Ru77 Rutas por la Provincia - 11/09/05
ITINERARIO: SAN JUAN DE LA PEÑA ALTO - BOTAYA -ERMITA DE SAN ANDRÉS - ENA

VISITAS: Ermitas de Botaya e Izarbe.

   
 

Caminando por la cuna de Aragón

 

La salida 77, transcurrió por senderos del Sodoruel

Los senderistas de “Rutas” llevábamos bastante tiempo sin vernos. Los saludos recordaban que había pasado un tiempo sin compartir  juntos la ilusión por la naturaleza. De ese modo partíamos el pasado domingo de la Intermodal a las 7´30 para llegar hasta tierras de la Jacetania. Durante el viaje, amenas charlas contando las emociones y vivencias de los meses veraniegos.  

Así, tras poco más de hora y media de viaje, después de pasar por Santa Cruz de la Serós, hacemos parada en la explanada del Monasterio Alto de San Juan de la Peña, donde comprobamos las avanzadas las obras de rehabilitación llevadas a efecto en todo el entorno, lo que permitirá tener, entre otros alicientes, abierta al público la hospedería donde podremos alojarnos y pasar algún fin de semana.

A las 9´30 partimos de dicha pradera (1.200 m) tomando el sendero PR que se dirige hacia el Sureste en dirección a Botaya. Pasamos por los dos hermosos robles que se encuentran en dicha pradera y comprobamos los últimos días de uno de ellos; la sequía y la edad no perdonan. Bosque con el frescor de la mañana, manteniendo la humedad de la escasa lluvia de días pasados. Pinos, encinas, hayas, robles, acebos, junto con bojes, aliagas y enebros nos acompañan en esta primera parte boscosa del recorrido. Una zona de descenso brusco y, antes de recorrer los dos primeros kilómetros, enlazamos con la carretera que se dirige a Botaya. A los lados de la carretera se pueden observar hermosos robles de troncos descomunales y rugosos. Unos cientos de metros más  y llegamos a Botaya. Se observa en la lejanía el cubierto colocado en la torre de la iglesia que se encuentra  en proceso de restauración.

El almuerzo en el casco urbano, aprovechando los bellos rincones cercanos a la iglesia parroquial. Botaya, a 967 m, está habitado por una veintena de vecinos y se encuentra localizado en las estribaciones meridionales de la sierra de San Juan de la Peña, de cuyo monasterio dependió  durante siglos hasta que, en el siglo XIX, el histórico cenobio pasó a englobarse en dicho término de Botaya. Pueblo de excelentes casas tradicionales, con llamativas chimeneas. La nombrada anteriormente iglesia parroquial está dedicada a San Esteban, es un interesante edificio románico, con un magnífico tímpano esculpido  en la fachada sur.

Tras el almuerzo, nos apartamos unos minutos de la ruta a seguir y los aprovechamos para hacer una obligada visita a la interesante ermita románica de San Miguel, en el cementerio, apenas a un kilómetro del pueblo. Después, bordeando el pueblo por el sur, retomamos la pista que con la denominación de GR 95 nos llevará a la población de Ena. El recorrido, con vistas continuas del monte San Salvador hacia el oeste y las Peñas de San Juan al norte, se realiza ahora en ligero pero continuo descenso. Dejamos a la izquierda sin cogerlo el desvío que conduce a la ermita de San Adrián y caminando un kilómetro más llegamos a una nueva señalización en madera que nos indica el itinerario Botaya-Ena; a unos cientos de metros nos encontramos con el barranco de Zamarcones (830 m). Por él discurre una pequeña corriente, con seguridad los restos de los chubascos caídos en días pasados. A pesar de la máxima escasez de agua, el cauce del barranco que nos acompaña durante algún tiempo se encuentra verde y en sus márgenes se observan algunos huertos y alguna caseta que se está rehabilitando. Un ligero ascenso y, de nuevo en suave descenso, caminamos los pocos más de tres kilómetros que nos separan de la población donde daremos por concluida la primera marcha tras el descanso de los meses veraniegos. Ena es la población más norteña de la Hoya de Huesca, cabecera de un amplio valle y es, igualmente, municipio perteneciente a Las Peñas de Riglos; el núcleo poblacional se encuentra asentado entre dos barrancos y su casco urbano se divide en dos barriadas enlazadas por varias calles. Hacia el noreste, un poco separado, el barrio de El Palacio, donde destacan casa Ascaso, con singular horno exento, y casa Laborda. Su templo parroquial, dedicado a San Pedro, se levantó entre los siglos XVII y XVIII. Son de destacar, dentro de su arquitectura civil, el edificio de la cárcel municipal y casa Bergosal, con balcón y palomar en el hastial.

La comida, servida por el Bar de Ena se desarrolló en la carpa instalada para las fiestas en la plaza. Un paseo para disfrutar de sus hermosas chimeneas y viaje hacia la visita cultural vespertina, en concreto a la ermita de La Liena, situada en lo más alto de la localidad de Murillo de Gállego, con orígenes del siglo XIII-XV, pórtico y arcos interiores de estilo gótico y en su interior, además de las pinturas de la cabecera, se puede contemplar también un elaborado suelo construido con piedras de río. La bajada por las interesantes calles con magníficas portadas nos lleva hasta los autobuses; en ellos, tras un corto recorrido, recalamos de nuevo en la estación Intermodal. Despedida y la intención de encontrarnos el mes próximo con el fin de comenzar la siguiente ruta. Lizara y su espectacular entorno pirenaico nos esperan.