Travesía nº 252 – 7 de junio 2009 - CERLER – BURROYO – ARDONÉS

   

Las predicciones meteorológicas para el domingo pasado en el valle de Benasque eran un tanto preocupantes, un 75% de posibilidades de tormentas. Pero una cuarentena de senderistas tomábamos el autobús para efectuar la travesía 252 de T.A.A. Al pasar por Castejón de Sos había una espesa niebla, pero en Eriste se había diluído y cuando a las 9,30 horas descendíamos del bus en la parte más alta de Cerler un cielo azul con nubes dispersas presidía el cielo.

   

El amplio camino hacia el mirador de la Roviella se dirige a unas antenas que están en la base del pico Burroyo, pero antes se pasa por una antigua mina de pirita que tiene un cartel explicativo. La ruta en balcón, que asciende de forma suave entre pinares, nos permite ver hacia el suroeste todo el valle hasta el Monasterio de Guayente y a vista de pájaro todos los tejados del pueblo de Benasque, pero el panorama irá variando pues el camino describe un amplio giro hacia la derecha, lo que nos dará opción a contemplar, poco después, la entrada al valle de Estós y la carretera que lleva a los Baños y al Hospital de Benasque.

Algunas cumbres míticas de las cabeceras del Esera y del Estos, que al reconocer el itinerario quince días antes habíamos podido ver, muchas de ellas por encima de los tres mil metros, ahora estaban ocultas por algodonosos cúmulos. Poco después de cruzar una pequeña barranquera el camino termina. Hasta entonces la hora de paseo ha sido una delicia: cómoda de andar, buenas vistas, excelente temperatura y con olor a pinos y tierra húmeda. Para retener un poco más tan selectas sensaciones nos pusimos a almorzar antes de adentrarnos en pleno bosque.

Media hora después tomamos el único sendero que se advierte con idea de irse elevando por el suave espolón en que nos encontramos, en ocasiones con fuertes repechos, por un pinar bastante abierto y con prados intercalados de tasca subalpina donde la senda se pierde y hay que fijarse entonces en las marcas amarillas que hay en algunos pinos hasta que salgamos a un terreno más llano con tasca alpina y pinos salteados que nos permite ver a nuestra izquierda la Tuca d"es Pacs y sus laderas pizarrosas carentes de vegetación. Nosotros iremos subiendo lentamente desviándonos ligeramente siempre hacia la derecha hasta llegar al collado de Burroyo, tapizado por una amplia pradera. Aquí soplaba un vientecillo bastante fresco, el sol había desaparecido y algunas formaciones nubosas amenazaban con remojarnos, por lo que paramos el tiempo justo para hacer fotografías, el lugar lo merece, y continuar hacia las lomas herbosas que cierran el horizonte a nuestra izquierda, a las que se llega en diez minutos y donde esperábamos disfrutar de una grandiosa panorámica.

Picalvo es ante todo un extraordinario mirador que te permite girar sobre ti mismo y ver siempre altas montañas, al sur la sierra de Chía y por encima Cotiella, sigue a su derecha la zona de los picos de Eriste y el Posets y se continúa por la cresta divisoria con Francia y que tiene su punto culminante en el Perdiguero y el Pico del Puerto Viejo. Al norte las cotas de Royero y los Pacs, ya superiores a 2.500 m y separándonos del valle de Vallibierna para terminar la circular con el pico de Castanesa y la cresta que se extiende desde el pico de Basibé al de Gallinero cerrando lo que es la estación de esquí del Ampriu de Cerler. Pues bien, de tan magnífica visión no pudimos ver el tercio superior, cubierto por nubes oscuras y amenazantes. Eso sí, el suelo nos compensó poblándose de multitud de flores de variados colores.

A partir de este momento el paseo va a transcurrir por herbazales hasta que una hora después lleguemos al refugio pastoril de Ardonés. Descenderemos del collado en oblicuo por sendas de ganado para ir a cruzar el barranco de la Mascarada por su parte alta y continuar hacia el collado que queda a nuestra izquierda, que nos pondrá ante dos barrancos que se juntan y que iremos a cruzar antes de que confluyan. Tras salvar la loma que queda enfrente de nosotros estaremos en la vaguada donde reposa el refugio de Ardonés. Eran las 14,10 horas.

Ante la amenaza de un chaparrón decidimos de momento no pararnos a comer y acercarnos más a donde nos esperaría el autobús. Desde el refugio hemos de ir a buscar la antigua senda que unía el valle con Cerler y que, dada la orografía de la zona, con una profundísima barranquera, no deja más que un paso único por el que en tiempos bajaba la acequia que surtía de agua el pueblo. Para ello iremos descendiendo hacia el sur por la herbosa ladera en dirección al solitario pino que veremos algo por debajo de donde estamos y que nos colocará en el buen camino. Por una senda un tanto desprendida en un pequeño tramo, iremos a cruzar el barranco del Clotet donde se aprecia lo que fue un azud para desviar el agua pero que ha quedado sepultado por un considerable desprendimiento de tierras.

La senda va describiendo un amplio arco para rodear la profunda encajadura que ha labrado el barranco de Ardonés por lo que va apareciendo ante nuestra vista primero unos bellos rápidos antes de que el agua se precipite desde una altura considerable en una bella y espectacular cascada. Hacia su base iremos atravesando antiguos campos de cultivo teniendo como referente una palanca a la que debemos llegar para cruzar el barranco. Como la senda que va a la base de la cascada es estrecha, mientras unos iban a verla, fotografiarse, fotografiarla y mojarse un poco por la nube de agua que se forma, los otros se quedaron junto al río comiendo.

A las 17 horas el autobús nos recogía en la entrada de la pista que lleva a la cascada y que se encuentra a mitad de camino entre los puntos kilométricos 9 y 10 de la carretera que sube desde Cerler al Ampriu. Desde este punto, donde se pueden aparcar varios coches, a la cascada hay menos de media hora de caminar, por lo que es aconsejable ir a visitarla dada su espectacularidad.

El viernes 19 celebraremos la cena anual, a la cual podréis apuntaros el miércoles anterior, día 17, ya que el 21 daremos por finalizada la temporada hasta septiembre con una travesía internacional que parte del embalse de la Sarra-Refugio de Respomuso-Collado de la Piedra de San Martín y Arrens, ya en el Parque Nacional de los Pirineos Franceses.

 

Desnivel aproximado de subida – 700 m
Horario neto de caminar casi 6 horas