TAA 260                   PANILLO -  GRUSTÁN – GRAUS                   17.01.10

 
 

EN TIERRAS DE GRAUS ENTRE ANTIGUOS Y NUEVOS MONASTERIOS

 

 


El pasado domingo tuvo lugar la primera salida senderista del año para Turismo por el Altoaragón. La lluvia del día anterior y el día gris no invitaban a una salida al monte por lo cual hubo algunas bajas. No obstante fueron 40 los senderistas los que participaron en la excursión por las tierras de Graus.
El punto de partida fue la ermita de la Virgen de la Collada, en término de Panillo. Desde ahí nos dirigimos hacia Pano. Antes de llegar al pueblo tomamos un camino a nuestra derecha para ascender y acceder a la ermita de San Antón.
Formó parte del antiguo monasterio de San Juan Bautista y fue confiado al abad Blasco de San Juan de Ruesta. Su esplendor duró hasta la conquista de Graus en 1083. Ramiro I fundó los monasterios los de S. Emeterio de Samitier y de San Juan de Pano, en las vertientes occidental y oriental del Cinca.
La iglesia, edificada hacia 1050/55, es de planta basilical y tiene tres naves. Sus tres ábsides están rematados con arquillos de estilo lombardo. Presenta algunas deficiencias constructivas de lo que se deduce una precipitada ejecución. Se conservan algunas construcciones y restos de murallas.
Pasando por delante de la ermita nos dirigimos hacia un mirador situado encima de las casas de Pano. Algunas están restauradas y otras en ruinas como la iglesia situada al fondo. El mirador se llenó de miradores para contemplar el paisaje y regresar rápidamente y realizar una tarea importante: el almuerzo.
Situados entre la bancada de la ermita y la barbacana de la pequeña plaza se realizó el avituallamiento acostumbrado para reponer fuerzas. Tras el almuerzo regreso al punto de partida: la Virgen de la Collada.
Una breve parada junto a la pequeña ermita que está situada en el cruce de caminos que se dirigen a Panillo-Troncedo, a Pano, a Puy de Cinca, al castillo de Pano, Panillo o Paniello.
Seguimos este último por una pista algo embarrada y con una ligera capa de nieve. Pronto nos desviamos a la izquierda por sendero, entre pinos, bojes y encinas, hacia los restos del castillo. Desde la ladera pudimos contemplar otro monasterio más moderno y lleno de colorido: el Templo Budista de Panillo situado más abajo.
El castillo, un conjunto religioso-militar en ruinas que ha sido consolidado y limpiado, ofrece buenas vistas sobre el entorno. Perteneció a una línea de fortificaciones cristianas con Clamosa, Samitier, Abizanda, etc. Fue edificado hacia 1060. Se conserva su torre cilíndrica y muy próxima los restos de la iglesia de Sta. Engracia de nave única.
Desde el castillo continuamos por pista embarrada y con más nieve hacia Grustán siguiendo el GR1. El camino gana altura y tras varias vueltas y revueltas nos echamos al monte, campo a través, hasta alcanzar el punto más alto de la excursión, el Mirador de Malterrero a 1150 m.
El nombre ya lo dice todo pero la panorámica es impresionante. Lástima del día grisáceo que impidió ver el Pirineo en todo su esplendor. Allá abajo el pantano de El Grado y los pueblos de Clamosa y Abizanda y a nuestra espalda el Turbón.
Regreso hasta alcanzar otra vez el GR1 por pista de tierra, con menos barro por ser terreno de gravas. Allá a lo lejos una caseta sobre un cortafuegos. En sus proximidades un alto para reagruparse. Rodeamos el montículo para llegar a otro cortafuego muy reciente. Nueva parada para evitar despistarse en el cruce. Ya veíamos Grustán en frente. A veces la vista engaña…
La distancia que tuvimos que recorrer fue grande ya que la pista, otra vez embarrada, da un gran rodeo para salvar un barranco bastante profundo.
Hacia las dos y media llegamos a Grustán. El pueblo está despoblado desde los años 50 y todas las casas están arruinadas. El único edificio que se mantiene es la iglesia situada al final del pueblo.
Es una iglesia románica de nave única y ábside semicircular. Llama la atención lo bien trabajadas que están las piedras con numerosas marcas de cantería. Hacia 1672, fecha del reloj de su fachada, se recreció la torre y la escalera con piedra de mampostería, de ahí las diferencias constructivas del edificio.
El reloj de sol no funcionaba pero parece ser que a todos marcaba claramente la hora de comer. Con rapidez el personal tomó posiciones para dar cuenta del menú que, como siempre, fue servido a la carta de cada uno.
Una vez terminada la comida se reanudó la marcha en dirección a Graus. Pronto alcanzamos un camino entre olivos que nos dejó en el llano para salir a la carretera frente a la Fuente de Regrustán.
Un poco más abajo, junto a las piscinas, nos esperaba el bus. Un breve tiempo de asueto en Graus para regresar a Huesca hacia las cinco y media de la tarde.

La próxima salida será la 261, el 7 de febrero, por Monegros. C.O.R.