DE PASO POR EL VOLCÁN
TRAVESÍA POR LA SIERRA DE LA CARRODILLA Y SUS ESTRIBACIONES
El frío reinante de esta despejada mañana en
la que despierta este tercer domingo de Diciembre, se hace
patente cuando el autobús nos deja en la parte baja de la
noble y muy antigua villa de Fonz, precisamente cuando
tímidos rayos de sol comienzan a invadir el paisaje.
Caminamos en solitario por sus ascendentes y señoriales
calles flanqueadas por antiguas casonas de elegante traza y
nobleza, hasta alcanzar la Plaza Mayor y los importantes
monumentos que la conforman, circunstancia afortunada que en
1.976 hizo fuese declarada monumento histórico artístico de
carácter nacional. Ahora mismo se está restaurando la
escalinata por la que se accede a su renacentista parroquial
de la Asunción (consagrada en Mayo de 1.616).
Caminando por la parte superior en dirección
a la sierra, vemos el desvío señalizado que conduce a la
ermita de San José y un poco más adelante una acertada área
de recreo desde la que se contemplan buenas vistas. La
llanura está inmersa en brumas matinales de las que
sobresale el Monasterio del Pueyo de Barbastro en el primer
baño de sol. Muy cercano se halla el “pozo de chelo”
–señalizado- y con cuidado, linternas y frontales,
contemplamos su oscuro y amplio volumen, así como la
reciedumbre de los sillares que componen la pétrea
estructura de sus muros y bóveda. Retrocediendo unos metros
nos adentramos por una amplia pista en la que al comienzo
señala la dirección a seguir hacia “el Ojo de la Fuente”,
“Mina Flores” y “El Volcán”. Hace bastante frío -caminando
no tanto- pero lo delata la dureza del terreno helado bajo
nuestras botas y las formaciones de hielo en la variada
vegetación.
Más adelante, en un cruce de pistas, aparecen
de nuevo los carteles. A la izquierda –Ojo de la Fuente- y a
la derecha –Mina Flores y el Volcán-. En un acertado panel
se ilustra al caminante sobre algunas características de la
galería abovedada de origen árabe, atribuida al moro Flores,
y que en 1.848 aprovechando el túnel excavado, el municipio
proyectó trasvasar el agua de un valle a otro, hasta el
pueblo, continuando la galería de piedra. El manantial
captador es el mismo que actualmente abastece a Fonz y que
no es otro que “el Ojo de la Fuente”. Completa la
información con la trascripción de algunos planos originales
del autor del proyecto, D. Tomás Sabán, arquitecto del
Cuerpo Nacional de Minas. Los “estudiosos del agua” en la
Expo 2.008 de Zaragoza, tienen aquí un buen tema de
investigación y divulgación.
Continuando la ascendente ruta y siguiendo
las marcas ahora establecidas mediante cintas de plástico
anudadas en algunos árboles, llegamos al “Volcán”. Se trata
de una sima que recibe este nombre, por el vapor de agua que
asciende en fríos días de invierno, por la diferencia de
temperatura y humedad existente entre el interior y
exterior, apreciándose en su embocadura el calorcillo que
desprende y que se constata al comprobar cómo se está
deshelando la escarcha caída sobre las ramas de la higuera
que crece en su interior. Descendemos por medio del bosque
hacia las inmediaciones del “Ojo de la Fuente” y después a
unos campos de cultivo, para acceder a la pista en la que
por fin tomamos contacto con el sol. Estupendo sitio para
almorzar. Siguiendo el G.R. 18 pasamos junto a “Torre
Balero” por bonito sendero entre variada vegetación,
llegando a la Cruceta de Alins en donde nuevos indicadores
señalan las direcciones hacia La Carrodilla, Aguinalíu,
Alins del Monte y Calasanz.
