Ascenso al pico Aneou

 

 

 

Construcción de igloo

 

 

 

 

 

 

   

Iniciarse al Esquí de Montaña

Como viene siendo habitual durante los últimos 20 años, los Clubes Peña Guara y Montañeros de Aragón de Barbastro están llevando a cavo entre los meses de enero y febrero el curso provincial de iniciación al esquí de montaña o travesía.

El esquí de montaña es una disciplina deportiva que combina dos deportes: el alpinismo y el esquí alpino. Con la suma de estas modalidades se abren nuevos horizontes para la práctica de actividades en alta montaña en época invenal que sin esta combinación resultarían muy dificultosas ya que la nieve profunda presente durante esta época obstaculiza seriamente el avance andando y si a esto añadimos el placer que supone descender esquiando por laderas vírgenes de la alta montaña invernal, una montaña blanca y resplandeciente distinta de aquella que recordamos de la época estival, nos encontramos ante una llamada muy tentadora para los amantes de la montaña y del esquí. Para iniciarse en esta modalidad es necesario de antemano poseer unos conocimientos básicos de técnica alpina y de esquí alpino a nivel de viraje fundamental fuera de pista. Considerando que es un deporte que conlleva cierto riesgo, no es recomendable iniciarse de forma autodidacta, razón por la que los organizadores del curso ofrecen la posibilidad de adquirir una serie de conocimientos básicos para disfrutar de esta modalidad de la forma más segura posible.

El desarrollo del curso consta de 6 jornadas de actividades prácticas en la montaña y 8 horas de teoría. El programa del curso incluye todos los aspectos relacionados con la actividad empezando por el material a utilizar, técnicas de progresión tanto de ascenso como de descenso adaptadas al material específico, trazado de huella, elección de itinerarios, papel con esquís, descenso encordados, montaje de camilla de fortuna y descenso de las mismas, localización de ARVA (Aparato de Rescate de Víctimas de Avalancha), nivología, aludes, catas de nieve, climatología invernal, primeros auxilios terminando con un vivac durante el último fin de semana del curso. Cabe destacar la insistencia y el tiempo destinado al tema de la seguridad, sobre todo en lo referente a las avalanchas ya que estadísticamente es el factor que implica mayor riesgo en esta actividad, durante el curso, además de charlas teóricas sobre el tema, se llevan a cabo sobre el terreno varias tipos de test o catas en el manto nivoso con la finalidad de determinar la estabilidad de la nieve y el riesgo de avalancha complementado con la elección del itinerario más seguro, la separación idónea entre los esquiadores y la recomendación más elemental, la de no salir al monte los días de alto riesgo.

Una vez finalizado el curso, la sección de montaña del club Peña Guara, organiza una serie de salidas promocionales destinadas principalmente a los recién iniciados a esta modalidad con el fin de que vayan adquiriendo experiencia y afianzando los conocimientos adquiridos durante el curso de paso que entablan nuevas amistades.

Para esta temporada se han programado 3 salidas promocionales, el 19 de febrero se propone ascender al pico Petrechema desde Linza, en el valle de Ansó, el 5 de marzo está previsto ascender a los picos Peyrelue y Portalet en el valle de Tena y el 19 de marzo iremos al pico Mulleres en la Ribagorza, ascendiendo por la vertiente aragonesa, desde la boca sur del túnel de Viella para descender por la vertiente catalana hasta la boca norte del túnel.

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Breve historia del Esquí de Montaña

     
 

Cata de nieve

 

 

Ascensión al pico Fenías

 

 

 
   

Los vestigios más antiguos de la existencia del esquí datan nada menos que de 2500 años antes de Cristo en las pinturas rupestres de Rodoy, Noruega. No es de extrañar si tenemos en cuenta que en esas latitudes se encuentra el suelo cubierto de nieve profunda durante 8 meses al año. También en Noruega, esta vez en la región de Telemark, se sitúa el inicio del esquí moderno por la mitad del siglo XIX, coincidiendo con la revolución industrial y el desarrollo de una clase media con posibilidades de dedicar el tiempo libre a la práctica de deportes, el esquí pasó de ser un mero medio de transporte a utilizarse con fines de ocio y competición. A partir de aquí surgieron nuevos esquís curvados y más cortos, fijaciones más elaboradas que permitían movilidad para el talón a la vez que un mayor control sobre el esquí consiguiendo descensos más eficaces, prototipo del esquí moderno. Iniciado el siglo XX, el esquí se exporta de los países nórdicos a los Alpes surgiendo nuevas modalidades con la ayuda de los remontes mecánicos y las pistas de nieve adaptada.

Respecto al esquí de montaña, que mantiene cierta similitud con aquel esquí inicial de desplazamiento aunque adaptado a pendientes más pronunciadas, es utilizado en un principio por los ejércitos con dominios montañosos y más tarde por precursores alpinistas que desde finales del XIX utilizan los esquís en ascensiones y travesías por los Alpes alcanzando hitos tan importantes como son la Alta Ruta Chamonix – Zermat realizada en enero de 1903 o la ascensión al Montblanc en 1904. A los Pirineos llegarían los primeros esquís en la primera década del pasado siglo por los Rasos de Peguera y valle de Ribes de la mano de excursionistas catalanes. El 16 de marzo de 1914, el Pireneista francés Jean Arlaud acompañado de Falisse asciende al Aneto con esquís, en abril de 1921 lo haría Lluis Estasen con un grupo de compañeros del CEC, en 1966 se lleva a cabo la primera travesía integral de los Pirineos con esquís por la vertiente Española en 37 días. En las décadas 70 y 80 debido a la proliferación del esquí alpino entre montañeros y las mayores posibilidades para el equipamiento del material apropiado, aumenta considerablemente el número de adeptos al esquí de montaña siguiendo esa tendencia ascendente hasta nuestros días.

En la actualidad se ha extendido la práctica del esquí de montaña de tal forma que en los fines de semana de marzo a mayo pueden coincidir en algunos itinerarios clásicos como puede ser el Aneto, más de un centenar de personas. No obstante todavía existen multitud de itinerarios poco o nada concurridos para aquellos que huyen de las aglomeraciones.