26 y 27 de septiembre de 2009

Pico Marboré (3.248 metros), Picos de la Cascada (3.161 metros) y Espalda del Marboré (3.075 metros)


El sendero baja zigzagueando entre abetos, abedules y hayas que ya están mudando de color, anunciando el inminente espectáculo de ocres, rojos y amarillos que estos bosques nos regalan cada otoño.

Comienza a llover, al principio parece un chaparrón pasajero pero enseguida arrecia y nos obliga a enfundarnos los chubasqueros. Hemos tenido suerte, durante todo el día las nubes provenientes del sur han estado amenazando aunque se puede decir que el tiempo ha sido bueno, pero la decisión de bajar por las clavijas de Cotatuero ha sido un acierto, llevamos más de once horas andando, se nos hubiera hecho de noche en la Faja de las Flores, y con esta lluvia por allá arriba, ¡menuda complicación!

Ayer, cuando llegamos a Nerín, grandes nubarrones negros provenientes del sur nos hicieron temer lo peor, pero durante la aproximación al refugio de Góriz, aunque el tiempo se mantuvo nublado, solo cayeron unas gotas que apenas mojaron el suelo.

A pesar de las nubes bajas y la escasa visibilidad, Ordesa siempre sorprende por su espectacularidad. Cuando dejamos el autobús de Horacio y nos asomamos al mirador, las Gradas de Soaso y el valle perfectamente excavado por los hielos cuaternarios nos volvieron a parecer impresionantes.

A pesar de las continuas paradas para hacer fotos, tardamos una hora y media en llegar a Góriz. Caminando entre las tiendas que siempre rodean al refugio ya se oía un gran barullo de la gente que esperaba en la puerta para cenar, echamos en falta la paz del refugio Marradetas en el collado de Sahún.

Hoy no hemos madrugado demasiado, y eso a pesar de que hemos conseguido adelantar la hora del desayuno, pero todavía era de noche cuando hemos comenzado a caminar. El cielo estaba completamente despejado y repleto de estrellas. Muy animados, hemos comenzado a subir por la senda que lleva a Monte Perdido. Con el amanecer han comenzado a llegar las primeras nubes que poco a poco han envuelto las montañas con una niebla nunca demasiado espesa. La senda llega casi a desaparecer cuando se llega al caos de rocas conocido como Ciudad de Piedra y entonces hay que estar atentos para seguir los mojones que marcan el itinerario, pero hay demasiadas líneas de mojones, la gente, seguramente con la mejor voluntad, va marcando lo que consideran mejores opciones y al final todo está lleno de mojones que no hacen más que confundir a los que no conocen el terreno.

Después de la Ciudad de Piedra, la roca cambia de color y pasa del gris al rojizo, es la Arenisca de Marboré tan presente en todo el Pirineo, entonces hay que dejar el camino del Perdido y desviarse hacia la izquierda, al oeste, para bordear el Cilindro, subir por un cuello y superar un escalón de roca gris. Una zona de canchales donde el camino está mejor marcado lleva a la suave pendiente pedregosa que forma la cumbre del Marboré, a 3.248 metros.

Cuando hemos llegado a la cumbre, al este, entre jirones de niebla, se podía ver el Cilindro y la cima de Monte Perdido asomándose por detrás. Estábamos como en una isla de sol, rodeados de nubes que todavía hacían más espectacular el paisaje. Desde la cumbre nos hemos asomado al norte, hacia el Circo de Gavarnie que se abre como un gran socavón de casi mil seiscientos metros de profundidad. La Torre de Marboré y su cara norte, negra y húmeda, el Casco y, más lejos el Taillón, apenas se mantenían despejados acosados por las nubes desde el sur.

Después de descansar en la cumbre disfrutando de este paisaje espectacular, hemos continuado nuestra travesía hacia las cumbres de los Picos de la Cascada rodeando sin dificultad las zonas más escarpadas. Primero el Pico Oriental de 3.161 metros, después el pico central conocido como Pico Brulle de 3.106 mts y después el Pico Occidental de 3.095 metros.

Las nubes han seguido respetándonos y hemos decidido continuar la travesía hasta la Espalda del Marboré de 3.075 metros, completando así una buena jornada para los coleccionistas de tresmiles.

El plan era descender por el collado del Descargador y los Llanos de Millaris para recorrer la Faja de las Flores y descender a Ordesa por Carriata.

Para descender de estas cumbres hay que desandar el camino hasta el cuello por donde habíamos ascendido al Marboré y comenzar una larga travesía hacia el oeste, hacia la Brecha de los Isards, por un camino apenas marcado que sin perder altura va buscando los puntos débiles de las paredes que, a modo de grandes escalones, conforman este árido paisaje.

Después de destrepar algún pasaje bien aéreo, antes de llegar a la Brecha, cuando estábamos debajo de las cumbres del Casco y la Torre de Marboré, hemos descendido directamente hacia el collado del Descargador. A estas alturas ya éramos conscientes de que teníamos que renunciar a recorrer la Faja de las Flores porque se nos había hecho demasiado tarde. No importa, algunos no conocían las Clavijas de Cotatuero y bajar por allí también era un aliciente.

Y así es como, después de llegar al Circo de Cotatuero, hemos pasado las clavijas, alguno con algún apuro, y estamos terminando esta bonita y larga excursión, finalmente pasados por agua.

Para los que les gustan los datos, 1.400 metros de desnivel de subida, 2.300 metros de desnivel de bajada y 11 horas y media de caminata.

 

Lorenzo Ortas