15 de julio de 2007 - Pico "Loustou" (3.032 metros)

 
     
 

No es la primera vez que queríamos ascender al Loustou, en el programa de hace dos años hubo que cambiar esta excursión porque el túnel de Bielsa estaba cerrado y se improvisó una bonita ascensión al pico Robiñera.

Este año hemos tenido más suerte y hemos disfrutado de una preciosa excursión con un tiempo excelente.

A las cinco y media de la mañana, cuando los trasnochadores comienzan a barajar la posibilidad de irse a dormir, partimos rumbo a Rioumajou, pequeño valle francés, al otro lado del túnel de Bielsa.

En esta ocasión vamos en coches porque la carretera que se adentra en el valle, aunque está perfectamente asfaltada, tiene un par de puentes estrechos imposibles para un autobús. En la boca norte del túnel, ya en Francia, nos reagrupamos para ir en caravana hasta  Tramezaïgues donde está el desvío hacia Rioumajou. Cruzamos el pueblo y remontamos la pista asfaltada que se adentra en el valle. Al final del asfalto están las granjas de Frédançon, a unos 1.380 metros de altura, donde dejamos los coches y comenzamos la excursión.

Cruzamos el río que baja desde el fondo del valle de Rioumajou y nos adentramos por el valle de la izquierda, en dirección sur, siguiendo una pista que enseguida abandonamos para atravesar un bosque de magníficos pinos, algunos ejemplares realmente son espectaculares, siguiendo un sendero perfectamente señalizado con mojones que poco a poco se va empinando en dirección a un arroyo de aguas espumosas que parecen brotar del medio de la ladera.

Los veintisiete montañeros que participamos en esta ascensión formamos una pequeña serpiente multicolor que destaca en el verdor de la pradera que este año tan lluvioso está más frondosa que nunca. Numerosas flores jalonan la senda que seguimos y nos hacen disfrutar de un entorno de Alta Montaña sencillamente impresionante.

Casi a dos mil metros de altura, cuando comienzan a escasear los pinos, una avalancha caída quien sabe cuando, ha dejado su huella de naturaleza salvaje en forma de pinos arrancados de cuajo y amontonados caóticamente al final de su trayectoria.

El sendero va trepando la ladera en franca ascensión hacia lo más alto del Loustou y las cumbres de los alrededores aparecen a nuestra vista. La cara norte de los Culfredas nos llama la atención por su espectacularidad y al norte podemos distinguir las cumbres del Neuvielle y el Midi de Bigorre con su observatorio la antena característica.

Aunque el pronóstico meteorológico alertaba de que iba a ser el día más caluroso de este verano, la verdad es que el fuerte viento de sur, algo fresco para ser bochorno, nos proporciona una agradable temperatura que hace más llevadera la ascensión.

Cuando llegamos a los 2.100 metros alcanzamos un rústico refugio hecho de piedras y perfectamente acoplado al paisaje. Una fuente que surge en las inmediaciones de este refugio-cabaña nos da la excusa de parar para echar un refrigerio y reponer fuerzas.

Aunque hoy no ha venido Javier, conseguimos llevar un paso cansino y, lentamente, sin que nuestras piernas se den cuenta, vamos ganando metros y pronto alcanzamos las pedreras de la parte más alta, muy cerca ya de la cresta somital. Apenas unos neveros sobreviven adosados a la pared norte del Loustou, el resto es una pared rocosa vertical que surge de los derrubios que tenemos que atravesar.

Por un camino apenas marcado entre la pedrera atravesamos hacia la derecha para ganar la cresta. Aquí tenemos que caminar con cuidado para no tirar piedras a los más rezagados. No obstante, a pesar de la ruina, el terreno es franco y subimos sin más problema.

La cresta es ancha y por su vertiente este, afortunadamente al abrigo del fuerte viento que soportamos a estas alturas, encontramos unas trazas de sendero que facilita la travesía sorteando la parte más aérea de la arista. Enseguida llegamos a la cima del Loustou y podemos disfrutar de una soberbia vista. Hemos tardado casi cuatro horas y media desde que salimos de Rioumajou, unos 1.650 metros más abajo.

La cima es una cresta alargada y algo afilada donde solo la presencia de un mojón de piedras ayuda a adivinar cual es el punto más alto. No obstante, algunos recorren todas las pseudocimas, por si acaso. Desde arriba descubrimos la otra vertiente y aparecena nuestra vista el macizo del Perdiguero con las cumbres del Quayrac, Lezar, Crabioules, Seil dera Baquo, el mismo Perdiguero, … y detrás de ellos el macizo de la Maladeta entre el que destaca el Aneto. Más cerca y en la misma dirección, el Poset, el Espadas y los Eristes, y delante de ellos el macizo del Gran Bachimala. Hacia el sur se distinguen el Cotiella y, mucho más lejos, Guara. También hay una excelente vista sobre el macizo de Monte Perdido y La Munia. Y mucho más lejos el Vignemale.

Después de un buen rato disfrutando de la excelente vista que tiene esta cumbre, desandamos el camino y descendemos por los empinados prados en dirección al fondo del valle a donde llegamos tres horas más tarde y damos por finalizada esta nueva edición del Pico a Pico. 

 
 

Fotos de la excursión