|
||||||||||
|
||||||||||
|
HUESCA.-Dos montañeros oscenses, socios de Peña Guara, y de los que entran en el apartado de ‘casi anónimos’, acaban de regresar de los Andes después de haber coronado con éxito el Aconcagua (6.960 metros) en su primera expedición de gran altura. Hablamos de Héctor Alagón, de Huesca, y de Pablo Matías, de Angüés. Ambos se liaron el petate por cuenta propia (la colaboración fue de empresas muy cercanas a ellos, como Euroaznar Supplies y Distribuciones Agrícolas Alto Aragón en el caso de Héctor y de Agropal en el de Pablo) para disfrutar de esta aventura que arrancó el 26 de noviembre y concluyó el pasado domingo. Para el porteo hasta el Campo Base, en Plaza de Mulas, a 4.500 metros de altitud, alquilaron unas mulas. El material que llevaban en las mochilas pesaba de 10 a 15 kilos y también fue novedoso para ambos el hecho de tener que derretir la nieve para hacerse de tres a cinco litros de agua diarios. Situaron el primer campo de altura (Nido de Cóndores) a 5.450 metros y el segundo (Berlín) a 5.960. “Lo porteamos nosotros todo, comida y tienda, y en Berlín dormimos en un refugio. El día 8 de diciembre hizo cima Pablo y yo -señala Héctor- tuve que esperar a la jornada siguiente, día 9, porque había tenido unas molestias en los dedos de los pies. Precisamente allí coincidimos con un grupo de españoles, entre los que se encontraban unos montañeros de Zaragoza”. Héctor Alagón es la viva imagen de la felicidad: “Ha sido una experiencia única. Tenemos mucha montaña, porque el Pirineo lo hemos recorrido al completo y también hemos estado en Alpes, y nos planteamos el objetivo de la cordillera andina y lo hicimos en plan aventurero y de buscarnos la vida”. Ninguno de los dos había pasado antes de los 4.900 metros de altitud y han podido comprobar que, a pesar de que el Aconcagua no planteó dificultades de nivel técnico, llegar casi a los siete mil metros es como para pensar en palabras mayores: “Hasta los 6.500 metros llevamos muy bien el tema de la respiración y el ritmo. Pero es a partir de esa altitud cuando se empieza a notar la fatiga y es necesario dosificar muy bien. En el último tramo de la ascensión, en la zona llamada La Canaleta, cuando das cinco o seis pasos tienes que descansar porque es duro”. La aclimatación tampoco fue un escollo: “Antes de emprender el viaje recibimos consejos de gente experimentada y una vez allí lo llevamos todo a rajatabla y la hicimos bastante bien”. Aunque ahora acaban de regresar, Héctor ya está pensando en preparar una nueva expedición. “Cuando volvamos a tener tiempo y dinero, no nos faltarán ganas de emprender otra aventura”, afirma. Después de superar con éxito esta expedición, no hacen ascos a un reto de mayor envergadura. ¿El Himalaya? “Yo estoy dispuesto a intentarlo”, responde con seguridad y confianza Héctor, que afirma sentirse muy motivado para disfrutar de este tipo de experiencias. |
||||||||||
|
|