Travesía nº 221 / 7 de Octubre de 2007 - LESCUN – BORCE – ETSAUT

 

Entre nieblas. Recorrido desde Lescun a Etsaut

Después de estar mirando al cielo durante toda la semana, a las 7 de la mañana del domingo 7 de octubre este aparecía jalonado de estrellas, lo que hacía presagiar un buen día. A esa hora 55 senderistas nos juntábamos en la estación intermodal de Huesca para realizar la travesía de Lescun a Etsaut, pasando por Borce, pueblos situados en el valle francés de Aspe. El recorrido previsto iba a transcurrir íntegramente por el GR-10 francés, sendero de gran recorrido que, de manera similar al GR-11 español, atraviesa la cordillera pirenaica desde el Cantábrico al Mediterráneo.

Llegados al alto de Monrepós vimos que aunque hacía el sur el cielo estaba despejado, hacia el norte había alguna nube, si bien la zona del pico de Aspe parecía despejada. Una vez pasado el túnel del Somport nuestras expectativas de encontrar el cielo despejado no se hicieron realidad y fue la niebla la que nos recibió. Cuando bajamos del autobús en el camping de Le Lauzart, situado en las inmediaciones de Lescun, la niebla no sólo impedía un poco la visibilidad sino que también mojaba, lo que obligó a sacar paraguas y chubasqueros. A las nueve y media iniciábamos el recorrido previsto. Los primeros pasos los hicimos por una pista asfaltada y luego fuimos alternando tramos de senda con trozos de pista hasta llegar a la granja Lestremau, y a partir de allí, ya por senda, atravesamos un magnífico bosque de hayas. 

A los 40 minutos de recorrido, y tras cruzar un vallado llegamos a una pista, convertida en un auténtico barrizal, ya en el llano de Lhers. Aquí la niebla nos dio un respiro y nos permitió contemplar esta zona de pastos y granjas, donde vimos ovejas, vacas, gallinas y hasta pavos por los prados. En este punto, y en unas hierbas al lado de la pista hicimos un alto para almorzar. A las once y cuarto y una vez repuestas las fuerzas comenzamos lo que iba a ser la parte más dura de la travesía, es decir, la ascensión hasta el collado de Barrancq. Abandonamos la pista y empezamos a ascender por una ladera completamente cubierta de helechos que, en algunos momentos, nos hacía pensar que estábamos en la selva. Tras atravesar la zona de helechos la niebla nos recibió de nuevo y tan húmeda como antes. Como la temperatura es bastante buena y la humedad ambiental altísima vamos sudando más que en pleno verano. Las marcas del GR-10 nos van llevando hacia el collado, y vamos alternando tramos de pista con sendas, al tiempo que atravesamos un bosque en el que predominan las hayas y magníficos ejemplares de abeto.

A la una de la tarde llegamos al collado de Barrancq, que en condiciones metereológinas normales no tiene vista y hoy, metidos en la niebla, menos aún. Tras bajar unos metros por un bosque de hayas llegamos a una zona de prados, donde se encuentran las cabañas de Udapet y donde hay muchos ejemplares de crocus, una flor de color lila de la misma familia que el azafrán y que también es conocida como “espantaveraneantes” ya que su floración coincide con la llegada del otoño y, por tanto, con el fin de la temporada veraniega. Aquí ya parece que la niebla quiere ir levantando, lo que nos permite ver el magnífico colorido otoñal que ya lucen las hayas. Seguimos con el descenso y, de nuevo, atravesamos un bosque donde la especie predominante son las hayas. Tras salir del bosque, vamos bajando por una ladera que está completamente cubierta de helechos, con colores que van desde el amarillo al marrón. En este punto el sol por fin le gana la partida a la niebla y hay quien utiliza el paraguas no para protegerse de la lluvia sino del sol. Junto a una granja, abandonamos la senda y recorremos una pista asfaltada durante aproximadamente medio kilómetro, para de nuevo coger una senda, ahora bajo nogales, avellanos y fresnos. En este tramo hay piedras muy resbaladizas y aun extremando las precauciones, alguno de los integrantes del grupo cae al suelo, aunque sin graves consecuencias. Pasamos junto a la valla doble del parque faunístico que hay en las cercanías de Borce y junto a un jardín donde está pastando una llama. Pasadas las tres de la tarde llegamos a Borce, y siguiendo las marcas del GR-10 lo atravesamos de sur a norte, y donde vemos el ayuntamiento del siglo XIII, la iglesia, casas del siglo XV, fuentes, un lavadero. En una plazoleta panorámica donde hay unas mesas de picnic hacemos un alto para comer bajo un sol de justicia. A las cuatro y media de la tarde reiniciamos la marcha, y al cabo de cinco minutos llegamos a Etsaut, donde junto a la antigua estación de tren, ahora reconvertida en casa del Parque Nacional de los Pirineos, nos espera el autobús.

A las cinco de la tarde iniciamos el regreso hacia Huesca, que incluyó dos paradas: la primera obligada por la gendarmería francesa a la entrada de la boca norte del túnel del Somport y en la que revisaron hasta el botiquín del autobús y una segunda, ya más festiva, en Villanúa.

La próxima salida se llevará a cabo el 21 de octubre dentro del programa preparado por Peña Guara para la celebración del día del senderista de Aragón que este año, coincidiendo con el 75 aniversario de la peña, se celebra en Huesca y en el que hay previstos varios recorridos de diferente duración.