|
|
Paisajes ocultos literanos
El
grupo realizó la salida 118, caminando por el
entorno de Baells
En pleno puente festivo del
Pilar, medio centenar de senderistas nos reunimos,
como de costumbre, en la Intermodal oscense para
dirigirnos esta vez a la zona norte de la Comarca de
La Litera, tierra llena de contrastes y, como dice
el titular, con muchos y variados paisajes ocultos.
La mañana aparecía totalmente despejada y eso
siempre anima un poco más a la hora de caminar.
A las 8 de la mañana el autobús, conducido por el
amigo Joaquín, se puso en marcha; en Binéfar tomamos
dirección Tamarite y desde esta localidad, tras
pasar por Alcampell, llegamos al desvío de la N-230;
a partir de aquí en pocos minutos llegamos a Baells,
principio y final de la excursión. Estamos en un
municipio formado por las entidades de Baells, Nachá
y Zurita. Emprendemos la marcha a las 9’45,
atravesando la población por unas calles que nos
trasladan hacia épocas pasadas medievales;
contemplamos el palacio del siglo XVI que perteneció
a los Desvalls, marqueses de Alfarrás y la iglesia
de La Asunción, del siglo siguiente.
Al salir del pueblo, seguimos hacia el depósito del
agua, lugar donde aparece el cartel GR-23: Peralta
de la Sal-Zurita-S. Quílez. Se observan unos pilaret
de un Vía Crucis y pasado el cementerio se encuentra
la ermita de Santo Toribio. Un poco más adelante,
dejamos a la izquierda el camino que nos llevaría a
Cuatrocorz.
En poco más de media hora, en el km 2’500, unas
tablillas muestran una bifurcación; de frente, la GR
23 indica la dirección hacia el Castillo de la Mora;
la otra, es la PR-HU-113 que lleva a Zurita-S.
Quílez. Siguiendo ésta, pasada una nave a la
derecha, contemplamos una encina de grandes
dimensiones, “L’Ausina de Chorchi”, catalogada en el
libro “Árboles notables de la provincia de Huesca”,
de Mario Sanz Elorza y Santiago Agón Tornil.
Aprovechamos su enorme sombra para tomar un
tentempié que ayude a aguantar parte de la mañana.
De nuevo en marcha, en el km 3’900, tras 1 hora de
marcha, seguimos el camino de la derecha balizado,
tomando el de la izquierda, también balizado al
llegar al km 4’200. Más adelante, en ligera subida,
unas tablillas de madera informan que a la
izquierda, muy cercana, se encuentra la ermita de
San Urbano, recientemente restaurada y por la
derecha se llega a los pozos de hielo de Zurita.
Pasados los 5 km se llega a un desvío donde se
observan unos magníficos olivos centenarios,
catalogados también en el libro anterior. Se
distingue ya el núcleo de Zurita, al pie de un
roquedo, al que llegamos poco más tarde. En los años
60 quedó abandonado, pero actualmente se están
logrando recuperar varias viviendas y eso dará vida
a un entorno que vale la pena visitar. En el mismo,
unas indicaciones nos marcan el sendero que hay que
tomar para llegar a los pozos de hielo y también a
Peralta por el barranco de Zurita, igualmente
denominado de Getsemaní. Tomado éste, a los 100 m se
coge un estrecho sendero balizado que transcurre
entre carrascas por la margen izquierda; hay que
caminar con cuidado pues la ladera la tenemos a
nuestra derecha y el terreno es pedregoso.
En pocos minutos aparece ante nuestra vista una gran
zona abierta. Hay un pequeño paso por las rocas que
hay que cruzar con precaución ayudándonos de un
cable metálico y en apenas 100 m se pasa por los
restos de las construcciones de lo que fue hace
siglos una residencia veraniega de los Escolapios de
Peralta de la Sal. Siguiendo las balizas, en escasos
minutos se contemplan los pozos de hielo de
Getsemaní (643 m). Dos se encuentran cerrados en
espera de rehabilitación, pero uno se puede
contemplar; sólo hay que introducirse en él y al
entrar un sistema de luces abastecido por una placa
solar nos permitió admirar esta impresionante obra
de cantería donde se acumulaban toneladas de hielo y
de nieve en el invierno para ser repartidas por
lugares lejanos a lo largo del verano lo que dejaba,
al mismo tiempo, grandes beneficios económicos a los
padres escolapios. Es mediodía.
Unos minutos para disfrutar de los espectaculares
depósitos de nieve y de hielo y retomanos la marcha.
En principio subiremos por una pista hasta alcanzar
la zona de olivares y desde aquí volveremos por el
camino recorrido a la ida. Iremos acercándonos a
Baells, que tenemos continuamente en el horizonte y
finalizamos la andada a la entrada; allí nos espera
el autobús.
Son las dos de la tarde. Nos esperan en El Portal
del Pirineo para la comida; un buen menú preparado
por nuestro amigo Antonio y su equipo hace sentirnos
bastante mejor. Larga y animada sobremesa hasta que
decidimos reemprender el camino de vuelta. No faltó
la foto de rigor antes de coger el autobús.
Como hay que conocer la provincia, la vuelta la
realizamos por la zona norte, por Benabarre, pantano
de Barasona y congosto de Olvena. En hora y media
llegaba el momento de las despedidas con el deseo de
encontrarnos en la próxima “ruta”. Seguiremos el
itinerario Luesia - Fuente La Artica - Camino del
Correo - Biel. Allí estaremos el día 8 de noviembre. |
|