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Para el
final la internacional.
La última salida de la
temporada partió de La Sarra y llegó hasta Francia, a Porte d"Arrens
Las ultima
travesía, antes del paréntesis veraniego, se viene realizando por la zona de los
Pirineos franceses, lo que permite conocer el otro lado de nuestras montañas y
valles, caminar continuamente hacia el norte e ir siempre bajando y además
endosarse una tremebunda sesión de autobús, la que supone venir de más allá de
Lourdes. Pero todo sea por fortalecer el espíritu y agilizar las piernas, lo que
supone, según los expertos, envejecer con más estilo y de forma más saludable,
cualquiera de ellos motivo más que suficiente para que 44 senderistas nos
subiéramos al bus a las 6,30 horas el pasado domingo día 21 para realizar esta
travesía.
A poco de entrar
en Sallent de Gállego, un cartel nos indica que debemos desviarnos a la
izquierda para llegar a La Sarra. La estrecha y sinuosa carretera, pero de muy
buen piso, asciende de forma continua hasta el lago artificial, y allí nos
encontramos con uno de los muchos rincones cautivadores de nuestro Pirineo. Se
puede acceder igualmente a pie por un hermoso y tupido bosque por el camino que
parte desde el mismo pueblo tras pasar las instalaciones deportivas.
Todavía no eran las 8,30 horas cuando desde la presa comenzamos a caminar, en
dirección norte y cuesta arriba, teniendo siempre a nuestra derecha el río Aguas
Limpias, y blancas y espumosas, añadiría yo, en pocas ocasiones accesibles pues
la mayor parte del cauce va encajonado entre saltos y rápidos. Sólo al llegar al
Llano Cheto, tras haber superado el mítico Paso del Onso, es posible volver a
tocar las aguas del río. Desde la presa de la Sarra hasta este lugar hay unos
250 metros de desnivel, lo que supone casi dos horas de caminar tranquilamente
por un camino de herradura bien balizado que, ya sea por la abundante y variada
vegetación, por las dos cascadas que se cruzan por cómodas pasarelas, por los
hayedos, por la profunda y angosta garganta del Paso del Onso, por las flores y
la amplia gama de helechos que podemos disfrutar o por las dos grandiosas
cascadas que hay al final del llano, hay que animarse a recorrer.
Pasada la cascada de Arriel y más tarde, a mitad del fuerte repecho, el desvío
de la senda que asciende a los lagos del mismo nombre, el camino, siempre en
ascenso, avanza por terreno de pedreras flanqueado por los floridos rododendros
y cruzando numerosos arroyuelos que descienden de las paredes de las Frondiellas,
dejándonos por debajo la visión de las tempestuosas aguas del río que aparecen y
desaparecen al horadar los neveros que cortan su cauce. A la vuelta de uno de
los recodos queda frente a nosotros una gran presa, en esta ocasión expulsando
una gran cantidad de agua por los aliviaderos superiores.
Tras un corto pero exigente repecho queda ante nosotros la visión de un paraje
pirenaico singular: el embalse de Respomuso en el fondo del circo de Piedrafita.
A sus orillas nos dispusimos a almorzar buscando protegernos del fuerte viento
que soplaba y comprobando "in situ" que la tantas veces anunciada limpieza del
entorno se ha producido y han desparecido de la vista los enormes muros de
hormigón y las torretas de hierros oxidados y retorcidos. Teniendo como fondo
los piramidales picos de Campo Plano, Llena Cantal y Piedrafita, y como base el
embalse y el refugio, nos hicimos unas fotografías de grupo para llegar poco
después de las doce al refugio de Respomuso.
La visita fue breve, por lo que de nuevo retomamos la senda y tras atravesar
unas zonas lacustres residuales y evitar algunos heleros que la cortaban,
llegamos al largo dique de contención del embalse de Campo Plano, prácticamente
sin agua embalsada. Frente a nosotros queda el espectacular pico de la Gran
Facha, pero la dirección este que hemos venido manteniendo largo rato la
cambiamos ahora y nos dirigimos claramente hacia el norte, eso significa en
nuestro Pirineo subir, hacia el collado que se adivina a nuestra izquierda: el
collado de la Piedra de San Martín.
Este paso fronterizo, de fácil acceso (2.295 m.), pone en comunicación el valle
de Aguas Limpias, por el que venimos, con el francés de Arrens, y está escoltado
por dos atractivos picos que casi llegan a los tres mil metros, Cambalés y
Cristal, que pudimos ver entre los jirones de niebla que subían del país vecino.
Un nevero ocupaba el largo y amplio collado y tras atravesarlo localizamos una
marcada senda que desciende con suavidad a media ladera por la derecha
orográfica del barranco, que está cubierto de nieve pero se oye el murmullo del
agua que corre por debajo. La zona de canchales se ve interrumpida por un
promontorio y al sobrepasarlo se observa como la senda comienza un rápido
descenso mediante amplias lazadas para continuar luego por la ladera
contorneando un alargado ibón semicubierto de nieve, que se ve todavía bastante
lejos. Es el ibón de Remoulis.
¡Caminamos en dirección norte y seguimos descendiendo y descendiendo! La senda
ve cortado su trazado en varias ocasiones por neveros que se han desplomado de
las paredes verticales que quedan por encima de donde caminamos, y cuyas cumbres
se esconden tras las nubes y sólo podemos adivinar. En los primeros, además de
los más largos, la nieve estaba algo dura, por lo que el grupo que iba en cabeza
tuvo que marcar escalones con los piolets para facilitar cruzarlos y aun así
pasarlos exigía mucho, mucho cuidado.
Pasado el ibón hay un pequeño valle intermedio antes de otro fuerte descenso que
nos llevará a un extenso llano cubierto de hierba, donde fuimos eligiendo
aposento para ponernos a comer ya que eran las 15,30 horas. Rodeados de hierba
recién brotada, la suave brisa que corría, las abundantes chorreras que fluían
por las laderas, bien formando rápidos o pequeñas cascadas, y que descansar
siempre va bien, hizo que prolongáramos la sobremesa ya que el resto del
recorrido era sencillo.
Si por la parte alta del valle comentábamos lo retrasada que iba la floración de
los rododendros con respecto a la parte española, ahora comprobábamos que una
ladera floreada es igual de bonita aquí que allí, y es que entre rododendros y
helechos fuimos acercándonos al ibón de Suyen. A partir de aquí la senda es un
camino que se interna por un grandioso abetal. Calculábamos que algunos de los
abetos sobrepasaban los treinta metros de altura, cuando en estas conjeturas y
disquisiciones apareció ante nosotros La Maison d"Information du Parc National
des Pyrénées du Porte d"Arrens. La travesía internacional había concluido a las
18 horas. Ahora tocaba sesión de autobús.
La organización de Turismo por el Alto Aragón y Peña Guara os deseamos un feliz
verano y para el 20 de septiembre nos juntaremos de nuevo para realizar otra
internacional, esta vez por el puerto de Bielsa hasta Le Plan d"Aragnouet.
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La Organización de TAA os desea un
feliz verano y esperamos veros a todos nuevamente el 20 de septiembre
para seguir disfrutando de la montaña. |
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