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COLORES OTOÑALES EN
EL POZO PIGALO
El domingo día 1 realizamos una más de las actividades de
senderismo programadas por la sección Turismo Alto Aragón de Peña Guara. En esta
ocasión salimos de los límites de la provincia para recorrer unos bonitos
parajes de la zona norte de Zaragoza, en la Altas Cinco Villas, entre las
localidades de Biel y Luesia.
A las 7,30 de la mañana tomamos el autobús los 37 senderistas que íbamos a
realizar la excursión. Un número menor que en otras ocasiones ya que el puente
de Todos los Santos desplazó a muchos hacia otros destinos.
Nos dirigimos a Biel por la carretera de Gurrea hacia Luna acompañados por
la niebla. A partir de Luna la niebla se va disipando. La buena carretera
también se disipó. Quedan por delante unos tramos sinuosos y estrechos
amenizados por los pinares situados sobre los montes y los chopos que amarillean
en el valle.
Pasamos cerca del Castillo de Villaverde y de la localidad de El Frago para
llegar a Biel hacia las 9, tras hora y media de carretera.
Sin entrar en el pueblo, junto a las piscinas, abandonamos el autobús para
iniciar la ruta a pie. Un pequeño avituallamiento y en marcha. El día está
espléndido con una temperatura adecuada para la andada. Una vez rebasada la
urbanización descendimos hacia el río Arba de Biel por un camino que discurre
entre huertas.
Un poco más adelante encontramos una bifurcación. Seguimos de frente por las
marcas del GR 1 que indican barranco Embite. Más adelante pasamos el río Arba
por un amplio puente. Desde el mismo puente se pueden contemplar las pozas de
agua que la erosión ha originado en el cauce formado por rocas de
conglomerados.
Seguimos en todo momento las marcas del GR hasta rebasar una pequeña cabaña de
piedra a nuestra izquierda. Cruzamos el río nuevamente, esta vez sin puente.
Como el lecho del río acumula gran cantidad de gravas el agua desaparece en
algunos tramos. Así pasamos sin mojarnos.
Nos adentramos por un camino forestal junto al barranco de la Carbonera. Cruza
varias veces el barranco pero hay vados con cemento. La vegetación es muy
abundante. Grandes muros de piedra para formar bancales, hoy arruinados, nos dan
idea del trabajo ingente por la supervivencia. Más adelante un pequeño caballo
negro salió asombrado a nuestro paso. El camino finaliza en una pequeña pradera
herbosa. Se decidió hacer allí una parada para almorzar. Llevábamos una hora de
marcha.
Una vez repuestas las fuerzas iniciamos, por senda perfectamente marcada, el
ascenso en zigzag para salvar la pendiente del barranco Embite. La cuesta, que
siempre cuesta, produce los primeros sudores.
El paisaje es muy bonito con buenas panorámicas sobre las laderas que forman los
barrancos y donde destaca el colorido de las hayas. Se trata de un bosque mixto
con bastantes especies: pinos, robles, acebos, hayas, boj, algún madroño,…
Continuamos por la senda y observamos que el suelo está totalmente escarbado por
los jabalíes, por lo que se deduce que o son muy laboriosos o son muy
abundantes…
Pasamos
junto al desvío de la Predicadera y por la caseta del Capitán, que la tiene muy
abandonada.
Hacia las 12 alcanzamos la Collada de las Fuesas o Erica la Fosa. Allí hicimos
un descanso. Hay un cruce de caminos que nos llevaría a Biel o a la ermita de
Santo Domingo, por el cortafuego. Pero nosotros seguimos hacia abajo por el PR
ya en término de Luesia. Nos adentramos otra vez en el bosque multicolor. La
senda desemboca en una pista junto a una balsa para beber el ganado. Por la
pista bajamos hasta el Corral de las Casas.
Desde la explanada sale otro tramo de senda que baja rápidamente hacia la pista
de Pigalo. Pronto oímos a los perros y a los resacadores ocupados en hacer
mover el esqueleto a los jabalíes. Todo está controlado y nos avisan que
podemos pasar sin cuidado.
Hacia las dos de la tarde alcanzamos el camping de Pigalo. Nos alegramos de que
el bus estuviera esperándonos para evitar los nueve km. de pista que hay hasta
Luesia.
El Pozo Pigalo es una cubeta producida por la caída del agua en una zona rocosa
del río Arba de Luesia. La verdad es que es un paraje muy hermoso y con buenos
accesos. En verano dispone de un camping y es una zona muy visitada.
Una vez contemplado el paisaje y hechas las fotos oportunas se procedió a abrir
los diversos restaurantes particulares, es decir las mochilas, para degustar los
más diversos menús.
Un pequeño reposo al sol de la tarde y sobre las 3, 45 salimos en dirección a
Luesia. Una parada técnica en el pueblo para visitar la localidad unos,
acompañados por Ricardo que actuaba como guía local, y otros al bar para tomar
un café.
A las cinco regreso a casa por Farasdués y Ejea. Una autovía de cuidado aunque
con buen firme. Desde Ejea por Erla y Gurrea a Huesca a donde llegamos un poco
antes de las siete.
Un buen día de otoño apropiado para recargar pilas para la semana antes que
lleguen los fríos, que ya tardan…
La próxima excursión será el domingo 15 de noviembre desde Samitier por el paso
del Entremón a Palo. |