Es muy agradable caminar por estos parajes un
tanto agrestes en los que aparecen bastantes olivares
–algunos sin cultivar- y con una temperatura que aun fría,
es más asequible que la de horas precedentes. Se divisa en
lo alto el Monasterio de La Carrodilla y por senda en subida
y bajada llegamos al agradable entorno del barranco de Los
Cigüés. Un par de kilómetros más en línea ascendente y
estamos en La Carrodilla. Como quiera que vamos bien de
horario, descansamos un buen rato en la explanada de este
importante santuario atendido por la Cofradía de Amigos de
La Carrodilla, de Estadilla, que acude cada año en romería
el Viernes de Dolor -el anterior a Viernes Santo- ofreciendo
a los concurrentes un plato de judías con un panecillo
bendecido. Hasta aquí se accede cómodamente con cualquier
vehículo desde Estadilla y bien que merece la pena.
Precisamente llegan algunas personas con las llaves del
inmueble ofreciéndonos visitar la iglesia y sin dudarlo nos
encontramos en su espacioso interior escuchando las sucintas
explicaciones que nos da una amable señora –gracias de
nuevo- respecto a las circunstancias que concurrieron en la
erección precisamente aquí del monasterio y su posterior
trayectoria.
Frente al santuario parte una senda
–señalizada- que en pocos minutos nos lleva hasta el Forau
del Cocho, unos covachos que atestiguan la prehistórica
presencia humana merced a las representaciones en rojo de un
ciervo, una pequeña cabra y unos puntos, todo ello protegido
por verjas. A saber dónde estará lo que los depredadores
saquearon en su momento. Retrocedemos unos metros y tomando
un pendiente itinerario marcado por hitos de piedra en el
barranco, vamos ascendiendo hasta la cima de El Buñero
(1.110 m.) cuyo vértice geodésico comporta la cota más alta
de esta Sierra de La Carrodilla. Con un cielo totalmente
despejado, la panorámica en todas direcciones es muy amplia
y hermosa renunciando a destacar alguna en particular. Son
poco más de las dos de la tarde y no cabe duda que vamos a
comer aquí a “tresaire”, bajo las instalaciones de
repetidores y antenas. Tras la sobremesa nos damos cuenta
que ya no hacemos nada aquí puesto que se está levantando un
viento frío que invita a ponerse en movimiento por lo que
sin dudarlo nos disponemos a efectuar los cerca de diez
kilómetros en descenso que nos separan de Aguinalíu. En la
Caseta del Sol dejamos el G.R. 18 para a buen paso cruzar
más tarde por unos campos de labor próximos a las torres
metálicas de la ¿desechada? autopista eléctrica Aragón-Cazaril.
A nuestra derecha vamos viendo en las lazadas de la pista el
altivo emplazamiento de Juseu, lugar de nacimiento de
nuestro acompañante amigo José Antonio.
Cuando ya el sol prodiga sus últimos rayos en
las cimas que nos rodean, avistamos el fantasmagórico
caserío de Aguinalíu en su parte alta, con la iglesia
rodeada de semiderruídas edificaciones con vanos vacíos y
estrechas callejuelas ubicadas en un declive muy
pronunciado, lo cual le confiere la típica estructura urbana
medieval pensada en la autodefensa. En la parte baja están
las casas más habitadas de moderno trazado y precisamente
aquí es donde ya nos está esperando el autobús con su
confortable calefacción. De regreso a Huesca alguien comenta
que va a cambiar el tiempo y que se anuncian borrascas de
agua y nieve. Bienvenidas sean que buena falta hace. En Peña
Guara nos cogerán durante algunas horas en el salón de actos
de la Diputación contemplando las magníficas proyecciones
sobre excepcionales gestas de alta montaña en la tan
tradicional semana de San Úrbez y que este año se cerrará
con una cena-gala el próximo sábado día 22, como colofón de
este prolífico 75 aniversario del Club. Los senderistas nos
volveremos a ver en Navidad en el belén montañero de las
Gorgas de San Julián y por supuesto en las excursiones ya
programadas para el próximo año. Feliz Pascua para todos.