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El pasado domingo tuvo lugar la primera salida
senderista del año para Turismo por el Altoaragón.
La lluvia del día anterior y el día gris no
invitaban a una salida al monte por lo cual hubo
algunas bajas. No obstante fueron 40 los senderistas
los que participaron en la excursión por las tierras
de Graus.
El punto de partida fue la ermita de la Virgen de la
Collada, en término de Panillo. Desde ahí nos
dirigimos hacia Pano. Antes de llegar al pueblo
tomamos un camino a nuestra derecha para ascender y
acceder a la ermita de San Antón.
Formó parte del antiguo monasterio de San Juan
Bautista y fue confiado al abad Blasco de San Juan
de Ruesta. Su esplendor duró hasta la conquista de
Graus en 1083. Ramiro I fundó los monasterios los de
S. Emeterio de Samitier y de San Juan de Pano, en
las vertientes occidental y oriental del Cinca.
La iglesia, edificada hacia 1050/55, es de planta
basilical y tiene tres naves. Sus tres ábsides están
rematados con arquillos de estilo lombardo. Presenta
algunas deficiencias constructivas de lo que se
deduce una precipitada ejecución. Se conservan
algunas construcciones y restos de murallas.
Pasando por delante de la ermita nos dirigimos hacia
un mirador situado encima de las casas de Pano.
Algunas están restauradas y otras en ruinas como la
iglesia situada al fondo. El mirador se llenó de
miradores para contemplar el paisaje y regresar
rápidamente y realizar una tarea importante: el
almuerzo.
Situados entre la bancada de la ermita y la
barbacana de la pequeña plaza se realizó el
avituallamiento acostumbrado para reponer fuerzas.
Tras el almuerzo regreso al punto de partida: la
Virgen de la Collada.
Una breve parada junto a la pequeña ermita que está
situada en el cruce de caminos que se dirigen a
Panillo-Troncedo, a Pano, a Puy de Cinca, al
castillo de Pano, Panillo o Paniello.
Seguimos este último por una pista algo embarrada y
con una ligera capa de nieve. Pronto nos desviamos a
la izquierda por sendero, entre pinos, bojes y
encinas, hacia los restos del castillo. Desde la
ladera pudimos contemplar otro monasterio más
moderno y lleno de colorido: el Templo Budista de
Panillo situado más abajo.
El castillo, un conjunto religioso-militar en ruinas
que ha sido consolidado y limpiado, ofrece buenas
vistas sobre el entorno. Perteneció a una línea de
fortificaciones cristianas con Clamosa, Samitier,
Abizanda, etc. Fue edificado hacia 1060. Se conserva
su torre cilíndrica y muy próxima los restos de la
iglesia de Sta. Engracia de nave única.
Desde el castillo continuamos por pista embarrada y
con más nieve hacia Grustán siguiendo el GR1. El
camino gana altura y tras varias vueltas y revueltas
nos echamos al monte, campo a través, hasta alcanzar
el punto más alto de la excursión, el Mirador de
Malterrero a 1150 m.
El nombre ya lo dice todo pero la panorámica es
impresionante. Lástima del día grisáceo que impidió
ver el Pirineo en todo su esplendor. Allá abajo el
pantano de El Grado y los pueblos de Clamosa y
Abizanda y a nuestra espalda el Turbón.
Regreso hasta alcanzar otra vez el GR1 por pista de
tierra, con menos barro por ser terreno de gravas.
Allá a lo lejos una caseta sobre un cortafuegos. En
sus proximidades un alto para reagruparse. Rodeamos
el montículo para llegar a otro cortafuego muy
reciente. Nueva parada para evitar despistarse en el
cruce. Ya veíamos Grustán en frente. A veces la
vista engaña…
La distancia que tuvimos que recorrer fue grande ya
que la pista, otra vez embarrada, da un gran rodeo
para salvar un barranco bastante profundo.
Hacia las dos y media llegamos a Grustán. El pueblo
está despoblado desde los años 50 y todas las casas
están arruinadas. El único edificio que se mantiene
es la iglesia situada al final del pueblo.
Es una iglesia románica de nave única y ábside
semicircular. Llama la atención lo bien trabajadas
que están las piedras con numerosas marcas de
cantería. Hacia 1672, fecha del reloj de su fachada,
se recreció la torre y la escalera con piedra de
mampostería, de ahí las diferencias constructivas
del edificio.
El reloj de sol no funcionaba pero parece ser que a
todos marcaba claramente la hora de comer. Con
rapidez el personal tomó posiciones para dar cuenta
del menú que, como siempre, fue servido a la carta
de cada uno.
Una vez terminada la comida se reanudó la marcha en
dirección a Graus. Pronto alcanzamos un camino entre
olivos que nos dejó en el llano para salir a la
carretera frente a la Fuente de Regrustán.
Un poco más abajo, junto a las piscinas, nos
esperaba el bus. Un breve tiempo de asueto en Graus
para regresar a Huesca hacia las cinco y media de la
tarde.
La próxima salida será la 261, el 7 de febrero, por
Monegros. C.O.R.
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