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Desde el ibón de
Barbarisa nos dirigimos al collado de Comajuana que une este
valle con la Aigüeta de la Vall, el valle que por el otro
lado sube desde Eriste.
Almorzamos en el
collado donde disfrutamos del tímido sol de la mañana y del
paisaje que se va nublando poco a poco.
Un sendero poco marcado
pero señalizado con mojones cruza a media ladera hacia el
norte, hacia un collado bajo la cumbre del Pico Comajuana o
Tuca de Bagueña. La nieve ya cubre levemente las piedras y
hace incómoda la progresión. Las nubes que provienen del
norte siguen cubriendo las montañas aunque los Eristes
todavía están despejados. Bajo la última pendiente de la
Tuca de Bagueña nos dividimos, unos subirán a este bonito
pico de más de 2.950 metros y otros iremos, atravesando un
gran canchal de bloques nevados, hacia la cumbre del Eriste
Sur que parece todavía muy lejano.
Caminamos entre bloques
nevados, sin ganar altura, hasta el contrafuerte que hay
bajo la cumbre del Eriste Sur, el mal tiempo ya está
llegando a la vecina cumbre del Gran Eriste pero la cosa no
parece muy seria, así que continuamos escalado por rocas
fáciles hasta la cresta cimera. Algún paso delicado nos
separa de la cima. A nuestra derecha, un precipicio y el
Ibón Chelau, y más al norte, entre nieblas, los lagos de
Millares y el valle de Viadós. A pesar de las nubes, o tal
vez gracias a ellas, disfrutamos de un gran ambiente de alta
montaña.
En la cumbre, como
siempre, foto de grupo y a descender rápidamente porque se
está deteriorando y queremos atravesar los canchales con
visibilidad. La nieve poco consistente obliga a descender
con precaución por la cresta y cuando destrepamos el
contrafuerte ya está nevando ligeramente.
Desandamos el camino
hacia el collado en medio en medio del mal tiempo que no
termina de instalarse. La propia montaña retiene estas nubes
provenientes del norte y en la ladera sur se alternan el sol
y las pequeñas borrascas y no hacemos más que taparnos y
destaparnos, al final para acabar mojados, aunque no
chupidos.
En la cascada, al final
del valle, donde comienza la pista que nos llevará de nuevo
al collado de Sahún, nos juntamos todos y echamos un bocado
aprovechando el sol. Estamos contentos. Algunos pronósticos
daban muy malo para hoy aunque preferimos fiarnos de otros
más optimistas y esta vez lo acertamos.
Nueve horas y 1.500
metros de desnivel después estamos de nuevo en los coches,
descendiendo por la aérea pista. En Benasque el tiempo se ha
puesto de norte.
Quedamos en Campo a
echar una cerveza y aprovecharemos para hacer nuevos planes. |