer una más larga para almorzar, eso sí, a pleno sol. Como sonido de fondo, el chillido de las marmotas. Las bocas de sus madrigueras, en ocasiones, están muy cercanas a los grandes hormigueros elevados en los que se observa gran actividad.

Estamos en la Collada de Basibé a 2.280 m. y aquí permanecemos un buen rato para contemplar la magnificencia de cuanto abarca la vista, que es mucho, aun cuando nos es negada la cima de algunos picos, por la pertinaz permanencia de las nieblas que los cubren. Iniciamos el descenso hacia la localidad de Castanesa por este inmenso valle que lleva su nombre, un valle virgen y hermoso que al parecer va a ser mancillado y mutilado para establecer en él los “hierros” y demás utillaje que conllevará consigo la ampliación de la estación de esquí de Cerler. Quizá es por ello que nos apresuramos a fotografiarlo en todos sus aspectos mientras hacemos una parada en el Ibón de Basibé (2.250 m.) el cual refleja en sus limpias aguas, las laderas nevadas que lo circundan.

En principio las nubes que siguen cubriendo las cimas y que se incrementan por momentos, no parecen muy amenazadoras y en cualquier caso vienen bien por cuanto no tenemos otras sombras por las que transitar. En la lejanía vemos bastantes caballos pastando en las inmediaciones de las bordas de Llanadovarra, Franjulí y Peric. Seguimos descendiendo suavemente por mullidos senderos herbosos, que en ocasiones cruzamos por los variados y cantarines barranquillos que jalonan el recorrido, hasta la remozada Cabaña de la Roca del Turmo (2.020 m.), otro precioso sitio en el que descansamos un buen rato. Está muy alto y lejano para fotografiarlo, pero el sarrio que hemos divisado antes desde el ibón, todavía no nos ha perdido de vista. Precisamente hasta aquí llega la pista por la que vamos a realizar el resto de la travesía. Alcorzamos por los prados algunas lazadas viendo cómo la vegetación en esta cara oriental, sin dejar de ser exuberante, tiene otras características predominando nuevamente las orquídeas y gencianas. Como la pista es cómoda y su plataforma está muy bien, avanzamos a buen ritmo máxime teniendo en cuenta la tormenta que se está formando y de cuyos truenos estamos siendo testigos. A pesar de ello seguimos admirando el paisaje que nos rodea y mirando atrás vemos cómo vamos perdiendo altura en la inmensidad de este valle.

La tormenta a juzgar por los claros que se están formando, parece que no nos va a afectar y sin pensarlo dos veces, al llegar a las Bordas des Plans (1.535 m.) nos apresuramos a “echar bocao y trago” puesto que nuevas formaciones negruzcas se ciernen amenazadoras sobre nosotros  advirtiéndonos con algunas gotas de agua. Hubiera sido un sitio estupendo para comer tranquilamente y sestear pero…con los útiles de lluvia a mano que en pocos momentos utilizamos y el incesante sonido de miles de grillos, seguimos descendiendo por la pista ya en dirección sur  cruzando el caudaloso Río de los Vados en un terreno  jalonado por vegetación arbórea de diversas especies y en las que no son ajenos los avellanos y hayas de un verde precioso en sus tiernas hojas. Encontramos los rótulos del G.R.18 y del P.R. HU-100 (G.R.18-1) señalando las direcciones a Fonchanina y Castanesa, así como el Camino de la Montaña y Denuy. Pasado el Barranco Picalbo vemos los pastizales de las Bordas de Vallforosa y un par de kilómetros más adelante, la ruina de la ermita de San Silvestre, transcurriendo el recorrido a unos cuantos metros por encima del cauce y orilla izquierda del Río Baliera.

Definitivamente se ha alejado la tormenta y luce de nuevo el sol en este encantador recorrido que nos va a depositar en la ribagorzana aldea de Fonchanina (1.405 m.) hoy con pocos habitantes, pero que en 1.900 contaba con 55. Pasamos bajo la espadaña de dos vanos de su parroquial iglesia de San Antonio cuando ya pisamos una buena carretera asfaltada, aunque un tanto estrecha, que en poco menos de otros dos kilómetros ascendentes, nos lleva hasta Castanesa (1.460 m.), un lugar precioso tanto por su ubicación y panorámicas, como por las singularidades que encierra su conjunto urbano dividido en dos barriadas, sus iglesias románicas, sus antiguos e hidalgos casales y muchas más cosas que hacen la delicia del visitante. En total un poco más de 15 kilómetros con unos desniveles acumulados de subida y bajada de 645 y 1.100 m. respectivamente.

Cada uno tiene su punto de vista y razonamientos que exponer, pero el nuestro ahora mismo es que no se hagan las 2.500 viviendas previstas, con la ampliación de la estación de esquí mencionada.

Ya de regreso tenemos que efectuar una parada técnica antes de llegar a Bonansa, porque el motor del autobús no se está refrigerando convenientemente. Reiniciamos cuando se enfría, pero tenemos que volver a parar en “La Cuadreta” de Beranuy. Misma operación en Barasona y ya desde el Congosto de Olvena hasta Huesca, con otro que ha venido en “nuestro auxilio”.