Mare mágnum en
Guara
Más de cien
senderistas de la Peña nos reunimos el domingo en el
Tozal
Una gran animación
había el pasado domingo en la Intermodal pues
cuatro autobuses de senderistas de la Peña partían,
a las siete de la mañana, rumbo al valle de Nocito.
Dos propiciados por el Programa de Iniciación al
Montañismo que comenzaba su programa de primavera y
otros dos del programa de senderismo Turismo por el
Alto Aragón.
Si bien la antigua
carretera de Arguis hasta el túnel de la Manzaneda
está algo deteriorada, la continuación que desciende
al pantano de Belsué y luego por el puerto de la
Carruaca (Lúsera) asciende a la pardina de Orlato
está en buen estado, se han ampliado las
cerradísimas curvas y en algunos tramos se ha echado
una capa de hormigón. Por fin toda la epopeya
automovilística que suponía ir a Nocito, Used o
Bara ha quedado en un gratificante paseo.
Al aparcamiento
habilitado frente al desvío de Used fueron llegando
los autobuses. Los compañeros de Iniciación al
Montañismo que siempre diversifican sus salidas
formando varios grupos para adaptarse a las
capacidades y conocimientos de sus integrantes,
habían dejado un grupo en el pueblo de Nocito pues
subirían a Guara por el barranco de la Pillera, otro
grupo realizaría actividades por el valle y el grupo
más numeroso iba a subir al Tozal de Guara por la
zona de los Fenales.
Desde el aparcamiento
(1070 m) una pista, en la que se pueden tomar varios
atajos, nos lleva tras hora y veinte minutos de
caminar hasta el refugio forestal de Los Fenales. A
partir de aquí la senda se interna en un pinar y
comienza una dura subida que nos llevará hasta la
zona de L’Abetosa. Entre que la senda se dulcifica y
que se atraviesa un frondoso y húmedo bosque es éste
uno de los parajes más bonitos de toda la ascensión.
Cuando se sale del bosque de nuevo la senda vuelve a
su dureza y continuará hasta que, pasados los
últimos pinos, gire hacia el oeste y trace una
larga diagonal por un terreno empedrado, pero cómodo
de caminar, en la que se alternan repechos con
falsos llanos para finalmente coronar el collado
desde el que se admira toda la Hoya de Huesca y una
buena parte del Somontano.
Aquí soplaba un
viento más que fresco por lo que no hubo parada de
reagrupamiento y se emprendieron los últimos ciento
cincuenta metros de desnivel cada cual a su ritmo.
Sobre las doce y media íbamos llegando a la cima,
donde nos esperaba el grupo de Iniciación (2070 m).
En la cumbre, donde tan apenas soplaba viento, se
estaba de maravilla a 17º grados de temperatura. La
inigualable visión hacia el norte quedaba limitada
por la barrera de nubes que cubría los numerosos
picos pirenaicos que desde Guara se pueden
contemplar por lo que sólo se veía con nitidez el
valle de Nocito y las espectaculares pedreras de su
cara norte. Hacia el sur una atmósfera poco clara
acortaba el amplísimo horizonte que se puede
vislumbrar en otras ocasiones, quedando Huesca en
la lejanía algo difuminada.
Pero si las
panorámicas visuales no eran buenas el mare mágnum
en la cima era de record: 107 amantes de la montaña,
pertenecientes a Peña Guara, que por cierto cuando
estoy escribiendo está recogiendo de manos de los
Reyes un importantísimo galardón, nos repartíamos
por la cumbre y parte de la arista cimera.
A la hora de bajar un
grupo numeroso optó por ir a visitar el remodelado
pozo de nieve que hay en el collado de Ballemona,
paso obligado para los que suben a Guara partiendo
de Santa Cilia de Panzano, itinerario más suave pero
mucho más largo. Llegar a él obliga a recorrer todo
el cordal que desde Huesca se puede ver a la derecha
del pico y por allí siempre corre un fuerte viento,
el otro día no era muy fuerte pero tremendamente
frío.
Tras una hora de
camino pudimos verlo, hacernos algunas fotos y
lamentarnos de que con lo bonito que ha quedado no
se hayan recogido los escombros y restos de piedras
que se generaron al hacer la obra y que rodean al
pozo. Ahora, y con paso rápido, hay que desplazarse
hacia el norte cruzando un par de hondonadas para
encontrar un lugar por el cual volver a la senda por
la cual subimos y a la que nos unimos en los prados
que hay un poco antes de la zona de L’Abetosa, que
era el lugar elegido por los de Iniciación al
Montañismo para comer.
De esta forma
llegábamos al refugio de los Fenales a las tres y
cuarto y allí nos esperaban con todo preparado para
comer los que no habían venido hasta el pozo de
nieve. Bueno, todos no, algunos obedecieron al
estómago y ya estaban en plena digestión. Sobre las
cuatro y cuarto mochila al hombro y pista adelante
hasta los autobuses. Cuando llegamos al aparcamiento
los de Iniciación ya habían salido hacia Huesca pero
nosotros todavía paramos en Nocito para atestiguar
que se sigue construyendo y remodelando el pueblo y
que el bar no estaba cerrado.
Para el domingo día
16 de mayo la travesía 267 será un recorrido
circular saliendo y llegando a Escarrilla por la
senda de los Forzados, cruzando el pantano de
Escarra y visitando el Saldo. |