|
Tras el descanso
veraniego la Ruta 117 nos llevó desde el Ampríu de
Cerler hasta el ibón de Basibé,
Durante los meses de julio y
agosto los programas de senderismo de Peña Guara se
interrumpen por razones climáticas, exceso de
calor, y vacacionales, salvo el programa de la Pico
a Pico que tiene sus travesías más estelares.
Ir al majestuoso valle de
Benasque exige, entre otras cosas, madrugar de lo
lindo pues a las siete de la mañana del domingo día
13 arrancaban nuestros autobuses junto con el de los
compañeros del programa de la Paso a Paso que tenían
travesía internacional pues terminaban en Francia.
Durante el trayecto fuimos
observando que en Barbastro había descargado una
apreciable tormenta y de allí en adelante, de forma
irregular, la carretera se mostraba encharcada o
bastante mojada. Por Castejón de Sos aparecía la
niebla pero unos kilómetros más arriba desaparecía y
todo indicaba que íbamos a gozar de buen tiempo. A
las diez menos cuarto bajábamos en el aparcamiento
de la estación de esquí del Ampríu con buen sol,
cierto fresquillo y con nubes estancadas en las
cumbres de los picos más altos.
La subida al collado de Basibé,
que vemos a nuestra izquierda, se puede hacer por la
antigua senda, en algunos tramos poco visible, que
asciende por zonas herbosas pero que estaban muy
húmedas o bien por la pista que usan las máquinas y
vehículos que acondicionan las pistas de esquí.
Nosotros tomamos este camino pues la ascensión es
más suave y continua, permite andar en grupitos y
por tanto ir conversando y así el camino se hace más
llevadero. A mitad de la subida pero superados ya
los repechos más duros, bajo las paredes del pico
Cibollés, nos pusimos a almorzar pero de inmediato
una nube cubrió el sol y del fresquito fuimos
pasando al fresco y antes de llegar al frío
encaramos el resto de la subida.
Unos minutos después una “joven
exploradora” que iba en cabeza grito muy
sorprendida: ¡Mirad que gato!. El tal gato resultó
ser una curiosa y observadora marmota pues en la
boca de su madriguera posó con delicadeza y buen
estilo para que todos pudiéramos inmortalizarla ya
que permaneció inmóvil a menos de veinte metros y ya
sabemos lo que dan de sí las cámaras digitales en
cuanto a zoom y píxeles.
A las doce llegábamos al
collado de Basibé (2.272 m). Disfrutábamos de una
excelente temperatura para caminar pero si se
permanecía parado había que abrigarse un poquito.
Como además la excelente panorámica que desde allí
se domina, un amplio arco desde el oeste hasta el
noreste que incluye una docena de picos de tres mil
metros, estaba medio tapada por las nubes, cruzamos
el amplio collado y nos dirigimos por una senda que
pierde altura poco a poco a media ladera hasta el
ibón de Basibé situado en un hondonada en el
comienzo del larguísimo valle de Castanesa.
En las verdes orillas del ibón,
que gracias a las últimas tormentas aún disponía de
cierta cantidad de agua, pastaba una manada de
yeguas, caballos y potros que movidos por la
curiosidad, fueron perdiendo la vergüenza y
acercándose compartieron con nosotros un buen rato
haciendo posible que ahora nuestros nietos o
sobrinos nos vean en una postal junto a un potro y
su mama.
El regreso se efectuó por el
mismo camino y aunque iban apareciendo nubes cada
vez más oscuras y más densas en ningún momento se
presentaron como una amenaza por lo que con toda
tranquilidad a las dos de la tarde nos cambiábamos
de ropa junto al autobús en el aparcamiento desde el
que habíamos empezado este primer paseo tras el
verano.
Comimos a base de bien en el
Gran Hotel de Benasque y luego sufrimos una
decepción. De la oficina de Turismo de Benasque nos
habían dicho que ese domingo aún podríamos ver la
exposición de fotografía dedicada al pirenaista
francés Bertrand de Lassus en la que se presentaban
fotografías de los valles y picos de la zona
realizadas a principios del siglo pasado pero al
llegar allí estaba cerrada pues al parecer habían
decidido concluirla unos días antes. Así a las seis
de la tarde salíamos hacia Huesca tras pasar una
entretenida jornada.
Para el día 11 de octubre
tenemos programada la Ruta 118 que transcurre por la
zona de la Litera. Iremos por Baells y Zurita hasta
el reconstruido pozo de hielo del barranco de
Getsemaní que debe tan celebérrimo nombre a un
antiguo convento que allí tuvieron los Escolapios
pues muy cerca están los pueblos de Calasanz y
Peralta de la Sal.
|