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Por los hayedos de
Oza
Una travesía circular por los barrancos de Estriviella y Las Aguas
Pertenecer a un club de montaña te permite realizar travesías en las que el
autobús te deja en un lugar y luego te va a buscar a otro valle o a una zoma muy
alejada de donde partiste. Si no se tiene esta posibilidad hay que dar paseos y
caminatas teniendo que volver por el mismo camino o bien como hicimos medio
centenar de senderistas el pasado domingo día cuatro, realizar una travesía
circular, se sale y se llega al mismo lugar pero se transita por distintas
sendas, una se toma de subida y la otra de bajada. El lugar elegido fue la selva
de Oza pero nos adelantamos al proceso de cambio de color de las hayas pues aún
eran pocas las hojas que empezaban a mostrar tonos amarillentos.
Pasado Hecho y Siresa la carretera se estrecha para salvar el desfiladero de la
Boca del Infierno pasado el cual se abre ante nosotros el valle de Oza , en la
amplia explanada que hay antes de cruzar el puente sobre el Aragón Subordán nos
dejó el autobús. Justo enfrente, en dirección oeste, es decir dejando a nuestras
espaldas la inconfundible silueta del Castillo d’Acher, se adivina una antigua
pista forestal que asciende de forma pronunciada y así seguirá aunque luego sea
una bien marcada senda la que discurre por un tupido bosque de abetos y hayas.
Por nuestra izquierda desciende el barranco de Estriviellas pero no se llega a
ver pues discurre muy profundo, sólo al final de la subida y para salvar unas
rocas senda y barranco se juntan ofreciéndonos una bonita cascada. Poco después
un extenso praderío se presenta ante nosotros y como ya llevamos una hora de
continua ascensión y falta poco para las once de la mañana se hace necesario
reponer fuerzas por lo que buscamos acomodo en la extensa planicie que se conoce
como Rincón d’Alano.
Durante tres cuartos de hora estuvimos la mayoría de descanso y charla pero
otros se dedicaron a recolectar champiñones y alguna otra variedad de setas
aunque no muy abundantes teniendo en cuenta que la zona parecía reunir todas las
características para tener setas y hongos en abundancia. Tras atravesar todo el
llano debemos dejar la cómoda senda que se dirige hacia el Cuello d’Estriviella
y dirigirnos hacia el collado que queda a nuestra izquierda y al que se accede
por unas duras rampas con senda poco definida pero bien amojonada. Tras el duro
esfuerzo se hizo una larga parada técnica para reagruparnos y coger aire,
estábamos en un estrecho y hundido vallecito llamado Achar de Forca bajo las
paredes de la sierra de Lenito y Peña Forca aunque éste pico no lo podíamos ver.
Un pequeño repecho para salir del vallecito y alcanzar el cordal de nuestra
izquierda y así poder contemplar un paisaje extraordinario que justificaba con
creces todos los esfuerzos efectuados para llegar hasta aquí. Al oeste los
sobrecogedores murallones calcáreos, como cortados a pico, de la sierra de
Lenito, al este otra silueta inconfundible dominaba el panorama, Chipeta Alto y
toda la zona de Tortiella y hacia el sur el Castillo d’Acher ofrecía otra
visión, otro aspecto, algo novedoso.
El para muchos más bonito sinclinal del Pirineo que se eleva sobre un cono de
tierra rojiza, salpicado de verdes pastizales y que culmina en unas murallas
calizas que parecen inaccesibles, se contempla desde el antiguo campamento de
Oza como si fuera una auténtica fortaleza pero desde este otro punto de vista,
mirándolo desde más de mil ochocientos metros de altura, nos permite ver también
su parte superior que presenta en medio un valle colgado con dos inclinadas
laderas tal y como si fuera un libro abierto. En resumen una hermosísima visión
que se completaba muy a lo lejos con la esbelta aguja del Midi d’Ossau.
A partir de este momento hemos de bajar hacia el barranco de Las Aguas que
recoge en su cabecera todas las escorrentías procedentes de la vertiente sureste
de la sierra de Lenito y el descenso debe ser efectuado con mucho cuidado por la
orilla orográfica izquierda pues a las pronunciadas laderas hay que unir la
falta de senda, aun cuando hay numerosos mojones que nos guían, y la abundancia
de piedras sueltas y poco estables. Llegar al vistoso refugio de tejas rojas que
se ve muy al fondo nos llevará media hora larga de cauteloso descenso.
Junto al Refugio Forestal nos dieron las dos de la tarde. Nos permitimos un
descanso sobre todo para reagruparnos y emprendimos el último tramo de la
travesía, descender siguiendo el curso del barranco, ahora por una amplia senda
que discurre entre un espeso bosque de hayas hasta llegar a la carretera un poco
por encima de la estación de aforo que controla en esta zona el caudal del
Aragón Subordán. Como en ese punto no podía aparcar el autobús ya sólo nos quedó
andar por el asfalto algo más de un kilómetro hasta llegar al punto donde nos
esperaba el bus.
Comimos en plena pradera teniendo enfrente la siempre gratificante visión del
Castillo d’Acher y tras una parada en Hecho para dar una vuelta por el cuidado
pueblo nos volvimos a Huesca.
El próximo día 18 de octubre no se celebra el día del Senderista en Aragón que
se ha pasado para el día 25 por lo que haremos una travesía circular por el
barranco de Estiviellas, Fuente del Centenario, en el valle de Canfranc, con la
posibilidad de subir al Borreguil de la Cuca. Será el uno de noviembre cuando
con Turismo por el Alto Aragón realizaremos la travesía nº 258 por el Pozo
Pigallo entre las poblaciones zaragozanas de Biel y Luesia.
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