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MAS GRANOS DE
ARENA PARA LA ERMITA DE SIS
Ya llevamos algunos
años en este fructífero empeño, como una actividad fuera del programa senderista
de Peña Guara. El pasado año 2.008 y en un fin de semana del mes de Junio,
vinimos once personas a efectuar diversos trabajos en las Bordas de Beranuy, en
la ermita de Sis y en el sendero que las une. Este año hemos sido diecisiete.
Diez mujeres y siete hombres que entre los días 20 y 21 de Junio hemos hecho
todo lo posible por dar más esplendor a esta querida ermita de Nuestra Señora la
Virgen de Sis, en un nuevo campo de trabajo y centrado fundamentalmente en la
ermita.
Algunos suben a las
Bordas por Bonansa en tres todoterrenos con las mochilas de todos y otros desde
Beranuy lo hacemos a pie y sin peso en una hora, por el precioso recorrido
-señalizado- que salva los 470 metros de privilegiado desnivel por las bonitas
vistas que ofrece cada lazada del amplio sendero.
Señalar que Jesús en
días previos ha ido subiendo desde Huesca y Blecua todo lo necesario tanto en
provisiones como en materiales (arena, cemento, cal, andamios, tablones,
carretillo, utillaje de albañilería, etc.), tiendas de campaña, grupo
electrógeno y un sin fin de cosas a cual más variada. Sin él, nada de cuanto
estamos haciendo en estos años sería posible.
Montadas las cinco
tiendas y cambiados de ropa nos disponemos a bajar hasta la ermita salvando los
120 metros de desnivel, cargando las mochilas con bidones de arena y cemento
para comenzar los primeros trabajos y otros con andamio y tablones...sin
distinción de sexos. Algunos permanecen montando el andamio y los demás como
“hormigas” subiendo de nuevo para bajar más material y así en sucesivas
ocasiones hasta la hora de comer, que con lo que cada uno hemos traído
degustamos junto al cantarín barranco que se encuentra a escasa distancia de la
ermita y precisamente en el cruce por donde continúa la senda -todavía sin
señalizar- que se dirige al pueblecito de Pardinella.
Tras un breve
descanso, nuevamente al tajo. Distribuidos en grupos, cada uno ya sabe lo que
tiene que hacer y en qué colaborar, es decir, consolidar una pared de la antigua
casa del ermitaño que amenaza peligrosa ruina, construcción de una buena zanja
de drenaje con plástico impermeabilizante en el muro norte, que aliviará en
parte las humedades que acosan persistentemente sus antiquísimos sillares
románicos. Y en el interior entre otras cosas, eliminar añadidos en el altar
para dejarlo exento, reparación de algunas partes del suelo y retirada de
piedras y desconchados. El mortero de cal y arena lo vamos amasando directamente
en el carretillo, eso sí, en el interior del templo, porque fuera hace mucho
calor a pesar de los 1.345 m. por los que discurre la suave brisa proveniente
del barranco.
Como el día es tan
largo no se puede trabajar tantas horas como ilumina el sol, o sea que
reagrupamos el utillaje y vamos subiendo por grupos hasta las bordas, en donde
ya nos está esperando el apetecido porrón de cerveza con gaseosa, que agua ya
hemos bebido bastante. Después de asearnos en la ducha -con agua calentada al
sol y que también ha preparado Jesús- nos disponemos a degustar la sabrosa cena
que han preparado Chon y su equipo, no sin antes abrigarnos convenientemente
puesto que al ponerse definitivamente el sol, ha refrescado mucho y más con el
viento fresco que envuelve el recoleto prado de nuestro campamento. Nos vamos a
descansar durmiéndonos poco a poco con permiso de la ventolera que golpea los
tensados vientos de las tiendas. “Frodo”, el perro de José Ramón, lo hace a la
intemperie sin inmutarse.
El domingo amanece
esplendoroso. Desayunamos y de nuevo a la faena. Bajamos más arena (entre ayer y
hoy unos 700 kilos) y unos caballetes metálicos con su tablero, para seguir
rellenando algunas piedras desprendidas en el interior y los huecos en donde se
sujetó el entablamento del coro. Cada grupo continúa en lo que quedó ayer por
realizar, cuando a mitad mañana recibimos con agrado y sorpresa la visita de
bastantes personas de Beranuy, Pardinella y de otros lugares con las que
departimos ampliamente, explicándoles los pormenores de los trabajos que
llevamos haciendo en la ermita durante estos años. No perdemos la oportunidad de
hacernos una foto todos juntos, “trabajadores” y visitantes, en el exterior de
la ermita, para engrosar el amplio álbum que disponemos.
Un tanto cansados al
no ser nuestra tarea habitual y siendo que se acerca la hora de comer, vamos
subiendo hacia las bordas todo el material que hemos ido bajando, dejando en la
ermita la arena sobrante y algo de cemento para posteriores remiendos. Antes de
subir y de cerrar la puerta, echamos una ojeada a todo lo realizado sintiendo
una vez más esa íntima satisfacción de haber podido colaborar al mantenimiento
de esta emblemática ermita medio perdida en este precioso valle del Isábena.
A la mesa estamos
Pepa, Pili, Chon, Silvia, Mar, Pilar, Paquita, Begoña, Angus, Virginia, Luis,
Jesús, Jorge, José, Josete, José Ramón y Antonio, dando buena cuenta de la
estupenda comida preparada a base de un buen plato combinado de ensalada y unas
salchichas... Muy cerca de nosotros pero “en otro comedor” también están las
personas que nos han visitado hace escasas horas. Y tras la amplia sobremesa
comentando algunos pormenores de la nueva actuación realizada, vamos recogiendo
las tiendas, bolsas, mochilas, etc. para bajarlas como las subimos, es decir,
unos andando y otros en los tres coches hasta Beranuy para continuar con el
“convoy” de cinco hasta Huesca. Jesús volverá a subir en otro momento para
recoger el resto de cuanto material hemos utilizado en este nuevo campo de
trabajo.
Nos comentaron que
el día 26 de Junio se hacía la romería a la que al parecer asistían ocho
pueblos, pero que ya hace muchos años que no se celebra. Nosotros estábamos en
la creencia de que se celebraba el martes anterior a la Ascensión y por ello el
pasado año vinimos tres personas a saludar a la Virgen y este año lo hemos hecho
dos, el pasado día 19 de Mayo. En cualquier caso animamos a realizar la visita a
la ermita, en la seguridad de que nadie saldrá defraudado ya no sólo por su
valor arquitectónico o los sentimientos que cada uno lleve, sino por su precioso
emplazamiento y la majestuosidad de la montaña que la acoge. Feliz verano a
todos. Seguiremos en la brecha.
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