Travesía nº 398 - 25 de Octubre. SOBRARBE.

San Juan de Plan - Balsas de Abel - San Juan de Plan.

 

HEMOS VENIDO A VER EL OTOÑO

LA TRAVESÍA DISCURRE POR EL VALLE DE GISTAIN

La temperatura en este último domingo de Octubre, con cambio de hora incluido, es bastante buena para estas fechas así como cuando dejamos el autobús en el comienzo de la pista cercana a Gistaín y que nos conduciría hasta el refugio de Viadós. No hace nada de viento bajo un cielo nublado y en un ambiente matinal estupendo, ya no sólo por la ilusión de comenzar una nueva travesía, sino por el variado colorido otoñal de toda la vegetación en general y sus inconfundibles olores, la humedad reinante y el estrepitoso sonido del cauce del Cinqueta portando limpias aguas fruto de las lluvias y nevadas de estos últimos días.

Nos hallamos caminando a buen paso por la referida pista de Viadós en la que sorteando algunos charcos nos vamos adentrando por el valle y contemplando la belleza cromática de la vegetación, una constante que ya nos acompañará todo el día, cuando al poco de pasar por la abandonada serrería y la balsa de agua que generaba su fuerza motriz, comienzan a caer algunas gotas de lluvia que en pocos minutos desaparecen para dejar tímidamente paso al sol. Estamos en el conocido como puente del Molino -Puén Molin- y desde aquí se puede regresar a la carretera de S. Juan de Plan a Gistaín, cruzando el río por el Puén Pecadós.

La pista en suave ascenso, aparte de muchas especies arbóreas, está flanqueada por antiguas bordas de factura común, restauradas con diversos materiales en los últimos años y más concretamente en cuanto a su cubierta se refiere. Fundamentalmente avellanos sombrean la plataforma de la pista, apta para vehículos ligeros y que en determinados tramos se halla sólidamente pavimentada en hormigón y piedra. Se están restaurando igualmente los tapiales que la flanquean para más seguridad en el tráfico rodado y el peatonal, que por el destino a Viadós, bordas, campamentos, etc., es muy transitada sobre todo en época estival. Gente joven y fuerte la está utilizando hoy para transportar la leña recién cortada y que en su momento, convertida en llama viva y brasas, calentará estancias y fogariles.

Aprovechamos para almorzar teniendo una excepcional panorámica hacia el sur y a los pocos minutos abandonamos la pista principal para tomar un desvío señalizado a la derecha en donde entre otros rótulos, uno de ellos indica la dirección a tomar hacia el refugio de Es Plans por el G.R. 19. En esa dirección nos encaminamos en progresiva ascensión por peor pista, pero de gran belleza paisajística, encontrando en un cercado algunas vacas acostumbradas a ver senderistas y comiendo placenteramente la fina hierba de estos estupendos pastos. Más adelante dejamos el G.R. 19 y tomamos nueva pista a la derecha junto al cartel anunciador del espacio natural protegido en el que nos adentramos. Caminamos a buen ritmo y con mejor ánimo por esta zona denominada la Selva, siendo vigilados por el saneado pinar en el que es evidente la limpieza que se ha ejecutado recientemente.

Unos metros más adelante volvemos a tomar nueva pista a la derecha y en cuya entrada aparece una gruesa estaca pintada de rojo en su parte superior. Las panorámicas son excelentes y los 1.800 m. de altitud en que nos encontramos dan para mucho. Tras corto trecho nos topamos con los indicadores a la Balsa del Abet y a S. Juan de Plan por la ruta 4 de BTT. La preciosa balsa está a unos pocos metros de la pista reflejándose en sus apacibles aguas la montaña y arbolado que la circunda. Aun nos acercamos a un pequeño promontorio desde el que contemplamos en la lejanía el acceso al refugio de Viadós y el trayecto del G.R. 11 hacia Urdiceto. Estamos muy cerca de los restos de nieve que permanecen en la zona de Las Chumineras y bien sea por su proximidad, por la altura o porque se ha levantado una ligera brisa, el caso es que se está poniendo algo fresco el ambiente. En pocos minutos llegamos a un cercado refugio de pastores -con amplio depósito de agua corriente- y considerando que es el mejor sitio para comer… pues eso.

Si siguiéramos la pista, nos llevaría a S. Juan de Plan por la ermita de San Mamés. Seguimos por ella y nos detenemos a contemplar en la cabaña de la Espina, el afán por abrevar que tienen unas vacas conducidas por sus pastores. Debe ser muy apetitosa el agua que baja del barranco Guarbena. Al poco de pasar bajo la peña Puen nos paramos algunos minutos a contemplar las hermosas vistas que depara el inmenso y variado paisaje que se abre ante nosotros. Ahora toca descender los 600 m. de desnivel hasta el fondo del valle y lo hacemos por intrincadas sendas que desembocan en una más principal en la que ya aparecen las señales del P.R. 115 que en línea ascendente nos llevaría al Ibón del Sen.

Se trata de un antiguo camino bien trazado pero muy pendiente en el que hay que mirar bien donde pisas. Se ha eliminado vegetación recientemente y al contemplar los tapiales que lo flanquean -con ciclópeos bloques de piedra- y el empedrado del mismo, nos hacemos una mínima idea del arduo trabajo que debió suponer su  trazado y realización. Comunica a ambos lados con otros caminos y entradas a fincas, algunas de las cuales todavía ostentan como cerramiento antiguos somieres. El sonido del río va siendo más perceptible y en algunos minutos estamos pisando la plataforma del sobrecogedor Puén Pecadós -Puente de los Pecadores-, alzado cincuenta metros por encima del agua. Impresionante tajo compartido por una docena de tilos -telleras- alguno de los cuales tiene 25 metros de alto. Aquí hay que estar un buen rato saboreando e instruyéndose en el cartel que enumera detalles y con cinco fragmentos de la “Oda al Zinqueta” de Niéus Lucía Dueso Lascorz, dos de los cuales y referidos a este sitio dicen: “…Y dezaga, más t’abaixo, m’ha tocau de foradare la garganta más frondiza que se pueda presentare…Chilo ta poder pasare per debaixo las telleras que no me dixan viere mica sol ni garra estrela”.

Precioso colofón a esta estupenda travesía con 700 metros de desnivel acumulados tanto de subida como de bajada y con un recorrido aproximado de 18 kilómetros. El autobús lo tenemos a muy pocos metros del puente. Con lo del cambio de hora ya no vamos a ver la puesta de sol regresando a casa. Al mes que viene, volveremos a ver el otoño por el Valle del Isábena. Hasta entonces.