13 de Septiembre de 2009 - Ruta nº 117

Ampríu  -  ibón de Basibé – Ampríu

     

 

Tras el descanso veraniego la Ruta 117 nos llevó  desde el Ampríu de Cerler hasta el ibón de Basibé,

Durante los meses de julio y agosto los programas de senderismo de Peña Guara se interrumpen por razones climáticas, exceso de calor,  y vacacionales, salvo el programa de la Pico a Pico que tiene sus travesías más estelares.

Ir al majestuoso valle de Benasque exige, entre otras cosas, madrugar de lo lindo pues a las siete de la mañana del domingo día 13 arrancaban nuestros autobuses junto con el de los compañeros del programa de la Paso a Paso que tenían travesía internacional pues terminaban en Francia.

Durante el trayecto fuimos observando que en Barbastro había descargado una apreciable tormenta y de allí en adelante, de forma irregular, la carretera se mostraba encharcada o bastante mojada. Por Castejón de Sos aparecía la niebla pero unos kilómetros más arriba desaparecía y todo indicaba que íbamos a gozar de buen tiempo.  A las diez menos cuarto bajábamos en el aparcamiento de la estación de esquí del Ampríu con buen sol, cierto fresquillo y con nubes estancadas en las cumbres de los picos más altos.

La subida al collado de Basibé, que vemos a nuestra izquierda, se puede hacer por la antigua senda, en algunos tramos poco visible, que asciende por zonas herbosas pero que estaban muy húmedas o bien por la pista que usan las máquinas y vehículos que acondicionan las pistas de esquí. Nosotros tomamos este camino pues la ascensión es más suave y continua, permite andar en grupitos y por tanto ir conversando y así el camino se hace más llevadero. A mitad de la subida pero superados ya los repechos más duros, bajo las paredes del pico Cibollés, nos pusimos a almorzar pero de inmediato una nube cubrió el sol y del fresquito fuimos pasando al  fresco y antes de llegar al frío  encaramos el resto de la subida.

Unos minutos después una “joven exploradora” que iba en cabeza grito muy  sorprendida: ¡Mirad que gato!.  El tal gato resultó ser una curiosa y observadora marmota pues en la boca de su madriguera posó con delicadeza y buen estilo para que todos pudiéramos inmortalizarla  ya que permaneció inmóvil a menos de veinte metros y ya sabemos lo que dan de sí las cámaras digitales en cuanto a zoom y píxeles.

A las doce llegábamos al collado de Basibé (2.272 m). Disfrutábamos de una excelente temperatura para caminar pero si se permanecía parado había que abrigarse un poquito. Como además la excelente panorámica que desde allí se domina, un amplio arco desde el oeste hasta el noreste que incluye una docena de picos de tres mil metros, estaba medio tapada por las nubes, cruzamos el amplio collado y nos dirigimos por una senda que pierde altura poco a poco  a media ladera hasta el ibón de Basibé situado en un hondonada en el comienzo del larguísimo valle de Castanesa.

En las verdes orillas del ibón, que gracias a las últimas tormentas aún disponía de cierta cantidad de agua, pastaba una manada de yeguas, caballos y potros que movidos por la curiosidad, fueron perdiendo la vergüenza y acercándose compartieron con nosotros un buen rato haciendo posible  que ahora nuestros nietos o sobrinos nos vean en una postal junto a un potro y su mama.

El regreso se efectuó por el mismo camino y aunque iban apareciendo nubes cada vez más oscuras y más densas en ningún momento se presentaron como una amenaza por lo que con toda tranquilidad a las dos de la tarde nos cambiábamos de ropa junto al autobús en el aparcamiento desde el que habíamos empezado este primer paseo tras el verano.

Comimos a base de bien en el Gran Hotel de Benasque y luego sufrimos una decepción. De la oficina de Turismo de Benasque nos habían dicho que ese domingo aún podríamos ver la exposición de fotografía dedicada al pirenaista francés Bertrand de Lassus en la que se presentaban fotografías de los valles y picos de la zona realizadas a principios del siglo pasado pero al llegar allí estaba cerrada pues al parecer habían decidido concluirla unos días antes. Así a las seis de la tarde salíamos hacia Huesca tras pasar una entretenida jornada.

Para el día 11 de octubre tenemos programada la Ruta 118 que transcurre por la zona de la Litera. Iremos por Baells y Zurita hasta el reconstruido pozo de hielo del barranco de Getsemaní que debe tan celebérrimo nombre a un antiguo convento que allí tuvieron los Escolapios pues muy cerca están los pueblos de Calasanz y Peralta de la Sal.