TRAVESIA Nº 224 * 18 DE NOVIEMBRE DE 2007

ORLATO – MESON DE SESCÚN – LA PAÚL –PRESA BELSUÉ – LÚSERA

 

               

¡¡ BUEN SOL Y VIENTO FRESCO ¡!

Un amplio recorrido circular por  la sierra de Gabardiella

 

El lucero del alba, siete campanadas  y seis grados bajo cero despidieron a los 46 senderistas que querían  efectuar  la travesía nº 224 de Turismo del Altoaragón. Los dos autobuses tomaron el desvío hacia el pueblo de Arguis para ascender por la antigua carretera de Monrepós hasta llegar a la boca del túnel de la Manzanera, allí un indicador señala la dirección de Belsué, pueblecito que se ve al fondo, muy al fondo, del valle pero con una llamativa iluminación.

 

La estrecha carretera, aceptablemente asfaltada, pasará después por el “puente inundable” sobre el Flumen, por la falda del cerro donde está Lúsera, para iniciar una pronunciada subida que nos introducirá en el estrecho de la Carruaca donde el barranco que desciende de Ibirque se ha abierto paso entre las rocas calizas dando lugar a un paisaje de gran encanto.

 

Superada la pendiente nos encontramos la pardina de Orlato, que nos presenta a lo lejos, al norte, el pueblecito abandonado de Ibirque, hacia el sureste una bonita vista de la pedregosa ladera sur del Tozal de Guara y al sur el Borón que es el pico más alto de la zona de Vadiello y que tendremos durante mucho rato como referencia en nuestra travesía. No se ve, aunque cerca queda, la localidad de Nocito que ¡ por fin ¡ ha estrenado carretera asfaltada.

 

Empezamos a caminar a las 8:20 h. en la pardina de Orlato (1.200 m) en dirección sur, tomando una senda que entre bojes, gabarderas y coscojas discurre por la ladera este de la sierra con un trazado sinuoso de curvas y desniveles que permiten salvar más cómodamente los distintos barrancos que se dirigen al Guatizalema, cuya garganta adivinamos  a nuestra izquierda. A los 15 minutos cruzamos  el manantial “Fuente la Hiedra” y por encima de nosotros a media  ladera vimos los restos de la pardina el Campanal que hasta el comienzo de los años sesenta servía de refugio a los pastores y donde se reunían éstos con los carboneros que trabajaban por la zona e intercambiaban víveres y mercancías. Pasado un pequeño collado estamos en la faja Os Lacais, excelente mirador sobre el barranco Fondo y un soleado terreno para sentarse a almorzar pues ya eran las diez menos cuarto. Para los que deseaban llegar a la ermita de Sescún el almuerzo fue rápido, el resto pudo tomárselo con algo más de calma.

 

Media hora después proseguimos la marcha trazando un amplio semicírculo para coger por la cabecera todos los barrancos que conforman del profundo  Barranco Fondo que desagüa en el Guatizalema. Este camino presenta claras muestras de que en su día fue muy utilizado pues además de ser amplio, en muchos tramos presenta paredes de piedra que lo sustentan. El día muy soleado y el paso algo ligero que llevábamos  invitaba a quitarse ropa pero cuando pasábamos por zonas de umbría el fresco era evidente. Poco antes de ver ante nosotros  el collado hacia el que nos dirigimos, una bien señalizada senda sale a nuestra izquierda y desciende hacia el barranco. Ésta es la vía más directa de acceso a Nocito pues por ella se desciende hasta la orilla del  Guatizalema y luego se continúa río arriba hasta el pueblo.

 

El collado que separa la zona de la que venimos de la zona de Sescún es el Cuello de  Salillas (1.090 m.). Desde aquí  mirando al este veremos la cresta de la Ronera con los picos de Corcurezo y  Fragineto y al sur el Borón, Los Pepes y Matapaños, tras unos minutos de ligero descenso  llegamos a lo que fue el Mesón de Sescún  ó de Santa Eulalia (también  conocido como Mesón de Vallés por los habitantes de la zona).

