11 de Octubre de 2009 - Ruta nº 118

Baélls – Zurita – Baélls – Pozos de hielo de Getsemaní

     

 

Paisajes ocultos literanos

El grupo realizó la salida 118, caminando por el entorno de Baells 

En pleno puente festivo del Pilar, medio centenar de senderistas nos reunimos, como de costumbre, en la Intermodal oscense para dirigirnos esta vez a la zona norte de la Comarca de La Litera, tierra llena de contrastes y, como dice el titular, con muchos y variados paisajes ocultos. La mañana aparecía totalmente despejada y eso siempre anima un poco más a la hora de caminar.
A las 8 de la mañana el autobús, conducido por el amigo Joaquín, se puso en marcha; en Binéfar tomamos dirección Tamarite y desde esta localidad, tras pasar por Alcampell, llegamos al desvío de la N-230; a partir de aquí en pocos minutos llegamos a Baells, principio y final de la excursión. Estamos en un municipio formado por las entidades de Baells, Nachá y Zurita. Emprendemos la marcha a las 9’45, atravesando la población por unas calles que nos trasladan hacia épocas pasadas medievales; contemplamos el palacio del siglo XVI que perteneció a los Desvalls, marqueses de Alfarrás y la iglesia de La Asunción, del siglo siguiente.
Al salir del pueblo, seguimos hacia el depósito del agua, lugar donde aparece el cartel GR-23: Peralta de la Sal-Zurita-S. Quílez. Se observan unos pilaret de un Vía Crucis y pasado el cementerio se encuentra la ermita de Santo Toribio. Un poco más adelante, dejamos a la izquierda el camino que nos llevaría a Cuatrocorz.
En poco más de media hora, en el km 2’500, unas tablillas muestran una bifurcación; de frente, la GR 23 indica la dirección hacia el Castillo de la Mora; la otra, es la PR-HU-113 que lleva a Zurita-S. Quílez. Siguiendo ésta, pasada una nave a la derecha, contemplamos una encina de grandes dimensiones, “L’Ausina de Chorchi”, catalogada en el libro “Árboles notables de la provincia de Huesca”, de Mario Sanz Elorza y Santiago Agón Tornil. Aprovechamos su enorme sombra para tomar un tentempié que ayude a aguantar parte de la mañana.
De nuevo en marcha, en el km 3’900, tras 1 hora de marcha, seguimos el camino de la derecha balizado, tomando el de la izquierda, también balizado al llegar al km 4’200. Más adelante, en ligera subida, unas tablillas de madera informan que a la izquierda, muy cercana, se encuentra la ermita de San Urbano, recientemente restaurada y por la derecha se llega a los pozos de hielo de Zurita.
Pasados los 5 km se llega a un desvío donde se observan unos magníficos olivos centenarios, catalogados también en el libro anterior. Se distingue ya el núcleo de Zurita, al pie de un roquedo, al que llegamos poco más tarde. En los años 60 quedó abandonado, pero actualmente se están logrando recuperar varias viviendas y eso dará vida a un entorno que vale la pena visitar. En el mismo, unas indicaciones nos marcan el sendero que hay que tomar para llegar a los pozos de hielo y también a Peralta por el barranco de Zurita, igualmente denominado de Getsemaní. Tomado éste, a los 100 m se coge un estrecho sendero balizado que transcurre entre carrascas por la margen izquierda; hay que caminar con cuidado pues la ladera la tenemos a nuestra derecha y el terreno es pedregoso.
En pocos minutos aparece ante nuestra vista una gran zona abierta. Hay un pequeño paso por las rocas que hay que cruzar con precaución ayudándonos de un cable metálico y en apenas 100 m se pasa por los restos de las construcciones de lo que fue hace siglos una residencia veraniega de los Escolapios de Peralta de la Sal. Siguiendo las balizas, en escasos minutos se contemplan los pozos de hielo de Getsemaní (643 m). Dos se encuentran cerrados en espera de rehabilitación, pero uno se puede contemplar; sólo hay que introducirse en él y al entrar un sistema de luces abastecido por una placa solar nos permitió admirar esta impresionante obra de cantería donde se acumulaban toneladas de hielo y de nieve en el invierno para ser repartidas por lugares lejanos a lo largo del verano lo que dejaba, al mismo tiempo, grandes beneficios económicos a los padres escolapios. Es mediodía.
Unos minutos para disfrutar de los espectaculares depósitos de nieve y de hielo y retomanos la marcha. En principio subiremos por una pista hasta alcanzar la zona de olivares y desde aquí volveremos por el camino recorrido a la ida. Iremos acercándonos a Baells, que tenemos continuamente en el horizonte y finalizamos la andada a la entrada; allí nos espera el autobús.
Son las dos de la tarde. Nos esperan en El Portal del Pirineo para la comida; un buen menú preparado por nuestro amigo Antonio y su equipo hace sentirnos bastante mejor. Larga y animada sobremesa hasta que decidimos reemprender el camino de vuelta. No faltó la foto de rigor antes de coger el autobús.
Como hay que conocer la provincia, la vuelta la realizamos por la zona norte, por Benabarre, pantano de Barasona y congosto de Olvena. En hora y media llegaba el momento de las despedidas con el deseo de encontrarnos en la próxima “ruta”. Seguiremos el itinerario Luesia - Fuente La Artica - Camino del Correo - Biel. Allí estaremos el día 8 de noviembre.

 

 

 

       

 

P. A.