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Un magnífico día por Canfranc
Una travesía circular por el célebre barranco de Estiviellas
Si Vd. se coloca en el andén de la estación de Canfranc y
levanta su mirada se encarará con un barranco que desciende con considerable
pendiente desde las cumbres que lo conforman hasta terminar en las primeras
casas del pueblo. Estará contemplando el barranco de Estiviellas, un barranco
que a pesar de todas las medidas que se tomaron para mitigar su peligrosidad,
diques abiertos, diques de rastrillo, contrafuertes, repoblación masiva de
arbolado, etc. en febrero de 1986 un alud que de allí se precipitó arrasó la
iglesia del pueblo. Pues bien, nuestra travesía del domingo día 18 rodeo todo el
barranco y algunos incluso llegaron al collado que separa esta zona de la
limítrofe de Tortiellas y Candanchú.
La salida estaba prevista para las siete y media de la mañana pero por una
avería en el autobús debimos regresar a Huesca, a poco de salir, para cambiarlo
por otro. De cualquier manera a las diez menos diez, bastante tapados porque el
airecico que soplaba en la estación de Canfranc así lo demandaba, comenzamos a
caminar justo detrás del Ayuntamiento ya que íbamos a subir por la derecha
orográfica del barranco y descenderíamos por la izquierda (1.190 m).
El itinerario que vamos a recorrer está perfectamente balizado, incluyendo
tiempo y desniveles, y muy bien detallado en algunos de los folletos editados
conjuntamente por el ayuntamiento de Canfranc, la Comarca de la Jacetania y la
francesa del Valle del Aspe y es recomendable por múltiples razones. Entre
ellas: amplía senda que asciende de manera lenta y gradual ya que se construyó
hace casi 100 años para subir mediante mulas los materiales necesarios para
construir las defensas antialudes que protegieran la estación internacional, es
decir, una senda que logra, además de posibilitar, facilitar la subida a las
partes altas del barranco; una extraordinaria variedad de arbolado ya que se
puso en práctica un plan de Monte Protector por lo que se repoblaron todas las
laderas con arbolado en ocasiones autóctono y en bastantes ocasiones con plantas
traídas de otras zonas montañosas que se han integrado de tal forma en el
paisaje que hoy crecen ya de forma salvaje, especialmente las píceas y los
alerces; miradores con hermosas vistas a todo el valle y posibilidad de graduar
los recorridos circulares pues tres son los circuitos que pueden recorrerse.
Al principio asciende muy llano hacia el sur donde para salvar una faja de rocas
calizas se excavó el sendero en la piedra y se construyeron abundantes muretes
superpuestos por encima de los cuales transcurre la senda. Encontraremos en este
tramo dos indicadores que nos invitan a cruzar el barranco para descender por la
otra ladera con lo cual el esfuerzo y el tiempo empleado en el paseo se adecua
al gusto de cada uno. Atravesaremos un hermoso hayedo colgado por el que se sube
en múltiples lazadas para llegar a los abandonados viveros de Secrás donde se
criaban los arbolitos hasta que se llevaban a las laderas para ser
transplantados. Continuamos ascendiendo por amplias y cómodas lazadas
introduciéndonos en un bosque de altas y rectilíneas píceas que tan apenas dejan
pasar la luz, creando un ambiente sobrecogedor que pondrá fin a la zona de
bosque y nos dejará en la llamada Olla de Estivillas donde podremos contemplar
varios diques de contención que en esta parte se hallan en buen estado de
conservación.
Un indicador nos propone tres itinerarios, regresar hacia
Canfranc por la orilla izquierda y pasar por debajo de la Cascada de la Cola de
Caballo, seguir ascendiendo un poco más para llegar a la Fuente del Centenario y
continuar, con un fuerte repecho por medio, hasta el collado y refugio de los
Sarrios lo que posibilitaría el descenso hacia la zona de Gabardito y
posteriormente a Canfranc pueblo y por último ascender al pico que queda a
nuestra derecha, el Borreguil de la Cuca.
Se formaron dos grupos en función de las ganas de caminar o de disfrutar con
toda tranquilidad del magnífico sol, paisaje y tranquilidad que reinaba en la
zona. Los que se decidieron por llegar al pico emprendieron el trayecto con un
paso alegre que era posible por la buena y cómoda senda que zigzagueaba sin
cesar entre zonas boscosas al principio y entre salteados pinos en la parte más
alta, aprovechando siempre la parte superior de los contrafuertes para caminar
con comodidad. Así llegamos al collado de Estivillas (2.049 m.) que nos presenta
una hermosa panorámica circular, Hacia el norte alguna de las pistas de esquí de
Candanchú y girando la vista a la derecha emerge, por encima de las crestas que
conforman la Canal Roya, la cima del Midi d’Ossau y más a la derecha el Anayet y
el Vértice de Anayet, hacia el sureste y como al alcance de la mano la
inconfundible silueta de La Moleta y algo más alejado el gigante de la zona,
Collarada. Hacia el sur queda frente a nosotros el pico de Tortiellas y todo el
cordal que se continua por los Lecherines hasta el Aspe como pico de mayor
altitud y por debajo, pero muy por debajo, la estación de Canfranc a un lado y
el ibón de Tortiellas totalmente colmatado. Desde el collado al pico Borreguil
de la Cuca sólo nos separaban 5 minutos por lo que allí nos volvimos a reunir
todos.
Este grupo paró a descansar y comer en plena Olla de Estiviellas para iniciar el
descenso, ahora por la ladera izquierda, a las cuatro de la tarde y volver a
deleitarnos de nuevo, y al mismo tiempo admirar, la prodigiosa obra que en su
día supuso el encauzamiento del barranco y las obras de ingeniería, mampostería
y cantería que se llevaron a cabo como parte del proyecto de la línea de
ferrocarril y la estación internacional de Canfranc.
Media hora después hemos descendido hasta la base de la cascada de la Cola de
Caballo, donde el agua se precipita unos 60 m en vertical, aunque el espectáculo
sólo puede verse tras tormentas o en el periodo en que se funden las nieves de
la Olla, es decir abril, mayo o junio. De nuevo volvemos a los impresionantes
bosques, ahora nuestra admiración se dirige a un hayedo y luego a un bosque de
esbeltos pinos rojos para dar paso a avellanos y terminar junto a la zona
deportiva y las piscinas de Canfranc.
El próximo uno de noviembre efectuaremos nuestra travesía nº 257 esta vez por la
provincia de Zaragoza: Biel – Pozo Pigallo - Luesia
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