|
Estas cumbres de más de
tres mil metros de altura, el Gemelo Norte y el Gemelo Sur
fueron objeto de polémica cuando un belga afincado en
España, Juan Buyse, formó un equipo de expertos para
confeccionar una exhaustiva lista de todas las cumbres,
cimas y promontorios de más de tres mil metros del Pirineo.
El problema surgió cuando este equipo se puso a bautizar
cumbres que otros no consideraban tales, o, como en el caso
de los Gemelos, otros consideraban que ya tenían nombre. Al
final el tiempo templa los ánimos y ahora ya están asumidas
algunas de las propuestas de Buyse como la de llamar a la
cumbre Norte de los Gemelos, pico de Los Veteranos.
Bueno, pues para subir
a los Gemelos y al Veteranos nos levantamos a las cinco de
la mañana y después de tomar un ligero desayuno en el
refugio, comenzamos a caminar en dirección al collado de
Viadós, en algunos mapas también llamado Puerto de Chistau.
La senda, un tramo de la GR 11, va ganando altura suavemente
en dirección oeste atravesando prados de lotos, tréboles y
miosotis. Nos preguntamos por qué no hay ganados
aprovechando tanto pasto, tenemos la sensación de que si
estuviéramos en Francia seguro que estaríamos caminando
entre vacas, ovejas o caballos.
Cuando pasamos frente a
las agujas de la Paul encontramos los primeros canchales y
algún nevero que podemos bordear fácilmente. Una marmota
invisible silba insistentemente alertando a la comunidad de
nuestra presencia. Las gencianas alpinas comienzan a
florecer en los prados más altos. Enseguida estamos en el
collado y vemos al otro lado el valle de Viados y el macizo
del Bachimala fácilmente reconocible.
Ya nos da el sol y
descansamos un rato mientras llegan los más rezagados. A
partir de aquí el camino apenas está marcado y trepa
zigzagueante entre rocas en dirección sur, hacia el pequeño
ibón del Pico Royo, donde arranca la arista de los Gemelos
que termina en el mismo Posets.
El día es magnífico,
claro y no muy caluroso, y, conforme ganamos altura, nuevas
montañas surgen del horizonte conformando un paisaje de
cumbres que, después de tantos años de Pico a Pico, podemos
identificar recordando el día que ascendimos a cada una de
ellas.
El ibón del Pico Royo
está todavía prácticamente cubierto de nieve y destacan sus
aguas turquesas. En un pequeño collado encima del ibón nace
la arista donde están nuestros picos, el Gemelo Norte o
Veteranos, de 3.125 metros, que desde aquí se ve
perfectamente, y el Gemelo Sur, de 3.160 metros, que queda
oculto por la misma arista.
Poco a poco trepamos
por rocas descompuestas pero fáciles y el, al principio,
compacto grupo multicolor se va estirando y desintegrando
hasta ocupar prácticamente toda la arista. Más arriba ya
podemos ver la cumbre del Gemelo Sur y detrás, como un telón
de fondo, el Posets y la arista que lo une al Espadas.
Cuando alcanzamos la
cima del Gemelo Norte o Veteranos descubrimos al otro lado
la cuenca del glaciar de la Paul, ahora oculto por un
nevero que disimula su desolación, y el collado del mismo
nombre de donde arranca la cresta que contiene las cumbres
de los Bardaminas. Un gran collado nos separa del Gemelo Sur
que apenas se distingue del macizo del Posets que nos oculta
el paisaje hacia el sur. Podemos distinguir numerosas
cordadas que llegan al Posets desde la vertiente de Viadós y
que como puntitos de colores escalan las últimas pendientes
de la cima.
Nos reagrupamos los
treinta y cinco en la cima y, tras un tente en pie, nos
dirigimos por la cresta que continúa descompuesta pero sin
grandes dificultades, a la aérea cima del Gemelo Sur.
Algunos se quedan en la cima del Veteranos descansando y
pronto nos alejamos tanto que nos cuesta distinguirlos.
Nos hacemos la foto en
la cima del Gemelo Sur y echamos una última mirada al Posets
y a la Brecha Carribé que desde aquí nos parece un pasaje
inaccesible y muy descompuesto.
Desandamos toda la
cresta, recogemos las mochilas de la cima norte y volvemos
hasta el ibón del Pico Royo, subimos a este picacho y
descendemos por La Paul, de nuevo hacia el valle de Estós.
El camino de La Paul,
antaño la vía más utilizada para ascender al Posets, en la
actualidad es la ruta de ascensión menos usada por la
longitud de su recorrido, su dificultad y porque la
construcción del refugio Angel Orús en Eriste ha hecho mucho
más cómoda la ascensión por esa vertiente, por eso
encontramos el nevero sin huellas ni rastro de que haya
pasado nadie en los últimos días. También el camino se nota
con las piedras movidas, poco asentadas, signo del escaso
tránsito por estos lares.
De nuevo cruzamos los
prados bajo las agujas de La Paul y de nuevo nos
sorprendemos con el manto florido en el que encontramos
algunas edelwais. Y cuando perdemos altura, los rododendros
y el bosque sustituyen a los prados y llegamos al río donde
nos dividimos, unos volverán al refugio a recoger algunas
cosas y descender hasta el puente San Jaime por el camino
normal y otros seguirán por el camino que, sin apenas perder
altura, lleva hasta Batisielles y el ibón de Escarpinosa
para completar una vuelta panorámica del valle de Estós.
Tras casi doce horas de
marcha, nos reunimos todos en el puente donde nos espera
“nuestro” autobús. Todos coincidimos en el mismo comentario:
“Bonita excursión” |