Travesía nº 397 - 27 de Septiembre. HOYA DE HUESCA. 

SALTO DE ROLDÁN-RIO FLUMEN-VALLECLUSA-COLLICIERCO-MATAPAÑOS-PUERTA DEL CIERZO-SAN JULIAN DE BANZO

 

“La provincia paso a paso” del Club Peña Guara entra en el otoño con una bella, larga y bien diseñada excursión montañera,  la número 397, aproximándose a las 400 que pronto se cumplirán, recorriendo buena parte de las sierras que por el Norte cierran la Hoya de Huesca en el entorno más conocido de la Sierra de Guara, y que nos recuerdan una vez más que la capital de la provincia está situada al pie de sierras que poseen unos rincones montañeros hermosísimos. De ahí que el conjunto mereciera la calificación protectora de Parque Natural.   Por el entorno del Picón o Pico del Mediodía y con el Matapaños como cumbre principal de la jornada discurrió el domingo este recorrido montañero para seguir disfrutando de la provincia paso a paso.

De mañana y con un tiempo otoñal bastante estable aunque algunas neblinas manchaban el cielo, la excursión partía del cruce de Sta. Eulalia de la Peña, santa Olarieta como se la conoce, por un tramo de pista y sendero que rápidamente fue situándonos en las laderas del Flumen, dejando al Este el conjunto de moles calcáreas de la PEÑA DE AMAN y de SAN MIGUEL,  para adentrarnos por buena senda en los valles que se ocultan tras la puerta que el mítico Roldán vino a zanjar con su espada.     Por las laderas del río donde antiguamente hubo huertos de Santolarieta caminamos por el valle del Flumen, río de Huesca, hasta el punto que descendiendo llegamos a una escondida palanca que nos permite saltar el río sin el temido chapuzón mañanero.   Hemos bajado unos metros de altitud e iniciamos el recorrido por el barranco de Valleclusa que por buen camino entre el variado bosque de montaña solariega, nos conducirá hasta el Collado de Collicierco que a 1405 metros constituye un buen mirador de la comarca y de todo el conjunto serrano de Guara.    Antes del collado aún hemos reposado unos minutos porque la cuesta lo requería en una gran cueva abrigo de neolíticos habitantes de estos frondosos bosques,  y nos hemos acercado a divisar  los barrancos de este paisaje dominados por la Peña del Picón o del Mediodía, que con su figura de caliza espléndida preside todo el recorrido.

En el Collicierco, collado ancho, redondo, un buen reposo nos dará pie para dirigirnos aún a la cumbre más alta de la jornada, el pico de Matapaños que con sus 1530 metros de altitud nos sirve de nuevo de espléndido mirador de todo el conjunto de Guara y sus sierras, los campos, los pueblos de la Hoya y Huesca al fondo algo cubierta de brumas otoñales.   El Matapaños es un conjunto de cumbres a donde ascendían caminos carboneros y viejas sendas de ovino y caprino hoy casi abandonadas, y que perdidas esas costumbres de la vida en la montaña año a año van vistiéndose sin remedio de la espesura vegetal del arizón y otros matorrales que cada vez dificultan más el recorrido de estos montes, como daremos buena cuenta de ello.

El descenso del Matapaños se convierte en lo más arduo de la jornada por los arizones que han tapizado las laderas y por unas empinadas pedreras que con la necesaria precaución nos llevan hasta la senda de los Burros y a La Viñeta, otro de los momentos paisajísticos más intensos de la jornada, puesto que las Peñas de San Martín presidiendo el profundo Val de Onsera, es un entorno de paredones calizos bellísimo, tapizado de buitreras, en cuyo fondo fue a esconderse la Ermita de San Martín de la Val de Onsera, quién sabe si en tiempos donde aún merodeaban los osos que dieron nombre a este profundo valle.

Jesús uno de nuestros guías ha trazado un descenso inteligente dado su conocimiento profundo de este terreno, como José Ramón que ha ido buscando senda entre arizones altísimos, y nos esperan en este mirador de la Viñeta.

De ahí a bajar la Puerta del Cierzo se hace entretenido y juguetón por unas sirgas que ayudan a evitar un cierto riesgo en un punto muy transitado de este camino circular que para visitar la Ermita y el alto val de Onsera, parte de San Julián de Banzo donde al final nos dirigimos.

            El descenso hasta San Julián discurre por un Barranquillo empedrado de piedras rodantes entre formaciones rocosas conglomeráticas y calizas que nos conduce amablemente a los labrados campos que soleados a esta hora del día nos deleitan el final de la jornada. Unas alpargatas calizas destacan poniendo la nota de contraste en el verdor otoñal de la montaña baja y de nuevo la vista de las peñas del Salto de Roldán, iluminadas ahora del sol poniente, donde hace ya unas horas iniciamos la jornada.                                                                                

Dolores Mas