20 y 21 de Junio de 2009

 

MAS GRANOS DE ARENA PARA LA ERMITA DE SIS

Ya llevamos algunos años en este fructífero empeño, como una actividad fuera del programa senderista de Peña Guara. El pasado año 2.008 y en un fin de semana del mes de Junio, vinimos once personas a efectuar diversos trabajos en las Bordas de Beranuy, en la ermita de Sis y en el sendero que las une. Este año hemos sido diecisiete. Diez mujeres y siete hombres que entre los días 20 y 21 de Junio hemos hecho todo lo posible por dar más esplendor a esta querida ermita de Nuestra Señora la Virgen de Sis, en un nuevo campo de trabajo y centrado fundamentalmente en la ermita.

Algunos suben a las Bordas por Bonansa en tres todoterrenos con las mochilas de todos y otros desde Beranuy lo hacemos a pie y sin peso en una hora, por el precioso recorrido -señalizado- que salva los 470 metros de privilegiado desnivel por las bonitas vistas que ofrece cada lazada del amplio sendero.

Señalar que Jesús en días previos ha ido subiendo desde Huesca y Blecua todo lo necesario tanto en provisiones como en materiales (arena, cemento, cal, andamios, tablones, carretillo, utillaje de albañilería, etc.), tiendas de campaña, grupo electrógeno y un sin fin de cosas a cual más variada. Sin él, nada de cuanto estamos haciendo en estos años sería posible.

Montadas las cinco tiendas y cambiados de ropa nos disponemos a bajar hasta la ermita salvando los 120 metros de desnivel, cargando las  mochilas con bidones de arena y cemento para comenzar los primeros trabajos y otros con andamio y tablones...sin distinción de sexos. Algunos permanecen montando el andamio y los demás como “hormigas” subiendo de nuevo para bajar más material y así en sucesivas ocasiones hasta la hora de comer, que con lo que cada uno hemos traído degustamos junto al cantarín barranco que se encuentra a escasa distancia de la ermita y precisamente en el cruce por donde continúa la senda -todavía sin señalizar- que se dirige al pueblecito de Pardinella.

Tras un breve descanso, nuevamente al tajo. Distribuidos en grupos, cada uno ya sabe lo que tiene que hacer y en qué colaborar, es decir, consolidar una pared de la antigua casa del ermitaño que amenaza peligrosa ruina, construcción de una buena zanja de drenaje con plástico impermeabilizante en el muro norte, que aliviará en parte las humedades que acosan persistentemente sus antiquísimos sillares románicos. Y en el interior entre otras cosas, eliminar añadidos en el altar para dejarlo exento, reparación de algunas partes del suelo y retirada de piedras y desconchados. El mortero de cal y arena lo vamos amasando directamente en el carretillo, eso sí, en el interior del templo, porque fuera hace mucho calor a pesar de los 1.345 m. por los que discurre la suave brisa proveniente del barranco.

Como el día es tan largo no se puede trabajar tantas horas como ilumina el sol, o sea que reagrupamos el utillaje y vamos subiendo por grupos hasta las bordas, en donde ya nos está esperando el apetecido porrón de cerveza con gaseosa, que agua ya hemos bebido bastante. Después de asearnos en la ducha -con agua calentada al sol y que también ha preparado Jesús- nos disponemos a degustar la sabrosa cena que han preparado Chon y su equipo, no sin antes abrigarnos convenientemente puesto que al ponerse definitivamente el sol, ha refrescado mucho y más con el viento fresco que envuelve el recoleto prado de nuestro campamento. Nos vamos a descansar durmiéndonos poco a poco con permiso de la ventolera que golpea los tensados vientos de las tiendas. “Frodo”, el perro de José Ramón, lo hace a la intemperie sin inmutarse.

El domingo amanece esplendoroso. Desayunamos y de nuevo a la faena. Bajamos más arena (entre ayer y hoy unos 700 kilos) y unos caballetes metálicos con su tablero, para seguir rellenando algunas piedras desprendidas en el interior y los huecos en donde se sujetó el entablamento del coro. Cada grupo continúa en lo que quedó ayer por realizar, cuando a mitad mañana recibimos con agrado y sorpresa la visita de bastantes personas de Beranuy, Pardinella y de otros lugares con las que departimos ampliamente, explicándoles los pormenores de los trabajos que llevamos haciendo en la ermita durante estos años. No perdemos la oportunidad de hacernos una foto todos juntos, “trabajadores” y visitantes, en el exterior de la ermita, para engrosar el amplio álbum que disponemos.

Un tanto cansados al no ser nuestra tarea habitual y siendo que se acerca la hora de comer, vamos subiendo hacia las bordas todo el material que hemos ido bajando, dejando en la ermita la arena sobrante y algo de cemento para posteriores remiendos. Antes de subir y de cerrar la puerta, echamos una ojeada a todo lo realizado sintiendo una vez más esa íntima satisfacción de haber podido colaborar al mantenimiento de esta emblemática ermita medio perdida en este precioso valle del Isábena.

A la mesa estamos Pepa, Pili, Chon, Silvia, Mar, Pilar, Paquita, Begoña, Angus, Virginia, Luis, Jesús, Jorge, José, Josete, José Ramón y Antonio, dando buena cuenta de la estupenda comida preparada a base de un buen plato combinado de ensalada y unas salchichas... Muy cerca de nosotros pero “en otro comedor” también están las personas que nos han visitado hace escasas horas. Y tras la amplia sobremesa comentando algunos pormenores de la nueva actuación realizada, vamos recogiendo las tiendas, bolsas, mochilas, etc. para bajarlas como las subimos, es decir, unos andando y otros en los tres coches hasta Beranuy para continuar con el “convoy” de cinco hasta Huesca. Jesús volverá a subir en otro momento para recoger el resto de cuanto material hemos utilizado en este nuevo campo de trabajo.

Nos comentaron que el día 26 de Junio se hacía la romería a la que al parecer asistían ocho pueblos, pero que ya hace muchos años que no se celebra. Nosotros estábamos en la creencia de que se celebraba el martes anterior a la Ascensión y por ello el pasado año vinimos tres personas a saludar a la Virgen y este año lo hemos hecho dos, el pasado día 19 de Mayo. En cualquier caso animamos a realizar la visita a la ermita, en la seguridad de que nadie saldrá defraudado ya no sólo por su valor arquitectónico o los sentimientos que cada uno lleve, sino por su precioso emplazamiento y la majestuosidad de la montaña que la acoge. Feliz verano a todos. Seguiremos en la brecha.