 

Desde este enclave, hoy no estaba ocupado por las vacas pero sus “restos” eran evidentes,  parte la senda, perfectamente indicada,   hacia las ruinas de la ermita de Sescún (1.200 m), que medio escondida entre la maleza solo mantiene en pie el campanario y parte del ábside, (redescubierta en 1974 por montañeros de Peña Guara, fue limpiada y consolidada alguna de sus partes por la empresa Prames bajo el auspicio del Gobierno de Aragón en 1.997). La senda entre carrascas asciende con suavidad y tras unos 35 minutos de caminar nos presentamos en ella, hicimos nuestras fotos, llegamos a la conclusión de que sería una pena que se cayera lo que queda y regresamos de nuevo al mesón para seguir al resto de compañeros que ya habían pasado por aquí.

 

Por  un camino descendimos hasta el barranco Salado y tras cruzarlo ascendimos por una empinada senda hasta alcanzar la pista  que viene de Santa Eulalia y de Vadiello por Cuello Bail. A partir de este momento nos tocó recorrer un buen trecho de pista y ya se sabe que si bien ascienden poco a poco y por tanto no exigen mucho esfuerzo físico, lo que da para hablar, comentar y especular de variados temas,  se hace terriblemente monótono el paso y pesado su caminar, pero como no queda más remedio pues… por fin, después de la enésima lazada aparece ante nosotros una amplísima llanura, hemos llegado al collado de Los Paúles (1.330 m – 13:40 h), punto más alto de la travesía.

 

Al abrigo de los bojes, el “airecico” que soplaba así lo solicitaba, nos esperaban nuestros compañeros que ya habían empezado a comer. La comida fue rápida pero la sobremesa se alargó pues una vez acomodados entre bromas, chistes y demás el tiempo pasa volando. A las tres menos cuarto y como el sol ya bajaba emprendimos de nuevo la marcha.

 

La amplia llanura de Los Paúles con una extensión de unas 6 ha., y en la que aún quedaba una docena de vacas, debe ser un excelente pastizal que se va mermando como consecuencia de la colonización que poco a poco llevan a cabo los erizones que ya ocupan hoy una apreciable superficie. Siguiendo la pista, que cruza a lo largo la llanura, nos dirigimos hacia el Gargantal, la pista se hace camino y luego senda que se introduce en un bosque de pinos y comienza a descender en suaves lazadas dejando entrever por debajo de nosotros unos enormes paredones rocosos de un acentuado color blancoamarillento.

 

El descenso continuado por la senda, que ha sido limpiada hace muy poco tiempo, tiene como referencia los paredones rocosos que si antes veíamos desde arriba, ahora los tenemos a la altura de los ojos y cuando se empieza a ver el vaso, completamente vacío, del pantano de Cienfuens, quedan ya muy por encima de nosotros. En realidad hemos descendido casi cuatrocientos metros de desnivel. Ahora la senda discurre por la izquierda orográfica del pantano aunque a considerable altura y se dirige hacia la presa del pantano de Belsué que se ve a lo lejos aunque aún nos costará veinte minutos llegar a ella.

 

Si cruzáramos por encima de la presa podríamos acceder, tras padecer un empacho de subir escaleras, hasta el refugio de Peña Guara  pero nosotros seguimos adelante bordeando por un camino sombreado por pinos el arenal que ahora es el pantano de Belsué.  Cuando éste se termina proseguimos por la orilla del barranco de Ibirque para cruzar, casi media hora después,  por un puente a la otra orilla y alcanzar la carretera justo en el desvío hacia Lúsera donde nos esperaban los autobuses. Eran las 16:45 h, descontando las paradas el tiempo de caminar superó las seis horas y media.

 

El domingo día 2 de diciembre se celebra la última travesía del año por parte de TAA. Saldremos de Escalona para subir a Muro de Bellos y pasando por San Vicente de Labuerda llegaremos  a Boltaña con la posibilidad de comer a las tres de la tarde en El Parador de esta localidad.