18 de octubre de 2009 - TRAVESÍA Nº 256

   

Un magnífico día por Canfranc

Una travesía circular por el célebre barranco de Estiviellas
 

Si Vd. se coloca en el andén de la estación de Canfranc y levanta su mirada se encarará con un barranco que desciende con considerable pendiente desde las cumbres que lo conforman hasta terminar en las primeras casas del pueblo. Estará contemplando el barranco de Estiviellas, un barranco que a pesar de todas las medidas que se tomaron para mitigar su peligrosidad, diques abiertos, diques de rastrillo, contrafuertes, repoblación masiva de arbolado, etc. en febrero de 1986 un alud que de allí se precipitó arrasó la iglesia del pueblo. Pues bien, nuestra travesía del domingo día 18 rodeo todo el barranco y algunos incluso llegaron al collado que separa esta zona de la limítrofe de Tortiellas y Candanchú.
La salida estaba prevista para las siete y media de la mañana pero por una avería en el autobús debimos regresar a Huesca, a poco de salir, para cambiarlo por otro. De cualquier manera a las diez menos diez, bastante tapados porque el airecico que soplaba en la estación de Canfranc así lo demandaba, comenzamos a caminar justo detrás del Ayuntamiento ya que íbamos a subir por la derecha orográfica del barranco y descenderíamos por la izquierda (1.190 m).
El itinerario que vamos a recorrer está perfectamente balizado, incluyendo tiempo y desniveles, y muy bien detallado en algunos de los folletos editados conjuntamente por el ayuntamiento de Canfranc, la Comarca de la Jacetania y la francesa del Valle del Aspe y es recomendable por múltiples razones. Entre ellas: amplía senda que asciende de manera lenta y gradual ya que se construyó hace casi 100 años para subir mediante mulas los materiales necesarios para construir las defensas antialudes que protegieran la estación internacional, es decir, una senda que logra, además de posibilitar, facilitar la subida a las partes altas del barranco; una extraordinaria variedad de arbolado ya que se puso en práctica un plan de Monte Protector por lo que se repoblaron todas las laderas con arbolado en ocasiones autóctono y en bastantes ocasiones con plantas traídas de otras zonas montañosas que se han integrado de tal forma en el paisaje que hoy crecen ya de forma salvaje, especialmente las píceas y los alerces; miradores con hermosas vistas a todo el valle y posibilidad de graduar los recorridos circulares pues tres son los circuitos que pueden recorrerse.
Al principio asciende muy llano hacia el sur donde para salvar una faja de rocas calizas se excavó el sendero en la piedra y se construyeron abundantes muretes superpuestos por encima de los cuales transcurre la senda. Encontraremos en este tramo dos indicadores que nos invitan a cruzar el barranco para descender por la otra ladera con lo cual el esfuerzo y el tiempo empleado en el paseo se adecua al gusto de cada uno. Atravesaremos un hermoso hayedo colgado por el que se sube en múltiples lazadas para llegar a los abandonados viveros de Secrás donde se criaban los arbolitos hasta que se llevaban a las laderas para ser transplantados. Continuamos ascendiendo por amplias y cómodas lazadas introduciéndonos en un bosque de altas y rectilíneas píceas que tan apenas dejan pasar la luz, creando un ambiente sobrecogedor que pondrá fin a la zona de bosque y nos dejará en la llamada Olla de Estivillas donde podremos contemplar varios diques de contención que en esta parte se hallan en buen estado de conservación.

Un indicador nos propone tres itinerarios, regresar hacia Canfranc por la orilla izquierda y pasar por debajo de la Cascada de la Cola de Caballo, seguir ascendiendo un poco más para llegar a la Fuente del Centenario y continuar, con un fuerte repecho por medio, hasta el collado y refugio de los Sarrios lo que posibilitaría el descenso hacia la zona de Gabardito y posteriormente a Canfranc pueblo y por último ascender al pico que queda a nuestra derecha, el Borreguil de la Cuca.
Se formaron dos grupos en función de las ganas de caminar o de disfrutar con toda tranquilidad del magnífico sol, paisaje y tranquilidad que reinaba en la zona. Los que se decidieron por llegar al pico emprendieron el trayecto con un paso alegre que era posible por la buena y cómoda senda que zigzagueaba sin cesar entre zonas boscosas al principio y entre salteados pinos en la parte más alta, aprovechando siempre la parte superior de los contrafuertes para caminar con comodidad. Así llegamos al collado de Estivillas (2.049 m.) que nos presenta una hermosa panorámica circular, Hacia el norte alguna de las pistas de esquí de Candanchú y girando la vista a la derecha emerge, por encima de las crestas que conforman la Canal Roya, la cima del Midi d’Ossau y más a la derecha el Anayet y el Vértice de Anayet, hacia el sureste y como al alcance de la mano la inconfundible silueta de La Moleta y algo más alejado el gigante de la zona, Collarada. Hacia el sur queda frente a nosotros el pico de Tortiellas y todo el cordal que se continua por los Lecherines hasta el Aspe como pico de mayor altitud y por debajo, pero muy por debajo, la estación de Canfranc a un lado y el ibón de Tortiellas totalmente colmatado. Desde el collado al pico Borreguil de la Cuca sólo nos separaban 5 minutos por lo que allí nos volvimos a reunir todos.
Este grupo paró a descansar y comer en plena Olla de Estiviellas para iniciar el descenso, ahora por la ladera izquierda, a las cuatro de la tarde y volver a deleitarnos de nuevo, y al mismo tiempo admirar, la prodigiosa obra que en su día supuso el encauzamiento del barranco y las obras de ingeniería, mampostería y cantería que se llevaron a cabo como parte del proyecto de la línea de ferrocarril y la estación internacional de Canfranc.
Media hora después hemos descendido hasta la base de la cascada de la Cola de Caballo, donde el agua se precipita unos 60 m en vertical, aunque el espectáculo sólo puede verse tras tormentas o en el periodo en que se funden las nieves de la Olla, es decir abril, mayo o junio. De nuevo volvemos a los impresionantes bosques, ahora nuestra admiración se dirige a un hayedo y luego a un bosque de esbeltos pinos rojos para dar paso a avellanos y terminar junto a la zona deportiva y las piscinas de Canfranc.
El próximo uno de noviembre efectuaremos nuestra travesía nº 257 esta vez por la provincia de Zaragoza: Biel – Pozo Pigallo - Luesia