TRAVESIA Nº 257 * 1 DE NOVIEMBRE DE 2009 * BIEL – POZO PIGALO -  LUESIA

   

COLORES OTOÑALES EN EL POZO PIGALO           

El domingo día 1 realizamos una más de las actividades de senderismo programadas por la sección Turismo Alto Aragón de Peña Guara. En esta ocasión salimos de los límites de la provincia para recorrer unos bonitos parajes de la zona norte de Zaragoza, en la Altas Cinco Villas, entre las localidades de Biel y Luesia.

            A las 7,30 de la mañana tomamos el autobús los 37 senderistas que íbamos  a realizar la excursión. Un número menor que en otras ocasiones ya que el puente de Todos los Santos desplazó a  muchos hacia otros destinos.

            Nos dirigimos  a Biel  por la carretera de Gurrea  hacia Luna acompañados  por la niebla. A partir de Luna la niebla se va disipando. La buena carretera también se disipó. Quedan por delante unos tramos sinuosos y estrechos amenizados por los pinares situados sobre los montes y los chopos que amarillean  en el valle.

            Pasamos cerca  del Castillo de Villaverde y de la localidad de El Frago para llegar a Biel hacia las 9, tras hora y media de carretera.

            Sin entrar en el pueblo, junto a las piscinas, abandonamos el autobús para iniciar la ruta a pie. Un pequeño avituallamiento y en marcha. El día está espléndido con una temperatura adecuada para la andada. Una vez rebasada la urbanización  descendimos hacia el río Arba de Biel por un camino que discurre entre huertas.

            Un poco más adelante encontramos una bifurcación. Seguimos de frente por las marcas del GR 1 que indican barranco Embite. Más adelante pasamos el río Arba por un amplio puente. Desde el mismo puente se pueden contemplar las pozas de agua que la erosión  ha originado en el cauce formado por rocas de conglomerados.

            Seguimos en todo momento las marcas del GR hasta rebasar una pequeña cabaña de piedra a nuestra izquierda. Cruzamos el río nuevamente, esta vez sin puente. Como el lecho del río acumula gran cantidad de gravas el agua desaparece en algunos tramos. Así pasamos sin mojarnos.

            Nos adentramos por un camino forestal junto al barranco de la Carbonera. Cruza varias veces el barranco pero hay vados con cemento. La vegetación es muy abundante. Grandes muros de piedra para formar bancales, hoy arruinados, nos dan idea del trabajo ingente por la supervivencia. Más adelante un pequeño caballo negro salió asombrado a nuestro paso. El camino finaliza en una pequeña pradera herbosa. Se decidió hacer allí una parada para almorzar. Llevábamos una hora de marcha.

            Una vez repuestas las fuerzas iniciamos, por senda perfectamente marcada, el ascenso en zigzag para salvar la pendiente del barranco Embite. La cuesta, que siempre cuesta, produce los primeros sudores.

            El paisaje es muy bonito con buenas panorámicas sobre las laderas que forman los barrancos y donde destaca el colorido de las hayas. Se trata de un bosque mixto con bastantes especies: pinos, robles, acebos, hayas, boj, algún madroño,…

            Continuamos por la senda y observamos que el suelo está totalmente escarbado por los jabalíes, por lo que se deduce que o son muy laboriosos o son muy abundantes…

Pasamos junto al desvío de la Predicadera y por la caseta del Capitán, que la tiene muy abandonada.

            Hacia las 12 alcanzamos la Collada de las Fuesas o Erica la Fosa. Allí hicimos un descanso. Hay un cruce de caminos que nos llevaría a Biel o a la ermita de Santo Domingo, por el cortafuego. Pero nosotros seguimos hacia abajo por el PR ya en término de Luesia. Nos adentramos otra vez en el bosque multicolor. La senda desemboca en una pista junto a una balsa para beber el ganado. Por la pista bajamos hasta el Corral de las Casas.

            Desde la explanada  sale otro tramo de senda que baja rápidamente hacia la pista de Pigalo.  Pronto oímos  a los perros y a los resacadores ocupados en hacer mover el esqueleto a los jabalíes.  Todo está controlado y nos avisan que podemos pasar sin cuidado.

            Hacia las dos de la tarde alcanzamos el camping de Pigalo.  Nos alegramos de que el bus estuviera esperándonos para  evitar los nueve km. de pista que hay hasta Luesia.

            El Pozo Pigalo es una cubeta producida por la caída del agua en una zona rocosa del río Arba de Luesia. La verdad es que es un paraje muy hermoso y con buenos accesos. En verano dispone de un camping y es una zona muy visitada.

            Una vez contemplado el  paisaje y hechas las fotos oportunas se procedió a abrir los diversos restaurantes particulares, es decir las mochilas, para degustar los más diversos menús.

            Un pequeño reposo al sol de la tarde y sobre las 3, 45  salimos en dirección a Luesia. Una parada técnica en el pueblo para visitar la localidad unos, acompañados por Ricardo que actuaba como guía local, y otros al bar para tomar un café.

            A las cinco regreso a casa por Farasdués y Ejea. Una autovía de cuidado aunque con buen firme. Desde Ejea por Erla  y Gurrea a Huesca a donde llegamos un poco antes de las siete.

            Un buen día de otoño apropiado para recargar pilas para la semana antes que lleguen los fríos, que ya tardan…

            La próxima excursión será el domingo 15 de noviembre desde Samitier por el paso del Entremón a Palo.