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No es la primera vez que
queríamos ascender al Loustou, en el programa de hace dos años hubo
que cambiar esta excursión porque el túnel de Bielsa estaba cerrado
y se improvisó una bonita ascensión al pico Robiñera.
Este año hemos tenido más
suerte y hemos disfrutado de una preciosa excursión con un tiempo
excelente.
A las cinco y media de la
mañana, cuando los trasnochadores comienzan a barajar la posibilidad
de irse a dormir, partimos rumbo a Rioumajou, pequeño valle francés,
al otro lado del túnel de Bielsa.
En esta ocasión vamos en coches
porque la carretera que se adentra en el valle, aunque está
perfectamente asfaltada, tiene un par de puentes estrechos
imposibles para un autobús. En la boca norte del túnel, ya en
Francia, nos reagrupamos para ir en caravana hasta Tramezaïgues
donde está el desvío hacia Rioumajou. Cruzamos el pueblo y
remontamos la pista asfaltada que se adentra en el valle. Al final
del asfalto están las granjas de Frédançon, a
unos 1.380 metros de altura, donde dejamos los coches y comenzamos
la excursión.
Cruzamos
el río que baja desde el fondo del valle de Rioumajou y nos
adentramos por el valle de la izquierda, en dirección sur, siguiendo
una pista que enseguida abandonamos para atravesar un bosque de
magníficos pinos, algunos ejemplares realmente son espectaculares,
siguiendo un sendero perfectamente señalizado con mojones que poco a
poco se va empinando en dirección a un arroyo de aguas espumosas que
parecen brotar del medio de la ladera.
Los
veintisiete montañeros que participamos en esta ascensión formamos
una pequeña serpiente multicolor que destaca en el verdor de la
pradera que este año tan lluvioso está más frondosa que nunca.
Numerosas flores jalonan la senda que seguimos y nos hacen disfrutar
de un entorno de Alta Montaña sencillamente impresionante.
Casi a dos
mil metros de altura, cuando comienzan a escasear los pinos, una
avalancha caída quien sabe cuando, ha dejado su huella de naturaleza
salvaje en forma de pinos arrancados de cuajo y amontonados
caóticamente al final de su trayectoria.
El sendero
va trepando la ladera en franca ascensión hacia lo más alto del
Loustou y las cumbres de los alrededores aparecen a nuestra vista.
La cara norte de los Culfredas nos llama la atención por su
espectacularidad y al norte podemos distinguir las cumbres del
Neuvielle y el Midi de Bigorre con su observatorio la antena
característica.
Aunque el
pronóstico meteorológico alertaba de que iba a ser el día más
caluroso de este verano, la verdad es que el fuerte viento de sur,
algo fresco para ser bochorno, nos proporciona una agradable
temperatura que hace más llevadera la ascensión.
Cuando
llegamos a los 2.100 metros alcanzamos un rústico refugio hecho de
piedras y perfectamente acoplado al paisaje. Una fuente que surge en
las inmediaciones de este refugio-cabaña nos da la excusa de parar
para echar un refrigerio y reponer fuerzas.
Aunque hoy
no ha venido Javier, conseguimos llevar un paso cansino y,
lentamente, sin que nuestras piernas se den cuenta, vamos ganando
metros y pronto alcanzamos las pedreras de la parte más alta, muy
cerca ya de la cresta somital. Apenas unos neveros sobreviven
adosados a la pared norte del Loustou, el resto es una pared rocosa
vertical que surge de los derrubios que tenemos que atravesar.
Por un
camino apenas marcado entre la pedrera atravesamos hacia la derecha
para ganar la cresta. Aquí tenemos que caminar con cuidado para no
tirar piedras a los más rezagados. No obstante, a pesar de la ruina,
el terreno es franco y subimos sin más problema.
La cresta
es ancha y por su vertiente este, afortunadamente al abrigo del
fuerte viento que soportamos a estas alturas, encontramos unas
trazas de sendero que facilita la travesía sorteando la parte más
aérea de la arista. Enseguida llegamos a la cima del Loustou y
podemos disfrutar de una soberbia vista. Hemos tardado casi cuatro
horas y media desde que salimos de Rioumajou, unos 1.650 metros más
abajo.
La cima es
una cresta alargada y algo afilada donde solo la presencia de un
mojón de piedras ayuda a adivinar cual es el punto más alto. No
obstante, algunos recorren todas las pseudocimas, por si acaso.
Desde arriba descubrimos la otra vertiente y aparecena nuestra vista
el macizo del Perdiguero con las cumbres del Quayrac, Lezar,
Crabioules, Seil dera Baquo, el mismo Perdiguero, … y detrás de
ellos el macizo de la Maladeta entre el que destaca el Aneto. Más
cerca y en la misma dirección, el Poset, el Espadas y los Eristes, y
delante de ellos el macizo del Gran Bachimala. Hacia el sur se
distinguen el Cotiella y, mucho más lejos, Guara. También hay una
excelente vista sobre el macizo de Monte Perdido y La Munia. Y mucho
más lejos el Vignemale.
Después de
un buen rato disfrutando de la excelente vista que tiene esta
cumbre, desandamos el camino y descendemos por los empinados prados
en dirección al fondo del valle a donde llegamos tres horas más
tarde y damos por finalizada esta nueva edición del Pico a Pico. |