Breve historia del Esquí de Montaña

 

Los vestigios más antiguos de la existencia del esquí datan nada menos que de 2500 años antes de Cristo en las pinturas rupestres de Rodoy, Noruega. No es de extrañar si tenemos en cuenta que en esas latitudes se encuentra el suelo cubierto de nieve profunda durante 8 meses al año. También en Noruega, esta vez en la región de Telemark, se sitúa el inicio del esquí moderno por la mitad del siglo XIX, coincidiendo con la revolución industrial y el desarrollo de una clase media con posibilidades de dedicar el tiempo libre a la práctica de deportes, el esquí pasó de ser un mero medio de transporte a utilizarse con fines de ocio y competición. A partir de aquí surgieron nuevos esquís curvados y más cortos, fijaciones más elaboradas que permitían movilidad para el talón a la vez que un mayor control sobre el esquí consiguiendo descensos más eficaces, prototipo del esquí moderno. Iniciado el siglo XX, el esquí se exporta de los países nórdicos a los Alpes surgiendo nuevas modalidades con la ayuda de los remontes mecánicos y las pistas de nieve adaptada.

Respecto al esquí de montaña, que mantiene cierta similitud con aquel esquí inicial de desplazamiento aunque adaptado a pendientes más pronunciadas, es utilizado en un principio por los ejércitos con dominios montañosos y más tarde por precursores alpinistas que desde finales del XIX utilizan los esquís en ascensiones y travesías por los Alpes alcanzando hitos tan importantes como son la Alta Ruta Chamonix – Zermat realizada en enero de 1903 o la ascensión al Montblanc en 1904. A los Pirineos llegarían los primeros esquís en la primera década del pasado siglo por los Rasos de Peguera y valle de Ribes de la mano de excursionistas catalanes. El 16 de marzo de 1914, el Pireneista francés Jean Arlaud acompañado de Falisse asciende al Aneto con esquís, en abril de 1921 lo haría Lluis Estasen con un grupo de compañeros del CEC, en 1966 se lleva a cabo la primera travesía integral de los Pirineos con esquís por la vertiente Española en 37 días. En las décadas 70 y 80 debido a la proliferación del esquí alpino entre montañeros y las mayores posibilidades para el equipamiento del material apropiado, aumenta considerablemente el número de adeptos al esquí de montaña siguiendo esa tendencia ascendente hasta nuestros días.

En la actualidad se ha extendido la práctica del esquí de montaña de tal forma que en los fines de semana de marzo a mayo pueden coincidir en algunos itinerarios clásicos como puede ser el Aneto, más de un centenar de personas. No obstante todavía existen multitud de itinerarios poco o nada concurridos para aquellos que huyen de las aglomeraciones.