EL GRUPO DE INVESTIGACIONES ESPELEOLÓGICAS DE PEÑA GUARA

La práctica de la espeleología en Peña Guara, se remonta al año 1966, cuando un grupo de montañeros del club intervinieron junto al Grupo de Espeleología de Badalona en el rescate de los restos de un pastor que perdió la vida al precipitarse en los 294 metros de caída que tiene la sima Grallera de Guara

Con la adquisición de 40 metros de escala y la utilización de las cuerdas que disponía la sección de montaña, se iniciaron una serie de actividades espeleológicas, que con mas ilusión que medios comenzaron la exploración del complejo kárstico de la Sierra de Guara y adyacentes. 

Progresivamente con la adquisición de nuevo material y la incorporación al grupo de nuevos miembros, se consolidó la sección de espeleología de Peña Guara. 

     

     

A principios de la década de los 70, el grupo cuenta ya con una veintena de miembros activos que desarrollan una actividad encomiable con la exploración de numerosas cavidades tanto en Guara como en el Pirineo. Se realizan varios descubrimientos arqueológicos de gran importancia, se inicia la exploración de los barrancos y cañones de la Sierra de Guara y se publican cuatro boletines del catálogo espeleológico de la provincia de Huesca, un trabajo que ha sido un referente para todos los espeleólogos que hemos ido detrás. 

En el año 1979 con la incorporación de nuevos miembros y la aparición de nuevos materiales y técnicas de exploración que destierran las (voluminosas y peligrosas) escalas, el grupo sufre una renovación y una etapa de frenética actividad, que consiste principalmente en revisar todo el catálogo de cavidades conocidas, incrementándolo y en muchos casos, aumentando los desarrollos y profundidades de las ya exploradas (gracias a esas nuevas técnicas y materiales que hacen posible “forzar” determinados puntos finales).

     

 
     

A principios de los 80 hay una nueva incorporación de miembros (estas incorporaciones siempre van precedidas de “bajas” en el grupo anterior con lo que la media a lo largo de la existencia del GIE de Peña Guara siempre ha rondado los 20 miembros activos). Gracias al nivel alcanzado en los años precedentes se inicia la búsqueda de una zona de trabajo con potencial para la existencia de grandes cavidades y a ser posible “virgen”, cosa que resulta imposible por la proliferación de grupos (catalanes y franceses principalmente) que copan todas las zonas kársticas del Pirineo. Finalmente la zona de Alanos-Peña Forca es la elegida, se realizan grandes campañas de verano y los primeros vivacs subterráneos para poder prolongar las exploraciones varios días en el interior de la cavidad. Puntualmente el GIE colabora en la exploración de la sima del Barranco de la Payón C-9 con espeleólogos zaragozanos, y es donde nos empezamos a “codear” con las grandes cavidades, bajando por primera vez a cotas que ya superan los –500 m. de profundidad.  

En el año 1984 y tras acuerdo en asamblea se disuelve la Federación Aragonesa de Espeleológia y origina una serie de problemas que derivan en un período de baja actividad del GIE, no así de todos sus miembros ya que los mas activos y sin ganas de problemas, inician una nueva etapa de la espeleología oscense, creando la Sociedad Aragonesa de Espeleología que intenta aglutinar a todos los espeleólogos aragoneses y mas tarde el Colectivo Escuaín un grupo de individuos cuyo fin es la práctica de la espéleo, abriendo las puertas a espeleólogos de cualquier otro club español, sin mas requisito que un alto nivel técnico para las exploraciones que se desarrollan.

     

 

     

La fórmula funciona, y con la continuidad de los espeleólogos oscenses y los apoyos puntuales del resto del Colectivo, se desarrollan una serie de exploraciones que incrementa el conocimiento del mundo subterráneo en esa parte del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido. La conexión del “Meandrico de Gurrundué” con “Las fuentes de Escuaín” con más de cuatro Km de desarrrollo y -805 m de desnivel entre bocas, que la convierten en la 6ª integral mas grande del mundo es uno de los logros mas relevantes. 

En 1996 vuelve la normalidad al G.I.E., varios cursos de iniciación son fuente de nuevos miembros que inician una nueva etapa con renovadas ilusiones y se recupera la actividad de exploración en toda la provincia y aunque los resultados deportivamente hablando no son de gran relevancia, se prosiguen las labores de catalogación y topografía de numerosas cavidades y se realizan varios hallazgos arqueológicos de gran interés,  sobre todo dos de pinturas rupestres. Varios miembros  comienzan a hacer espeleobuceo y se revisan numerosos sifones terminales, con resultados muy interesantes, siendo la superación de cuatro de ellos en la Cueva de San Clemente en Arguís la mas fructífera (el 5º de ellos de mas de 100 m de longitud, no se llegó a superar por las dificultades técnicas que incrementaban el riesgo de accidente, una premisa que siempre se ha respetado con absoluta rigurosidad, NO SE PUEDE ASUMIR NINGÚN RIESGO DENTRO DE UNA CUEVA, la hostilidad del medio y la dificultad de realizar un rescate en el interior de una cavidad hace que las medidas de seguridad que adoptemos sean muy superiores para cualquier obstáculo de lo que lo serían para ese mismo paso en el exterior. 

En la actualidad, la actividad se ha reducido a alguna exploración puntual, y algunas revisiones esporádicas de alguna cavidad, siendo una nueva corriente de “disfrute” de la montaña en todas sus posibilidades, común en los espeleólogos actuales, combinando esta actividad con otras muchas que mantienen nuestro contacto con la montaña. 

Evidentemente, no podemos pasar mucho tiempo lejos de nuestro “mundo subterráneo”, porque es en cada cueva y cada sima donde encontramos un mundo singular, único, irrepetible, variado y atrayente, que justifica como pocos su estudio y hace que nuestro esfuerzo sea de algún modo útil para el conocimiento de nuestro medio y acercar este mundo desconocido al resto de la población que de otro modo desconocería los secretos que encierran nuestras montañas. 

Grupo de Investigaciones Espeleológicas de Peña Guara