TRAVESIA Nº 255 *4 DE OCTUBRE DE 2009*

   

Por los hayedos de Oza
 


Una travesía circular por los barrancos de Estriviella y Las Aguas
 


Pertenecer a un club de montaña te permite realizar travesías en las que el autobús te deja en un lugar y luego te va a buscar a otro valle o a una zoma muy alejada de donde partiste. Si no se tiene esta posibilidad hay que dar paseos y caminatas teniendo que volver por el mismo camino o bien como hicimos medio centenar de senderistas el pasado domingo día cuatro, realizar una travesía circular, se sale y se llega al mismo lugar pero se transita por distintas sendas, una se toma de subida y la otra de bajada. El lugar elegido fue la selva de Oza pero nos adelantamos al proceso de cambio de color de las hayas pues aún eran pocas las hojas que empezaban a mostrar tonos amarillentos.
Pasado Hecho y Siresa la carretera se estrecha para salvar el desfiladero de la Boca del Infierno pasado el cual se abre ante nosotros el valle de Oza , en la amplia explanada que hay antes de cruzar el puente sobre el Aragón Subordán nos dejó el autobús. Justo enfrente, en dirección oeste, es decir dejando a nuestras espaldas la inconfundible silueta del Castillo d’Acher, se adivina una antigua pista forestal que asciende de forma pronunciada y así seguirá aunque luego sea una bien marcada senda la que discurre por un tupido bosque de abetos y hayas. Por nuestra izquierda desciende el barranco de Estriviellas pero no se llega a ver pues discurre muy profundo, sólo al final de la subida y para salvar unas rocas senda y barranco se juntan ofreciéndonos una bonita cascada. Poco después un extenso praderío se presenta ante nosotros y como ya llevamos una hora de continua ascensión y falta poco para las once de la mañana se hace necesario reponer fuerzas por lo que buscamos acomodo en la extensa planicie que se conoce como Rincón d’Alano.
Durante tres cuartos de hora estuvimos la mayoría de descanso y charla pero otros se dedicaron a recolectar champiñones y alguna otra variedad de setas aunque no muy abundantes teniendo en cuenta que la zona parecía reunir todas las características para tener setas y hongos en abundancia. Tras atravesar todo el llano debemos dejar la cómoda senda que se dirige hacia el Cuello d’Estriviella y dirigirnos hacia el collado que queda a nuestra izquierda y al que se accede por unas duras rampas con senda poco definida pero bien amojonada. Tras el duro esfuerzo se hizo una larga parada técnica para reagruparnos y coger aire, estábamos en un estrecho y hundido vallecito llamado Achar de Forca bajo las paredes de la sierra de Lenito y Peña Forca aunque éste pico no lo podíamos ver.
Un pequeño repecho para salir del vallecito y alcanzar el cordal de nuestra izquierda y así poder contemplar un paisaje extraordinario que justificaba con creces todos los esfuerzos efectuados para llegar hasta aquí. Al oeste los sobrecogedores murallones calcáreos, como cortados a pico, de la sierra de Lenito, al este otra silueta inconfundible dominaba el panorama, Chipeta Alto y toda la zona de Tortiella y hacia el sur el Castillo d’Acher ofrecía otra visión, otro aspecto, algo novedoso.
El para muchos más bonito sinclinal del Pirineo que se eleva sobre un cono de tierra rojiza, salpicado de verdes pastizales y que culmina en unas murallas calizas que parecen inaccesibles, se contempla desde el antiguo campamento de Oza como si fuera una auténtica fortaleza pero desde este otro punto de vista, mirándolo desde más de mil ochocientos metros de altura, nos permite ver también su parte superior que presenta en medio un valle colgado con dos inclinadas laderas tal y como si fuera un libro abierto. En resumen una hermosísima visión que se completaba muy a lo lejos con la esbelta aguja del Midi d’Ossau.
A partir de este momento hemos de bajar hacia el barranco de Las Aguas que recoge en su cabecera todas las escorrentías procedentes de la vertiente sureste de la sierra de Lenito y el descenso debe ser efectuado con mucho cuidado por la orilla orográfica izquierda pues a las pronunciadas laderas hay que unir la falta de senda, aun cuando hay numerosos mojones que nos guían, y la abundancia de piedras sueltas y poco estables. Llegar al vistoso refugio de tejas rojas que se ve muy al fondo nos llevará media hora larga de cauteloso descenso.
Junto al Refugio Forestal nos dieron las dos de la tarde. Nos permitimos un descanso sobre todo para reagruparnos y emprendimos el último tramo de la travesía, descender siguiendo el curso del barranco, ahora por una amplia senda que discurre entre un espeso bosque de hayas hasta llegar a la carretera un poco por encima de la estación de aforo que controla en esta zona el caudal del Aragón Subordán. Como en ese punto no podía aparcar el autobús ya sólo nos quedó andar por el asfalto algo más de un kilómetro hasta llegar al punto donde nos esperaba el bus.
Comimos en plena pradera teniendo enfrente la siempre gratificante visión del Castillo d’Acher y tras una parada en Hecho para dar una vuelta por el cuidado pueblo nos volvimos a Huesca.
El próximo día 18 de octubre no se celebra el día del Senderista en Aragón que se ha pasado para el día 25 por lo que haremos una travesía circular por el barranco de Estiviellas, Fuente del Centenario, en el valle de Canfranc, con la posibilidad de subir al Borreguil de la Cuca. Será el uno de noviembre cuando con Turismo por el Alto Aragón realizaremos la travesía nº 258 por el Pozo Pigallo entre las poblaciones zaragozanas de Biel y Luesia.