9 de Mayo de 2010 - Pico Guara (2.077 metros)

La Pico a Pico cumple con la tradición en Guara

Como las gentes del campo de la Hoya en primavera no habíamos dejado de mirar al cielo durante la semana ante las previsiones borrascosas, en nuestro caso animados por la ilusión de un claro que nos permitiera cumplir con el programa de la ascensión a Guara por el bello itinerario previsto.   La noche templada no alejó el bochorno cargado de tormenta y la mañana se presentaba lluviosa. No obstante, como sabemos que la montaña siempre nos tiene sorpresas reservadas, unos cuantos acudimos a la cita con el ritual, y así pertrechados con nuestros mejores paraguas acudimos a la cita tempranera.

El ritual requiere abrir el ciclo y cerrarlo en esta cumbre del Pico de Guara y no importa tanto cumplir con el itinerario como pedir el permiso debido a la cumbre emblemática de la Sierra haciéndole los honores al hermoso Tozal para que no se sienta menospreciado cuando le dejemos a un lado camino de otras rutas pirenaicas “pico a pico”.

Y como la primavera caprichosa en cambios de tiempo, sabemos que la montaña aun puede dar más sorpresas, no dudamos en ir tomando las decisiones sobre la marcha, paso a paso.   Como para volverse siempre hay tiempo, no estamos en ninguna ruta ochomilista, nuestros guías Javier Sarasa y Lorenzo Ortas optan por “la alternativa de lluvia” con el beneplácito colectivo y el autobús trabajosamente nos deposita en Used más allá de Nocito para tomar el camino de Can de Used y las casetas de Fenales, topónimo que denota la riqueza de esta tierra antes cultivada, cuando aún vivían gentes por aquí.

Con el invierno lluvioso y frío que hemos tenido la tierra arcillosa no da abasto para tragar tanta humedad y los sisales salen a flote por todo el embarrado camino que tomamos.   En el refugio forestal de las casetas de Fenales después de un primer almuerzo al calor de un rápido improvisado fuego tomaremos la decisión que estaba en mente de la mayoría, avanzar como es costumbre en los de la Pico a Pico en ordenada fila hacia la cumbre.

Siguiendo el buen paso que nos marca Javier, a modo de guía alpino, nos adentramos en el bosque de pinares, altos bojes, y erizones que ahora parecen húmedas almohadillas, los “asientos de monja”, donde más vale ni mojados ni secos caerse encima.  Sin dificultad alguna llegamos a una cruz en la ladera que marca un hito en el camino entre la niebla espesa de la mañana.

Después de ordenar las diversas capas para atenuar la lluvia y aferrados al paraguas, pronto el bosque deja paso sin darnos cuenta a un terreno de altura por la amplia ladera.   El momento de salir a la cresta y cambiar de vertiente es para recordarlo porque se ponen a prueba los mejores paraguas de doble varilla y la resistencia a una granizada que no quiere hacernos cómodo el ascenso.  Ahí está la cumbre, 2077 m sobre su vértice geográfico,  rápidas fotos para dejar constancia,  especialmente los nuevos, que los hay y esta vez somos tres, entre nuevos afincados en la comarca y jóvenes que se inician por estas cumbres.  Tocará abrir el champán otro día que la ventisca invita al descenso.

En toda la cresta cimera la ventisca de bochorno campa sus vuelos sin respetos, por lo que en pocos minutos descendemos por el mismo itinerario para abandonar esta vertiente y protegernos en la suave ladera norte que hoy es la menos fría. Recompuestos podemos continuar el descenso sin sobresaltos.  Más aún porque Javier, previsor había recompuesto también algunos hitos del itinerario dejando huellas en la nieve fresca y reciente de la noche pasada, porque “no hay que despistarse donde no hay que despistarse”, ya que desde que no se hacen las antiguas labores de “aclareo” todo aparece tapizado o “vestido” como dicen por aquí.

Así sin darnos cuenta las humedades han ido quedando atrás, al hacer lo suyo los vientos para que la jornada termine soleada, y para disfrutar de una buena cerveza en la hermosa balconada de la fonda de Nocito, bonito pueblo restaurado, que nos permite contemplar, ahora sí, el paisaje de Guara por esta vertiente norte, y los Fragineto y Corcurezo que han quedado para otra de las muchas  jornadas montañeras que nos esperan.

Lola Mas