28 y 29 de Julio de 2007 - Pico "Besiberri Norte" (3.014 metros)

 
     
 

Cuando llegamos al parking de Caldas de Boi termina el trayecto para el autobús, hemos tardado dos horas y media desde Huesca y a partir de aquí comienza la excursión. Somos veinticinco participantes, la dificultad de la ascensión al Besiberri Norte no aconseja ir más gente.

La presa de Cavallers dista unos cuatro kilómetros de Caldas pero, aunque una estrecha carretera llega hasta la misma presa, no se permite el paso de autobuses y tenemos que llegar hasta allí caminando. Estamos en la entrada del Parque Nacional D’Aigües Tortes y Estany Sant Maurici, y a los pocos metros del acceso un camino marcado con postes amarillos nos permite eludir el asfalto y alcanzar la presa de Caballers a través de los prados. Atravesamos un campamento infantil y más arriba, grandes bloques graníticos que algunos escaladores intentan superar, nos dan la bienvenida a este mundo de rocas y agua. Una hora más tarde ya estamos bordeando el lago represado en dirección al refugio Ventosa y Calvell donde pasaremos la noche. Vamos rápido, no podemos disfrutar del magnífico paisaje que nos rodea porque la cena es a las ocho y tenemos el  tiempo más que justo.

Tres horas más tarde (700 metros de desnivel) llegamos al refugio. Hace una tarde magnífica y, ahora sí, podemos contemplar tranquilamente el panorama que nos rodea. El refugio es una modesta construcción, bien integrada en el entorno, al lado del estany Nere y rodeado de bonitas montañas entre las que destacan al norte las crestas de Travesani que a modo de sierra van ascendiendo hasta la cumbre del mismo nombre. Al oeste el macizo de los Besiberris con las cumbres del Comoloformo, el Besiberri Sur y el Besiberri Norte, la cumbre que queremos escalar mañana, y siguiendo el cordal hacia el norte la cumbre de Harlé, el esbelto Pa de Sucre, que recuerda bastante al Pa de Sucre de Sao Paulo en Brasil, y la cumbre del Tumeneja. Grandes nubarrones llenan el cielo dando al paisaje un aspecto más impresionante si cabe.

El domingo no madrugamos demasiado, hasta las seis y media no nos pueden dar el desayuno, así que son más de las siete cuando comenzamos a caminar. Aunque estaba previsto bajar hasta la Pleta de Riumalo para seguir por el valle en dirección a  lago de Malavesina, decidimos seguir un camino que bordea por los lagos de Tumeneja en dirección a la Brecha de los Sarrios por donde se puede alcanzar la parte superior del circo de Malavesina, ya a los pies de los contrafuertes cimeros del Besiberri Norte.

Al principio el camino está muy bien marcado pero cuando nos desviamos hacia los Estanys de Tumeneja en camino se pierde y hay que estar atentos a los mojones que marcan la dirección. Cuando llegamos al Ibón Alto e Tumeneja el sentido de la orientación nos dice que hay que bordear por el sur pero los mojones van por el norte. No hacemos caso al instinto y seguimos los mojones. Cuando nos damos cuenta del error ya no vale la pena dar la vuelta y terminamos de bordear el lago para encontrar el camino correcto. No es mucha distancia pero el camino es incómodo, grandes bloques de granito blanco que obligan a una gimnasia de sube y baja, y empleamos casi una hora en corregir el rumbo. Bueno, nos tomamos con deportividad el error del guía (que por cierto soy yo, mea culpa) y buscamos el lado bueno del asunto: “así hemos conocido mejor este laberinto de lagos y canchales”.

Ya en el camino correcto, bueno, mejor que hablar de camino vamos a hablar de dirección correcta, llegamos al pequeño lago (está claro que por estos lares les dicen estanys) de Clota donde por fin termina el ejercicio de subir y bajar sin apenas ganar altura, y comenzamos la ascensión en dirección a la Brecha de los Sarrios. Estamos debajo de los contrafuertes que forman la Punta Harlé , frente a nosotros está la cadena de los Besiberris y al otro lado, hacia el este, se levanta magnífico el conglomerado de cimas que forman la Punta Alta, un tresmil que ya ascendimos hace unos años.

Cuando llegamos a la Brecha de los Sarrios (en realidad aquí se le conoce como Pas dels Isards) comenzamos a ascender en diagonal los canchales que nos llevan a la base del contrafuerte que defiende la cima del Besiberri Norte. Desde aquí la pared parece inaccesible y cuesta trabajo adivinar por dónde podremos escalar hasta la cima.

No hace mucho tiempo, al pie de la arista norte de esta montaña había un pequeño refugio metálico anclado con cables pero ya hace unos años que esta chatarra, a mi juicio inservible, fue transportada más abajo a otro lugar más práctico.

Las trazas de la senda trepan por entre las rocas para alcanzar los canchales que a modo de anfiteatro hay al pie de la pared que defiende la cima. Allí un mojón señala el lugar por donde hay que comenzar la trepada. La trepada que pronto se convierte en escalada porque pequeños resaltes de una dificultad de III grado se reparten en la senda aérea que recorre esta pared vertical. Algún clavo y algún trozo de cuerda que reforzamos con bagas, facilitan la superación de estos resaltes. Alcanzamos así una cresta aérea por la que llegamos todos a la cima de esta difícil montaña.

En la cima, en la que apenas cabemos los veinticinco, nos hacemos una foto del grupo y reponemos fuerzas mientras disfrutamos de un espléndido día y una vista excepcional.

Como siempre en estos tipos de montañas, la bajada es más peligrosa que la subida, por eso equipamos todo el descenso con cuerda fija haciendo cortos fraccionamientos y todos bajamos asegurados a ella. Poco a poco, con mucho cuidado, vamos destrepando la pared y sin más problemas alcanzamos de nuevo el anfiteatro y el camino seguro.

A pesar de que el día está muy despejado y que se anunciaba uno de los días más calurosos del verano, una suave brisa fresca hace que la temperatura sea ideal y el sol apenas nos agobia con su calor.

Descendemos directamente por el vallecillo de Malavesina hasta llegar al estany del mismo nombre donde bebemos agua y hacemos un pequeño descanso para continuar la bajada siguiendo el torrente por donde desagua el lago y así, más de mil metros más abajo, llegamos a la Pleta de Riumalo por donde habíamos pasado el día anterior en dirección al refugio. Descendemos a la orilla del lago represado de Cavallers que volvemos a bordear y terminamos la excursión cuando llegamos de nuevo a Caldas de Boi donde nos espera el autobús.

Para los amantes de las cifras, han sido 11 horas de actividad en las que hemos acumulado 1.160 metros de ascensión y 1.850 metros de descenso. No está mal para ser domingo, día de descanso semanal.

Lorenzo Ortas

 
 

Fotos de la excursión